Un informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), elaborado por la periodista e investigadora Annarella Grimal, revela con cifras concretas la magnitud de la retención salarial que sufren los médicos cubanos destinados en la región de Calabria, Italia. La agencia italiana ANSA recogió el documento, que pone números concretos a una práctica denunciada desde hace años.
Según el informe, Italia destinó 25,7 millones de euros para los salarios base de 333 profesionales hasta marzo de 2025, pero el régimen cubano —a través de la empresa estatal Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (CSMC)— solo habría transferido a los médicos unos 6,2 millones de euros, aproximadamente el 24 % del total.
La brecha entre lo que paga Italia y lo que recibe el médico es abrumadora: el acuerdo establece un salario bruto de unos 4,700 euros mensuales por profesional, pero la CSMC les permite conservar como máximo 1,200 euros.
La cadena de descuentos se vuelve aún más agresiva en las horas extraordinarias. Según Grimal, la CSMC aplica primero una retención del 43 % que presenta como «impuesto italiano» y luego exige que el médico transfiera el 50 % de lo que queda. El resultado: el profesional se queda con el 22,5 % o menos del pago por horas extra.
La empresa estatal no solo controla los montos que los médicos pueden conservar, sino también las contrataciones, imponiendo contratos paralelos a los firmados con el sistema sanitario italiano.
Ante este esquema, unos 63 médicos cubanos en Calabria han manifestado interés en trabajar directamente para las autoridades sanitarias italianas, al margen de la CSMC. Algunos ya han sido contratados de forma individual por la región, aunque en ciertos casos siguen remitiendo voluntariamente parte de su salario a Cuba.
El panorama financiero de la misión se complicó aún más desde julio pasado, cuando las sanciones estadounidenses contra la CSMC bloquearon las transferencias hacia La Habana. La cuenta operativa de la empresa en el banco italiano BPER quedó inhabilitada, según testimonios de miembros de la misión consultados por Diario de Cuba. «Parece que, por el momento, no habrá más transferencias. La cuenta está bloqueada», declaró un médico cubano en la provincia de Cosenza.
Ante la imposibilidad de completar los envíos, el jefe de la misión instruyó a los médicos a retener temporalmente en sus cuentas personales los montos que normalmente debían remitir. Entre las alternativas exploradas figuró la posibilidad de que los propios profesionales transportaran efectivo a Cuba durante sus vacaciones, aunque no hay evidencia de que esa fórmula se haya implementado.
El caso de Calabria forma parte de una presión internacional creciente sobre el modelo de misiones médicas cubanas.
En septiembre, el OCDH llevó una petición formal a Bruselas para que la Unión Europea investigara posibles prácticas de trata de personas en la brigada. La delegación se apoyó en una resolución del Parlamento Europeo del 18 de junio de 2026 que menciona explícitamente las brigadas médicas cubanas como posible forma de trata.
El informe del Departamento de Estado de EE.UU. sobre trata de personas de octubre de 2026 mantuvo a Cuba en el Nivel 3 —la categoría más grave— y describió una «política o patrón gubernamental» de trabajo forzoso en el programa de exportación laboral, con retenciones de entre el 50 % y el 95 % de los salarios pagados por los países receptores. La CSMC está vinculada al conglomerado empresarial militar cubano GAESA.
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