
El juez federal Alvin K. Hellerstein, que presidía el proceso penal contra Nicolás Maduro ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, falleció este miércoles a los 92 años, según confirmó el portavoz del sistema judicial Ed Friedland.
Hellerstein estaba a punto de cumplir 93 años —había nacido el 28 de diciembre de 1933— y llevaba al frente del expediente de Maduro desde marzo de 2020, cuando la Fiscalía estadounidense presentó la acusación original por narcoterrorismo.
Friedland informó que el caso, junto con otros procesos que el magistrado supervisaba, «serán asignados aleatoriamente a otro juez federal», sin que hasta el momento se haya anunciado el nombre del sucesor.
Su muerte llega en un momento especialmente delicado del proceso. Antes de fallecer, Hellerstein tenía pendiente resolver la moción de inmunidad soberana presentada por la defensa de Maduro el 2 de septiembre de 2026, que busca la desestimación de todos los cargos alegando que el acusado actuó como jefe de Estado extranjero.
Una audiencia sobre esa y otras mociones estaba fijada para el 17 de noviembre, y el inicio del juicio quedó programado para el 14 de junio de 2027. La reasignación del caso introduce incertidumbre sobre ambas fechas.
Nombrado juez de distrito por el presidente demócrata Bill Clinton en 1998, Hellerstein era una figura de enorme peso en el sistema judicial federal. Desde 2011 mantenía el estatus de juez sénior, condición que le permitía seguir activo en causas de alto impacto con una carga de trabajo reducida.
Estudió en la Universidad de Columbia, sirvió en el Cuerpo de Abogados del Ejército entre 1957 y 1960, y trabajó casi cuatro décadas en el bufete Stroock & Stroock & Lavan. Era conocido por haber presidido los litigios masivos derivados de los atentados del 11 de septiembre de 2001, así como procesos contra altos ejecutivos financieros y causas vinculadas a exfuncionarios venezolanos, entre ellos Hugo «El Pollo» Carvajal.
Tras la captura de Maduro en Caracas el 3 de enero de 2026 y su traslado a Estados Unidos, Hellerstein presidió su primera comparecencia junto a su esposa, Cilia Flores, ante un tribunal federal de Manhattan, donde ambos se declararon no culpables.
El 8 de octubre la Fiscalía presentó una acusación sustitutiva que amplió los cargos para incluir conspiración para cometer tortura e incorporó formalmente a Flores en el cargo de narcoterrorismo. Ambos volvieron a declararse no culpables ante Hellerstein el 15 de octubre.
Los cargos acumulados implican penas mínimas obligatorias de aproximadamente 50 años de prisión si fueran condenados por todos ellos.
El gobierno de Estados Unidos rechaza el argumento de inmunidad soberana señalando que Washington reconoce a Delcy Rodríguez —no a Maduro— como la autoridad legítima de Venezuela. La moción de inmunidad presentada por la defensa era precisamente una de las cuestiones más urgentes que el nuevo juez deberá asumir.
Como señaló un análisis publicado a comienzos de año, en manos de Hellerstein «no solo estaba un juicio penal, sino un capítulo sin precedentes en la relación entre Estados Unidos y Venezuela». Ahora, ese capítulo deberá continuar con un magistrado distinto.
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