
Un triciclo eléctrico de carga fue robado en la madrugada del viernes frente a la farmacia del Hospital Provincial de Camagüey, en las oficinas de Café y Tabaco, y sus dueños ofrecen recompensa para recuperarlo, según denunció públicamente José L. Tan Estrada a través de la página TanteandoCuba en Facebook.
El vehículo sustraído es un triciclo de la marca E-Cargo by MZ Products, de color azul turquesa, con cabina y plataforma de carga trasera. Su propietario lo parqueaba habitualmente en ese mismo punto, un hábito que al parecer fue aprovechado por los ladrones.
«La familia ofrece una recompensa a quien aporte información segura que permita localizar el equipo y recuperarlo», escribió Tan Estrada en su publicación. No se especificó el monto de la compensación.
El caso se suma a una cadena de sustracciones de vehículos eléctricos que azota a Camagüey con especial intensidad.
En agosto pasado, un parqueo privado de esa ciudad registró el robo de una bicicleta y una motocicleta eléctricas en horario nocturno, y residentes también reportaron sustracciones en el área del hospital provincial.
En septiembre, otro camagüeyano ofreció 500,000 pesos de recompensa tras perder su motocicleta a manos de un supuesto comprador. Semanas después, en octubre, un joven sufrió la fractura de un brazo durante un robo violento de moto en esa misma provincia.
Los triciclos eléctricos se han convertido en uno de los bienes más codiciados por la delincuencia en Cuba. Su alto valor en el mercado informal —algunas unidades superan los 2,000 dólares— y su papel como principal fuente de ingresos para muchas familias los convierten en blanco prioritario. En agosto, una mujer en La Habana denunció el robo de su triciclo eléctrico, que era el único sustento de su hogar con dos menores.
La violencia asociada a estos robos ha escalado hasta el crimen. En abril, Adonis Fuentes González, de 35 años, fue asesinado en Cienfuegos durante un asalto para arrebatarle su triciclo; en mayo, Ramón Orlando Martínez murió apuñalado en Santiago de Cuba en circunstancias similares.
Ante la lentitud o ausencia de respuesta policial, las familias afectadas han convertido las redes sociales en su principal herramienta de búsqueda. La práctica de difundir fotografías del vehículo y ofrecer recompensas económicas se ha generalizado en toda la isla como mecanismo ciudadano de presión.
El panorama delictivo en Cuba refleja un deterioro sostenido: según datos del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana recogidos por El Toque, en 2025 se verificaron 2,833 delitos, un aumento del 115% frente a 2024, con los robos como categoría más numerosa al sumar 1,536 casos —un incremento del 479% desde 2023.
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