
Imágenes satelitales tomadas a finales de octubre y examinadas por elTOQUE revelan que Cayo Piedra, el enclave insular frente a la costa sur de Matanzas que el embajador estadounidense ante la ONU Mike Waltz exhibió ante la Asamblea General como símbolo de los privilegios de la élite castrista, mantiene sus instalaciones en aparente buen estado y muestra señales de actividad reciente.
Waltz presentó el 27 de octubre un mapa titulado Castro's Cay durante el debate anual sobre la resolución que pide el fin del embargo estadounidense contra Cuba. Ante los delegados, describió el cayo como un complejo de uso exclusivo de Fidel Castro, su familia e invitados, dotado de marina, embarcación privada, restaurante flotante y laguna con delfines, y lo contrapuso a las carencias que padece la población cubana.
La denuncia no se limitó al cayo. Waltz mostró también dos relojes Rolex atribuidos a Castro valorados en 40,000 dólares —equivalentes, según su comparación, a 55 años del salario promedio cubano—; una residencia de playa en Varadero de 14,000 metros cuadrados con piscinas, suelos de mármol, sauna y jacuzzi, y un yate de 50 metros cuyo depósito requiere unos 15,000 galones de combustible.
Horas después, el secretario de Estado Marco Rubio amplificó la denuncia en X con una infografía satelital que identificaba en el cayo la casa principal de Castro, una casa de huéspedes, una piscina, un helipuerto, un muelle, un restaurante flotante, un recinto para delfines y, en la zona norte, un lanzador de misiles.
Rubio acompañó la publicación con el mensaje: «Isla privada del régimen corrupto en Cuba».
Un análisis realizado por el medio independiente elTOQUE de imágenes de Google Earth Pro, Google Maps, Soar Atlas y Sentinel Hub con capturas del 26 y 28 de octubre confirma la existencia de esas estructuras.
Las vistas aéreas muestran varias edificaciones con techos de tejas rojas, caminos pavimentados y áreas de césped despejadas. En Google Maps, la construcción principal aparece etiquetada como «casa de protocolo de Fidel Castro». Una piscina semiolímpica rectangular conserva agua —sin llegar al borde, pero cubriendo más de la mitad de su capacidad— y en algunas vistas de detalle se distinguen figuras que parecen corresponder a personas en los caminos y alrededores de los edificios.
Las dos porciones del cayo están unidas por un puente de hormigón de más de 260 metros. En la zona central se distingue una explanada pavimentada cuyas características coinciden con el helipuerto señalado por Rubio, y en el agua cercana a la costa se aprecian estructuras rectangulares sumergidas y subdivididas en compartimentos compatibles con un recinto para delfines, aunque las imágenes no permiten confirmar si el espacio sigue en funcionamiento.
Lo que sí apunta a inversiones recientes es el hallazgo del investigador Luis Domínguez, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba. Según una investigación de Martí Noticias, Domínguez comparó imágenes satelitales del 2 de abril y del 27 de septiembre de 2026 y detectó estructuras compatibles con paneles solares instalados sobre el techo de una casa de huéspedes y de un almacén cercano a una planta eléctrica.
Esa renovación energética habría ocurrido mientras Cuba atraviesa una grave crisis de electricidad con apagones prolongados que afectan a millones de cubanos a diario.
El complejo tiene historia documentada. Según el testimonio del exguardaespaldas de Castro Juan Reinaldo Sánchez, recogido en su libro La vida oculta de Fidel Castro (2014), el líder cubano conoció el lugar tras la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y lo convirtió en refugio privado.
Las principales obras se ejecutaron en la década de 1970 bajo la dirección de Osmany Cienfuegos, y entre los invitados que pasaron por el cayo figuran Gabriel García Márquez, Ted Turner y Erich Honecker. Sánchez afirma haber acompañado a Castro allí «cientos y cientos de veces» entre 1977 y 1994.
La intervención de Waltz desató un tenso enfrentamiento con el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien se levantó de su asiento y avanzó hacia el estrado. La presidencia de la Asamblea, a cargo de Khalilur Rahman, suspendió brevemente la sesión.
La resolución contra el embargo fue aprobada por 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, el peor resultado de toda la historia de esta iniciativa desde que Cuba la presentó por primera vez en 1992.
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