Padura retrata la Cuba que se vacía: «Cada dos meses sale del país una escuela»

Leonardo Padura (Imagen de referencia) © Wikimedia
Leonardo Padura (Imagen de referencia) Foto © Wikimedia

Leonardo Padura publicó este domingo en el diario español El País una columna de opinión titulada «La isla vaciada», en la que retrata el éxodo de familias cubanas con niños y advierte sobre las consecuencias de la pérdida de población para el futuro del país.

El escritor parte de una escena cotidiana en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana: las colas de facturación de una aerolínea con vuelos a Guyana, donde observa grupos familiares que abandonan la isla con sus hijos.

Un empleado de esa compañía le compartió una frase que resume la magnitud del fenómeno: «Cada semana se va un aula escolar. Cada dos meses sale del país una escuela».

Padura reconoce que se trata de una apreciación basada en la experiencia del trabajador, no de una estadística oficial, pero considera que refleja una realidad preocupante.

«El dato, absolutamente empírico es, sin embargo, tan real que provoca, cuando menos, preocupación. La nación pierde así parte de su futuro y esa es una coyuntura que provocará muchas consecuencias», escribe.

Guyana aparece en su relato como uno de los destinos utilizados por los cubanos para continuar viaje hacia otros países sudamericanos, especialmente Brasil, donde el escritor menciona la existencia de una «pequeña Cuba» en la ciudad de Curitiba.

Durante años, otra de las principales rutas migratorias pasó por Nicaragua y Centroamérica hacia la frontera sur de Estados Unidos.

Los cambios en las políticas migratorias estadounidenses y los requisitos de entrada a Nicaragua han alterado esos recorridos, mientras numerosas familias continúan buscando alternativas para salir de Cuba.

Una población en descenso

Padura apoya su reflexión en cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), según las cuales la población efectiva de Cuba al comenzar 2026 era de 9.434.593 habitantes, frente a los 11.113.215 registrados en 2022.

La diferencia es de 1.678.622 residentes, una reducción que refleja tanto los movimientos migratorios como otros componentes de la evolución demográfica.

El escritor considera, además, que la cantidad real de personas que viven en la isla podría ser inferior a la estimada oficialmente, debido a las dificultades para contabilizar a quienes permanecen fuera del país durante períodos prolongados.

«¿Cuántos entonces viven en Cuba? Posiblemente menos de nueve millones de habitantes, lo que entraña una diferencia poblacional de más de dos millones en apenas cuatro años. Quizás un 20% de su población», plantea Padura.

Esta última cifra corresponde a una estimación del escritor y no al dato oficial de población efectiva.

Según las cifras de la ONEI, Cuba cerró 2025 con un saldo migratorio negativo de 245,264 personas, resultado de 317,320 emigraciones y 72.056 inmigraciones.

A la emigración se suma un saldo natural negativo: durante ese año se registraron 68.064 nacimientos frente a 136,214 defunciones, mientras la tasa de fecundidad descendió a 1,29 hijos por mujer.

El impacto en la educación

La imagen de las aulas que se vacían adquiere especial significado ante las dificultades que atraviesa el sistema educativo cubano.

El curso escolar 2026-2027 comenzó con unas 24.000 plazas docentes vacantes y más de 380.000 alumnos sin maestro titular.

La salida de profesionales de la enseñanza, asociada entre otros factores a los bajos salarios y al deterioro de las condiciones laborales, ha contribuido a la escasez de docentes.

La pérdida de población joven también coincide con un acelerado envejecimiento demográfico. Según las cifras oficiales, el 26,7% de los habitantes de Cuba tiene 60 años o más, y la edad media alcanza los 45 años.

Padura y la Cuba que se vacía

El éxodo migratorio forma parte de las preocupaciones que Leonardo Padura ha expresado en sus columnas sobre la realidad cubana.

En agosto describió la vida cotidiana en la isla como una «guerra de supervivencia», con ciudadanos «sumidos en un foso del tiempo».

A finales de septiembre, al recibir el Premio Liber 2026 en Barcelona, calificó la situación del país como «un infierno cotidiano para la mayoría de la gente».

En su nueva columna, el escritor, que ha reiterado su decisión de permanecer en Cuba, señala las dificultades materiales como uno de los principales motivos que llevan a numerosas familias a emigrar.

«Las carencias de la vida cotidiana en Cuba que no han hecho más que crecer en los últimos años hasta límites que pueden resultar grotescos», afirma.

Para muchos de los padres que abandonan la isla con sus hijos, sostiene Padura, el destino ha pasado a un segundo plano frente a la necesidad de marcharse.

«A veces ni siquiera importa la parte, solo la distancia».

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