
Las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron este sábado una advertencia categórica a Washington: los buques de guerra estadounidenses no volverán al golfo Pérsico, según informó la agencia EFE citando un comunicado recogido por la agencia Tasnim.
«No permitiremos, bajo ninguna circunstancia y en ningún momento, que los buques militares estadounidenses entren en el golfo Pérsico», declaró el general de división Alí Abdolahi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, en un tono desafiante que refleja la escalada sostenida desde el inicio del conflicto.
Abdolahi fue más lejos al referirse directamente al presidente Donald Trump: «Solo podrá soñar con que sus militares y su Ejército vuelvan a entrar en el golfo Pérsico». Y remató: «Tendrán que llevarse ese deseo a la tumba para siempre».
El general también cuestionó las repetidas afirmaciones de Trump sobre haber destruido las instalaciones nucleares iraníes. «Si lo han destruido todo, ¿qué sentido tiene repetir semejantes disparates?», preguntó, al tiempo que describió la estrategia de Teherán como hundir progresivamente a Estados Unidos e Israel en el conflicto a medida que este se prolongue.
Las declaraciones llegan en un momento de máxima tensión. La guerra entre EE.UU. e Israel por un lado e Irán por el otro arrancó el 28 de febrero de 2026, y desde entonces el estrecho de Ormuz —por donde transita entre el 20% y el 25% del petróleo transportado por mar en el mundo— se ha convertido en el principal escenario de hostilidades.
A finales de septiembre, la Guardia Revolucionaria iraní ya había afirmado que los buques estadounidenses se habían retirado al menos 500 kilómetros de la entrada del estrecho. En los últimos diez días, Irán reportó al menos 15 incidentes con buques en Ormuz: cuatro atacados directamente y once que chocaron con minas navales.
La víspera, la Guardia Revolucionaria informó que dos superpetroleros sufrieron explosiones e incendios al chocar con minas cuando intentaban cruzar el estrecho por una ruta que Teherán calificó de «no autorizada». Según datos sin verificación independiente citados en redes sociales, ambas embarcaciones transportaban conjuntamente unos 4,5 millones de barriles de crudo.
La tensión se refleja también en los mercados energéticos: el barril de Brent cerró el viernes a 116,72 dólares, su nivel más alto desde finales de abril, según Reuters.
Mientras tanto, Washington refuerza su presencia militar en la región. El portaaviones USS Theodore Roosevelt se dirige al mar Arábigo para sumarse a los USS George H.W. Bush y USS George Washington, ya desplegados en la zona, en el mayor refuerzo naval estadounidense en Oriente Medio desde la invasión de Irak en 2003.
El contexto político añade otra capa de incertidumbre. Según informó el New York Times, EE.UU. e Israel trabajan en un ataque «breve e intenso» que podría incluir instalaciones nucleares, arsenales de misiles y drones e infraestructuras energéticas iraníes, posiblemente tras las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
El embajador estadounidense en Turquía, Tom Barrack, declaró el viernes que un ataque podría producirse «absolutamente este fin de semana», aunque Trump respondió que no tenía conocimiento de ello. La advertencia del general Abdolahi este sábado parece una respuesta directa a esa posibilidad.
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