El Gobierno español señala el error humano como principal hipótesis tras la colisión de dos trenes de alta velocidad este miércoles en Urda (Toledo), un accidente que ha dejado entre 30 y 50 muertos, según los distintos balances publicados por medios españoles, y decenas de heridos.
El choque ocurrió a las 8:54 horas en el punto kilométrico 119,700 de la línea Madrid-Sevilla, cuando un AVE de Renfe con 397 pasajeros a bordo embistió por detrás a un tren de Iryo que se encontraba detenido en la vía con 147 viajeros. El impacto provocó el descarrilamiento de cuatro vagones, dos de los cuales cayeron por un terraplén.
Las cifras de víctimas variaron a lo largo de la mañana. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, confirmó al menos 30 muertos —24 en el AVE y seis en el Iryo— y 50 heridos graves. Los servicios de Emergencias de la región elevaron el balance a 39 fallecidos, y fuentes de Protección Civil lo situaron en al menos 46. Balances posteriores, aún sin consolidar, apuntaban a más de 50 muertos y más de 179 heridos.
Todo comenzó a las 8:30, cuando una avería dejó fuera de servicio el sistema principal de señalización LZB, que supervisa de forma continua la velocidad y la distancia entre trenes y puede ordenar el frenado automático. La circulación pasó entonces al sistema alternativo BSL (Bloqueo de Señalización Lateral), que detecta tramos ocupados pero no ofrece la misma supervisión continua.
Fuentes de Iryo precisaron que su tren detectó el fallo y se detuvo a las 8:38 ante una señal en blanco, comunicándolo de inmediato al Centro de Regulación y Control de Adif en Atocha. «A las 8:48, y por causas que se desconocen, el servicio 6076 sufre un golpe en la parte trasera por el tren 103 de Renfe», indicaron.
Fuentes del Gobierno consultadas por elDiario.es apuntan a que un operador del centro de control de Adif habría autorizado por error al AVE a continuar pese a que el Iryo ocupaba la vía y la señal estaba en rojo, permitiendo así que el maquinista rebasara esa indicación.
Según una investigación de El Mundo, el Iryo había avisado a Adif de su situación 10 minutos antes del impacto, pero el AVE, en lugar de reducir la velocidad, embistió al tren detenido a más de 100 kilómetros por hora. «El impacto entre la cabeza tractora del AVE con el coche de cola del Iryo detenido ha tenido que ser brutal», señalaron técnicos investigadores de accidentes ferroviarios citados por ese diario.
José María Goicolea, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, explicó a RTVE que «la única interpretación posible es que el LZB estuviera averiado, que se circulara con ASFA y que se produjera un fallo humano», aunque advirtió que «son elucubraciones». Fuentes ferroviarias consultadas por El Independiente fueron más directas: «Para que el segundo haya interceptado al primero, no cabe otra que la señal estuviera en verde».
Por su parte, Óscar Carballo, secretario general del Colegio de Ingenieros de Obras Públicas, pidió prudencia en declaraciones a RNE: «Si es un alcance, es algo extraño, porque se supone que un tren no puede alcanzar a otro. La señalización y tal y como están organizadas las circulaciones ferroviarias imposibilitan que eso pase».
El presidente Pedro Sánchez suspendió su agenda y la de los ministros, mientras el titular de Transportes, Óscar Puente, se personó en el centro de control de Adif en Atocha. Adif interrumpió toda la circulación en la línea Madrid-Andalucía y Renfe ofreció cambios y anulaciones gratuitos.
El siniestro de Urda es el segundo gran accidente en la red de alta velocidad española en menos de un año. El anterior ocurrió en enero de 2026 en Adamuz (Córdoba), también con un tren de Iryo implicado, y dejó 46 fallecidos, entre ellos una ciudadana cubana. La línea Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992 con el sistema LZB, tiene prevista la migración al sistema europeo ERTMS, más moderno, pero esa actualización aún no se ha completado.
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