
Niurka Roman, conductora de autobús de origen cubano que lleva tres décadas viviendo en Bolonia, protagonizó el sábado un episodio que conmovió a Italia: asistió al parto de una pasajera a bordo del autobús de la línea 39 de la empresa Tper, en via Saffi, frente al Hospital Maggiore de la ciudad.
Según recoge la agencia italiana ANSA, todo comenzó poco después de las 9:00 de la mañana cuando un pasajero avisó a Roman de que una mujer se encontraba mal. La conductora reconoció de inmediato a la pasajera: una mujer de 38 años de origen nigeriano que había subido al vehículo en la estación central de Bolonia y que estaba embarazada.
Roman, que lleva tres años al volante de los autobuses de Tper, reaccionó con rapidez. Pidió a los pasajeros que ayudaran a la mujer a respirar, convencida de que se trataba de contracciones. «Soy madre y sé bien lo que eso significa», explicó. Como la pasajera no hablaba italiano, la conductora indicó a quienes la rodeaban que le hicieran gestos para guiar su respiración.
Cuando un pasajero le comunicó que la mujer se estaba quitando la ropa y quería pujar, Roman tomó una decisión: detener el autobús frente al hospital. «Una chica que estudia ingeniería, y que fue fantástica, gritó que el bebé ya tenía la cabeza fuera. Entonces me detuve delante del hospital, salí del habitáculo y en ese momento el niño salió y lloró», relató la conductora.
Roman corrió a buscar un pareo que usaba en su asiento, envolvió al recién nacido y pidió a la estudiante de ingeniería que lo sostuviera mientras ella buscaba más abrigo para el pequeño. Al mismo tiempo, organizó a los demás: pidió a una persona fuera del autobús que llamara al 118 y a un hombre dentro que corriera al hospital a solicitar ayuda.
Los servicios de emergencia llegaron con rapidez y trasladaron a la madre y al bebé —un varón— al Hospital Maggiore, donde ambos quedaron ingresados en buen estado de salud.
Al día siguiente, Roman concedió una entrevista a ANSA en la que describió lo ocurrido como «un abrazo de humanidad». «Lo que pasó me quedará en el corazón. Asistí a la ayuda y a la humanidad de quienes estaban presentes. Me apoyaron, teniendo en cuenta que yo conducía un autobús, y luego siguieron mis indicaciones, ayudándome a afrontar un evento de esta magnitud», declaró.
La cubana llegó a Bolonia hace aproximadamente 30 años y accedió a su puesto de conductora tras formarse a través del programa de inserción laboral «Insieme per il lavoro», una iniciativa creada en 2017 por el Ayuntamiento de Bolonia, la Ciudad Metropolitana y la Archidiócesis de la ciudad para facilitar el empleo a personas en situación de vulnerabilidad. Desde su fundación, el programa ha atendido a más de 5,000 personas.
El episodio fue destacado por múltiples medios italianos también por su dimensión multicultural: la conductora es cubana, la madre es nigeriana, y entre los pasajeros que ayudaron había personas de distintas nacionalidades, algo que varios medios subrayaron como símbolo de convivencia e integración. Cubanas en Italia como Roman forman parte de una comunidad que enfrenta con frecuencia dificultades de inserción laboral, lo que hace su trayectoria aún más significativa.
«Fue muy bonito el abrazo de humanidad que dimos para apoyar este nacimiento», concluyó Niurka Roman.
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