
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó este sábado una advertencia categórica a Irán: el país no obtendrá jamás un arma nuclear y es Washington —no Teherán— quien ejerce el control efectivo del Estrecho de Ormuz, la vía marítima más estratégica del mundo.
«Irán nunca, jamás, jamás tendrá un arma nuclear», declaró Hegseth ante reporteros, describiendo ese objetivo como «un interés nacional vital de Estados Unidos». El secretario añadió que el presidente Donald Trump está «decidido a toda costa» a impedirlo y que mantendrá «todas las opciones sobre la mesa» si Teherán se niega a abandonar sus ambiciones nucleares.
Hegseth invocó explícitamente las dos grandes operaciones militares estadounidenses contra Irán para respaldar su postura: «Lo dejamos claro desde Midnight Hammer, lo dejamos claro con Epic Fury. Lo seguimos afirmando hoy».
La Operación Midnight Hammer, ejecutada el 22 de junio de 2025, fue el primer ataque directo de EE.UU. contra instalaciones nucleares iraníes en Fordow, Natanz e Isfahán, con bombarderos B-2 Spirit y misiles Tomahawk lanzados desde submarinos.
La Operación Epic Fury, lanzada el 28 de febrero de 2026, amplió la campaña a toda la infraestructura militar iraní —incluyendo la Guardia Revolucionaria, sistemas de misiles y bases navales— y golpeó más de 5,000 objetivos en sus primeros diez días.
Sobre el Estrecho de Ormuz, Hegseth fue igualmente contundente: «Irán quiere jugar con cosas como el Estrecho de Ormuz. Ellos no lo controlan. Nosotros sí. Literalmente no han logrado pasar nada. Nuestro bloqueo ha sido a prueba de hierro y operamos casi a niveles previos a la guerra cada noche».
El bloqueo naval estadounidense en el Estrecho de Ormuz fue ordenado por Trump el 12 de abril de 2026, levantado temporalmente el 18 de junio y reanudado el 14 de julio.
Hegseth reconoció que Irán intenta reconstruir sus capacidades militares y de misiles dañadas, pero sostuvo que la destrucción de su industria de defensa hace ese proceso «lento y difícil».
Las declaraciones se producen en un momento de intensa actividad diplomática y militar. El viernes, el vicepresidente JD Vance presidió una reunión en Camp David con el secretario de Estado Marco Rubio, el propio Hegseth, el enviado especial Steve Witkoff, el director de la CIA John Ratcliffe y el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, donde se discutió la situación con Irán y los hutíes en Yemen.
Paralelamente, EE.UU. refuerza su presencia naval en Oriente Medio: el portaaviones USS Theodore Roosevelt y el grupo anfibio USS Makin Island se dirigen a la región con más de 7,000 marineros y 2,000 Marines, sumándose al USS George H.W. Bush y al USS George Washington ya desplegados. De concretarse todos los movimientos, Washington podría contar con tres grupos de portaaviones en la zona para finales de octubre.
Hegseth declinó confirmar si el USS Theodore Roosevelt sería enviado específicamente al Golfo Pérsico, pero subrayó que su misión es maximizar el «espacio de decisión» del presidente.
En paralelo a la presión militar, el Departamento del Tesoro amplió esta semana su campaña de sanciones «Operación Economic Outcast» a las industrias automotriz y ferroviaria iraníes, mientras se despliegan sistemas antimisiles Patriot adicionales para proteger infraestructura energética en Arabia Saudita y Qatar.
Trump, consultado este sábado sobre sus próximos pasos con Irán, respondió con una sola frase: «Ya verán». Un día antes había advertido que la decisión sobre Irán se resolverá «de la manera fácil o de la manera difícil».
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