
El canciller argentino Pablo Quirno lanzó este miércoles una contundente declaración contra la dictadura cubana tras el voto de Argentina en contra de la resolución anual de la ONU sobre el embargo, en la que afirmó que «el régimen cubano no puede seguir escudándose en la soberanía para justificar la opresión de su pueblo, la persecución política, la supresión de las libertades y la negación de los derechos fundamentales».
En un mensaje publicado en X, Quirno explicó que Argentina votó en contra porque «no hay libertad sin democracia, ni desarrollo económico sin respeto por la propiedad privada y los derechos individuales».
La votación de este miércoles en la Asamblea General de la ONU arrojó 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, el peor resultado de la historia para Cuba desde que presentó esta iniciativa en 1992. Argentina integró el bloque de 17 países que rechazaron la resolución, junto a Estados Unidos, Israel, Paraguay, Ucrania, Hungría y otros diez países que cambiaron su postura respecto al año anterior: Austria, Barbados, Bosnia-Herzegovina, Colombia, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Guatemala, Lituania, Marruecos, Eslovenia y Trinidad y Tobago.
El derrumbe del apoyo a Cuba es dramático si se compara con 2024, cuando la resolución obtuvo 187 votos a favor y solo dos en contra. En apenas dos años, los respaldos cayeron 57 y los rechazos se multiplicaron por más de ocho. Incluso Alemania, que había apoyado la resolución de forma ininterrumpida desde 2002, optó esta vez por abstenerse.
Quirno subrayó que el resultado refleja «un cambio significativo en el escenario internacional» y destacó que «cada vez más países de América Latina se suman a una posición que coloca la libertad, la democracia y los derechos individuales en el centro de la agenda regional». El canciller también expresó la solidaridad argentina con el pueblo cubano en su «legítima aspiración a vivir en libertad, con instituciones democráticas y bajo el Estado de derecho».
Este es el segundo voto consecutivo de Argentina en contra de la resolución, consolidando el giro diplomático iniciado bajo el gobierno de Javier Milei. El antecedente inmediato fue el escándalo de octubre de 2024, cuando la entonces canciller Diana Mondino mantuvo la posición histórica del país y votó a favor —resultado que en ese momento fue de 187 a dos—, lo que provocó su destitución fulminante. Milei calificó aquella decisión de «traición». En 2025, con Gerardo Werthein al frente de la Cancillería, Argentina votó por primera vez en contra junto a solo seis países más.
El debate previo a la votación estuvo marcado por un tenso incidente diplomático. El martes, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla avanzó físicamente hacia el podio donde intervenía el embajador estadounidense Michael Waltz en la Asamblea General, obligando al presidente de la sesión, Khalilur Rahman, a suspenderla. Waltz había exhibido ante los delegados fotografías de los lujos de la élite cubana y citado datos sobre las ganancias del conglomerado militar GAESA.
Pese al histórico descenso de apoyos, la Cancillería cubana celebró el resultado con un gráfico que proclamaba «Victoria de Cuba». La resolución, en todo caso, no es jurídicamente vinculante: su aprobación no modifica ni levanta el embargo, cuya eliminación depende exclusivamente del Congreso de Estados Unidos.
El punto de mayor respaldo para Cuba fue en 2016, durante la distensión con la administración Obama, cuando la resolución alcanzó 191 votos a favor y ninguno en contra, un escenario que hoy parece lejano ante el creciente aislamiento diplomático del régimen.
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