Un médico cubano exiliado denunció este jueves la contradicción central del discurso que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla pronunció ante la Asamblea General de la ONU: mientras exhibía la imagen de un frasco del medicamento cubano NeuralCIM® y reclamaba que el embargo impide que siete millones de estadounidenses accedan a él, no dijo una sola palabra sobre los más de 160,000 cubanos con demencia que tampoco lo reciben.
Miguel Ángel Ruano Sánchez, presidente del Gremio Médico Cubano Libre y residente en Colombia, publicó una respuesta detallada en Facebook en la que desmontó, punto por punto, la intervención del canciller cubano.
«Se preocupa más porque los estadounidenses lo tomen, pero no menciona a los cubanos y si pueden tomarlo», escribió Ruano Sánchez.

El miércoles, durante el debate anual sobre el embargo estadounidense a Cuba, Rodríguez sostuvo ante el pleno la fotografía de un envase del neuroprotector y lanzó una pregunta retórica: «¿Por qué el embargo contra Cuba impide que siete millones de estadounidenses reciban los beneficios de este medicamento que es único, que puede hacer frente al Alzheimer, a la demencia senil, a las enfermedades neurodegenerativas, con un tratamiento de efectividad demostrada, incomparablemente superior con sus similares?»
La estrategia visual del canciller recordó la que un día antes había empleado el embajador estadounidense Mike Waltz, quien exhibió ante la ONU fotografías de los lujos de la élite cubana: relojes Rolex de Fidel Castro, una mansión en Varadero y artículos de lujo de Díaz-Canel.
Ruano Sánchez señaló que entre 160,000 y 170,000 personas viven con demencia en Cuba —aproximadamente el 1,4% de la población— y que ninguna de ellas ha tenido acceso a NeuralCIM.
El médico también cuestionó la solidez científica del producto: según registros oficiales, el ensayo clínico de fase III del fármaco incluyó apenas 413 pacientes.
«Solo lo tomaron 413 pacientes en fase III del supuesto ensayo clínico del producto según registros oficiales. ¿A quién pretende engañar?», escribió.
Bruno Rodríguez también mencionó el Pemetrexed, un medicamento utilizado en el tratamiento del cáncer de pulmón que, según señaló, se produce en Estados Unidos. El canciller afirmó que las restricciones estadounidenses impiden adquirirlo para los pacientes que lo necesitan en Cuba.
El argumento de Rodríguez tiene además una falla legal de fondo. El embargo de Estados Unidos no prohíbe la exportación de medicamentos a Cuba. Desde la aprobación de la Ley de Democracia Cubana (Torricelli) de 1992, la legislación estadounidense permite explícitamente exportar medicinas, suministros y equipos de salud a la isla bajo licencia, con política general de aprobación.
El propio Waltz recordó durante el debate que empresas estadounidenses exportaron a Cuba bienes por 876 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2026.
Ruano Sánchez apuntó también que en Estados Unidos ya existen neuroprotectores aprobados para el Alzheimer —Leqembi, Kisunla, Memantina y el reciente Zanvastro— lo que debilita el argumento de que NeuralCIM no tiene competencia en ese mercado.
«¿Cuál es el empeño de venderlo en EEUU, si en Cuba tienen suficientes pacientes?», preguntó el médico.
La sesión de la ONU en la que intervino Rodríguez concluyó con la aprobación de la resolución cubana contra el embargo con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, el peor resultado para La Habana desde que comenzó a presentar esta iniciativa en 1992. En 2025 había obtenido 165 votos favorables.
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