La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este miércoles la resolución anual que exige el fin del embargo estadounidense a Cuba con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, el peor resultado de la historia para La Habana desde que presentó esta iniciativa por primera vez en 1992.
El tablero oficial de votación, registrado a las 11 de la mañana en la sede de la ONU en Nueva York, refleja un desplome sin precedentes: en 2025 la resolución había obtenido 165 votos favorables y solo siete en contra; en 2026 perdió 35 apoyos adicionales y los votos contrarios se más que duplicaron.
La caída acumulada en apenas dos años es aún más dramática si se toma como referencia 2024, cuando Cuba cosechó 187 votos a favor y solo dos en contra. En ese lapso, los apoyos se redujeron en 57 y los rechazos se multiplicaron por más de ocho.

Los 17 países que votaron en contra fueron: Estados Unidos, Israel, Argentina, Austria, Barbados, Bosnia-Herzegovina, Colombia, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Guatemala, Hungría, Lituania, Marruecos, Macedonia del Norte, Paraguay, Eslovenia, Trinidad y Tobago y Ucrania.
De ese grupo, siete ya habían votado en contra en 2025 —Estados Unidos, Israel, Argentina, Hungría, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania— mientras que los otros 12 cambiaron su postura respecto al año anterior: Austria, Barbados, Bosnia-Herzegovina, Colombia, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Guatemala, Lituania, Marruecos, Eslovenia y Trinidad y Tobago pasaron de abstenerse o votar a favor a votar directamente en contra.
Entre los 25 países que se abstuvieron figuran Albania, Bahréin, Bulgaria, Chile, Croacia, República Dominicana, Estonia, Alemania, Grecia, Guyana, Honduras, Jamaica, Letonia, Montenegro, Países Bajos, Palau, Polonia, República de Corea, República de Moldavia, Rumanía e Islas Salomón. Alemania, que había respaldado la resolución de forma ininterrumpida desde 2002, optó esta vez por la abstención.
El deterioro del apoyo se venía anticipando. En julio, una votación procedimental para autorizar un debate extraordinario sobre el embargo obtuvo solo 136 votos a favor, con países como Trinidad y Tobago y Alemania ya modificando su patrón histórico.
El contexto inmediato de la votación estuvo marcado por el tenso debate del día anterior en la Asamblea General, cuando el canciller Bruno Rodríguez Parrilla avanzó físicamente hacia el podio donde intervenía el embajador estadounidense Michael Waltz, obligando al presidente de la Asamblea, Khalilur Rahman, a suspender brevemente la sesión con un escueto «Por favor, vuelva a su asiento».
Durante esa intervención, Waltz exhibió ante los delegados fotografías de relojes Rolex de Fidel Castro valorados en 40,000 dólares, corbatas Hermès y bolígrafos Montblanc de Díaz-Canel, y propiedades de la familia Castro, además de citar una investigación del Miami Herald según la cual el conglomerado empresarial militar GAESA acumuló 18,000 millones de dólares en ganancias y 14,000 millones en efectivo en cuentas secretas.
Pese al histórico descenso, la Cancillería cubana celebró el resultado en redes sociales con un gráfico que proclamaba «Victoria de Cuba» y el lema «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí», afirmando que «la amplia mayoría de la comunidad internacional volvió a condenar el ilegal y criminal bloqueo estadounidense».
La resolución no es jurídicamente vinculante: su aprobación no modifica ni levanta el embargo, cuya eliminación depende exclusivamente del Congreso de Estados Unidos. El punto de comparación más favorable para La Habana sigue siendo 2016, durante la distensión con la administración Obama, cuando la resolución alcanzó un récord de 191 votos a favor y ninguno en contra.
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