El canciller ruso Serguéi Lavrov valoró positivamente el tono de la administración estadounidense tras la reunión ministerial del G20 celebrada en Atlanta el 30 de octubre, y afirmó que existen condiciones para alcanzar acuerdos concretos con Washington, según declaraciones publicadas por la Cancillería rusa.
«Bajo la presidencia estadounidense, que recordemos que se caracteriza por pragmatismo, creo que hay posibilidades de lograr acuerdos que se pongan en práctica», señaló Lavrov en su conferencia de prensa al término del encuentro ministerial, que reunió a los jefes de la diplomacia de las principales economías del mundo en el marco de los preparativos para la cumbre de líderes prevista en diciembre en Miami.
El ministro ruso destacó que Washington mostró disposición a «despolitizar» los debates y a concentrarse en los temas originales de la agenda: energía, seguridad alimentaria y cadenas de suministro. «Apoyamos la disposición de principio demostrada por la presidencia estadounidense por despolitizar los debates y centrarse en los temas acordados inicialmente», subrayó.
Durante la recepción de bienvenida en el Acuario de Georgia, Lavrov y el secretario de Estado Marco Rubio mantuvieron una conversación breve e informal. Rubio se apresuró a matizar el alcance del encuentro: «Con Lavrov no tuvimos una reunión; hablamos», precisó en su propia rueda de prensa, y añadió que entre los temas abordados estuvo la posibilidad de que Trump y Putin coincidan en la cumbre de la APEC, prevista para el 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, China.
Lavrov describió el intercambio como «no malo, aunque breve», pero reconoció que no se produjo ningún avance real en las relaciones bilaterales. Sobre el conflicto en Ucrania, el canciller ruso reiteró la posición de Moscú sin concesiones: invitó al presidente ucraniano Volodímir Zelenski a negociar directamente en la capital rusa. «Si Vladimir Zelenski quiere negociar, lo invitamos a Moscú, donde le garantizamos seguridad absoluta, lo que, según entiendo yo, no puede facilitarse en Kiev», afirmó.
Lavrov también confirmó que las negociaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y EE.UU. en Abu Dabi «se celebrarán», aunque sin fecha exacta confirmada. Europa reclama participación en ese proceso, pero Moscú la rechaza: «Lo principal no es lo que los europeos quieren, sino lo que realmente pueden aportar como valor añadido», sostuvo el canciller.
El encuentro de Atlanta estuvo marcado por tensiones diplomáticas significativas. Más de un tercio de los participantes amenazó con no aparecer junto a Lavrov en la fotografía de grupo, lo que llevó a Rubio a cancelarla para evitar que el incidente eclipsara las conversaciones. El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, fue directo: «No hay normalidad con Rusia».
Lavrov, por su parte, rechazó la presencia de Polonia en el foro y criticó a los aliados europeos por mantener lo que calificó de «boicot arrogante» frente a la disposición de Washington al diálogo. La reunión concluyó sin comunicado conjunto; la presidencia estadounidense emitió en su lugar una declaración con prioridades generales.
En paralelo a las conversaciones diplomáticas, el Departamento de Estado aprobó ese mismo día una posible venta de 500 interceptores Patriot a Ucrania valorada en aproximadamente 2,100 millones de dólares, señal de que Washington mantiene su respaldo a Kiev pese a los canales abiertos con Moscú. Rubio fue sobrio sobre las perspectivas de paz: «No sé si una paz negociada es alcanzable. Eso es lo que estamos intentando averiguar».
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