
La historiadora Alina Bárbara López Hernández calificó este martes de «una vergüenza» la conducta del canciller Bruno Rodríguez Parrilla y de la delegación cubana durante el debate de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo estadounidense a Cuba, donde los diplomáticos del régimen interrumpieron con gritos y golpes en las mesas la intervención del embajador de Estados Unidos, Mike Waltz.
López, que cumple arresto domiciliario en Matanzas desde junio de 2024 en el marco de la llamada «causa 40», publicó su crítica en Facebook pocas horas después del altercado, que incluyó el avance de varios integrantes de la delegación cubana hacia el estrado donde hablaba Waltz y la suspensión temporal de la sesión por parte del presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman.
«Más allá del derecho a réplica que tiene todo diplomático en la ONU, la actitud del Canciller Bruno Rodríguez y de la delegación cubana es una vergüenza. Han internacionalizado los actos de repudio, la injuria en lugar del razonamiento y los argumentos», escribió la intelectual matancera.
Para López, el episodio tiene un valor revelador ante la comunidad internacional: «Así el mundo puede tener una idea aproximada de cómo tratan dentro de la isla a las personas que se atreven a cuestionar al poder y a expresar sus opiniones».
La activista también recordó un antecedente de 2018, cuando la delegación cubana protagonizó un escándalo similar en la ONU: «Es bueno que esto ocurra (aunque no es la primera vez, recuerdo que en una ocasión, en 2018, se quitaron los zapatos y golpearon las mesas, muy civilizado todo)». Ese episodio ocurrió el 16 de octubre de aquel año durante el lanzamiento de la campaña estadounidense «Jailed for What?», y el entonces secretario de Estado Mike Pompeo lo calificó de «indignante y perturbadora».
La publicación de López generó una amplia cadena de reacciones. «Exigen pluralismo internacional y prohíben el pluralismo interno». Otros resumieron el episodio con frases como «la diplomacia de la impunidad» o «el solar en la ONU».
Una voz discrepó del encuadre de la vergüenza, aunque no del juicio sobre el régimen: «Para mí no es vergonzoso porque esos tipejos no representan ni a los cubanos ni al decoro ni a nada. Me daría vergüenza si fuera un canciller de un país libre y democrático».
El incidente de este martes se produjo en el debate anual sobre el embargo a Cuba, donde Waltz criticó al gobierno cubano, denunció la situación de los derechos humanos en la isla y declaró ante las interrupciones que la ONU «no es su dictadura comunista».
La jornada dejó además un incidente adicional: según una investigación de elToque, un funcionario identificado como Richard Tur de la Concepción, de la Misión Permanente de Cuba ante la ONU, intentó arrebatar el teléfono del portavoz de Waltz mientras este grababa la confrontación. El propio embajador estadounidense denunció que un diplomático cubano presionó al personal de la ONU para que cortara los micrófonos de la delegación de Washington.
El 19 de octubre, diplomáticos cubanos encabezados por el embajador Ernesto Soberón Guzmán protagonizaron un acto de repudio en los pasillos de la ONU contra los opositores José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara, gritándoles «terroristas», «mentirosos» y «fuera de la ONU». Días después, Rodríguez calificó a Otero Alcántara de «delincuente» y «artista de circo».
Rodríguez, por su parte, publicó un video del enfrentamiento en la red social X presentándolo como una defensa de la dignidad cubana y calificó el discurso de Waltz de «circo mediático».
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