
La provincia de Granma amaneció este lunes sin electricidad después de que se produjera una desconexión automática en la línea de transmisión de 220 kV que la conecta con el resto del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La Empresa Eléctrica de Granma informó el fallo a través del canal estatal CNC TV Granma, sin poder precisar las causas del incidente.
«Ocurrió un disparo en la línea de 220 KV que alimenta a la provincia, cuyas causas hasta el momento no se conocen», señaló la entidad en su comunicado.
En el ámbito eléctrico, un «disparo» es la desconexión automática que activan los sistemas de protección ante anomalías de voltaje, frecuencia o cortocircuito. Cuando eso ocurre en la línea principal que abastece a Granma, la provincia queda aislada por completo del sistema nacional.
Los especialistas del Despacho Provincial de Carga se movilizaron de inmediato para ejecutar los protocolos de restablecimiento. La empresa aseguró que «se espera que en las próximas horas se restablezca el servicio eléctrico en el territorio» y lamentó las molestias causadas a la población.
El corte llega en el peor momento posible para el cuadro energético nacional. La Unión Eléctrica (UNE) pronosticó este lunes una disponibilidad de apenas 1,030 MW frente a una demanda máxima de 2,900 MW, un déficit de 1,870 MW que deja sin cubrir más del 64% de la demanda máxima del país. A las seis de la mañana ya había 1,176 MW afectados a nivel nacional.
El domingo también se registró un nuevo incidente en la línea Cueto–Renté que desconectó a Santiago de Cuba y Guantánamo del SEN.
El fallo de este lunes no es un hecho aislado. En lo que va de 2026, Granma ha sufrido al menos cuatro desconexiones totales o parciales vinculadas a fallos en líneas de 220 kV. El más reciente antes de este ocurrió el 10 de octubre, cuando un apagón masivo en el oriente de Cuba dejó sin luz a Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo durante varias horas, afectando a unos 3,4 millones de personas.
En lo que va del año, el SEN ha colapsado por completo al menos ocho veces, con el último apagón total registrado el 18 de septiembre, del que la recuperación tomó aproximadamente 32 horas. Las consecuencias de la crisis se extienden más allá de la oscuridad: el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos reconoció que unos 2,5 millones de cubanos tienen afectado el suministro de agua porque los cortes eléctricos impiden operar los sistemas de bombeo.
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