Lo que debía ser un viaje lleno de ilusión para reencontrarse con su familia en Cuba terminó convirtiéndose en una experiencia con varios contratiempos. Una cubana identificada en TikTok como Masiel (@masiel0106) compartió los problemas que enfrentó al llegar a la isla con su bebé Justin, ciudadano estadounidense, desde las dificultades en migración hasta una desagradable sorpresa con una de sus maletas.
En un video publicado en TikTok, como segunda parte de una serie sobre su viaje, la joven contó que todo comenzó al llegar al aeropuerto cubano, donde una empleada se ofreció a ayudarla con el equipaje y le facilitó una silla de ruedas para trasladarse con su pequeño.
Sin embargo, el primer contratiempo llegó al pasar por migración. Según relató, las autoridades le informaron que su hijo no podía entrar al país porque había seleccionado la opción «visita familiar» en el formulario D'Viajeros, cuando, de acuerdo con las indicaciones que recibió allí, debía haber marcado «turismo» por tratarse de un ciudadano estadounidense.
«Obvio mi hijo viene a Cuba por visita familiar, conoce a sus abuelos, su familia, él no viene por turismo», explicó Masiel, quien reconoció que desconocía esa indicación cuando completó el documento.
Una funcionaria decidió ayudarla y la acompañó hasta una oficina para intentar solucionar el problema. Pero entonces apareció otro obstáculo: la conexión a Internet.
«El sistema por supuesto no funcionaba, se caía porque la conexión pésima», recordó la cubana, quien tuvo que esperar mientras intentaban corregir la información.
Según contó, la propia empleada reconoció que el formulario podía resultar confuso para quienes viajaban a visitar a sus familiares, pero debían utilizar una categoría de entrada diferente.
«Es que el sistema como que no está bien hecho en ese sentido, porque sí debería haber una opción, aunque él vaya con una visa de turismo, como que sí a visitar familia, porque en la vida real es a lo que iba», relató Masiel sobre la explicación que recibió.
Finalmente, la funcionaria permitió que el pequeño continuara con los trámites de entrada, al considerar que se trataba de una equivocación de buena fe.
El incidente estuvo relacionado con la información introducida en el formulario D'Viajeros, que deben completar los pasajeros que llegan a Cuba, incluidos los menores de edad. En su caso, la dificultad surgió por la categoría seleccionada para describir el motivo del viaje de su hijo.
Pero cuando parecía que los problemas habían terminado, Masiel se encontró con otra sorpresa desagradable: una de sus maletas había llegado rota.
La joven mostró su disgusto al descubrir que uno de los bolsillos exteriores del equipaje estaba dañado, aunque el personal había colocado cinta adhesiva antes de entregárselo. Afortunadamente, cuando revisó sus pertenencias al día siguiente, comprobó que no faltaba nada.
«Es tan duro saber, con el sacrificio, lo compras todo, como para llegar a Cuba o al lugar donde tú vayas y que tus maletas lleguen rotas», expresó, visiblemente afectada por lo ocurrido.
Las denuncias por daños y presuntos robos de equipaje en aeropuertos cubanos han aparecido anteriormente en las redes sociales, donde otros viajeros también han compartido experiencias desagradables al recuperar sus pertenencias.
A pesar de estos contratiempos, el verdadero motivo del viaje de Masiel era mucho más especial: que su pequeño Justin pudiera conocer a sus abuelos y al resto de su familia en Cuba.
Su historia recuerda la de otra madre cubana que regresó a la isla con su bebé para presentárselo a sus abuelos, uno de esos reencuentros familiares que suelen despertar emociones entre los cubanos que viven lejos de sus seres queridos.
Y precisamente ese momento será el protagonista de la tercera parte de su historia. Masiel adelantó que compartirá cómo fue el encuentro de Justin con su familia, un recuerdo que todavía la conmueve.
«Oh my god, yo todavía pienso en eso y lloro», confesó al hablar del esperado reencuentro.
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