
Brasil recibió 33.185 solicitudes de refugio de ciudadanos cubanos entre enero y septiembre de 2026, según las tabulaciones mensuales del Observatorio de las Migraciones Internacionales (OBMigra), dependiente del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública brasileño.
El volumen fue creciendo a lo largo del año: de 3.448 peticiones en enero se pasó a 4.885 en septiembre, el mes con mayor registro de los nueve analizados.
Ese repunte de septiembre representó un alza del 13,8% frente a agosto y del 19,6% respecto al mismo mes de 2025, cuando se contabilizaron 4.084 solicitudes.
En ese mes, los cubanos encabezaron el ranking de solicitantes de refugio en Brasil por amplio margen: sus 4.885 peticiones equivalieron al 62,9% de las 7.772 registradas en el país entre todas las nacionalidades.
De esas solicitudes de septiembre, 2.513 correspondieron a hombres y 2.371 a mujeres.
Al cierre de ese mes, había además 99.306 expedientes cubanos pendientes de resolución, el 58,7% de los 169.136 casos sin resolver de todas las nacionalidades, un acumulado que refleja años de solicitudes sin respuesta definitiva.
Obtener el reconocimiento formal es extremadamente difícil: el proceso ante el Comité Nacional para los Refugiados (CONARE) puede extenderse más de cinco años, y en el primer cuatrimestre de 2026 ningún cubano obtuvo ese estatus.
El fenómeno se inscribe en una tendencia de aceleración sostenida. En 2024 los cubanos presentaron 22.288 solicitudes en Brasil; en 2025 esa cifra saltó a 41.919, un aumento del 88,1%, lo que desplazó por primera vez en una década a los venezolanos como principal nacionalidad solicitante.
Detrás del éxodo hay dos motores principales: el colapso interno de Cuba —con apagones crónicos, escasez de alimentos y medicamentos y una economía que acumula más del 15% de caída desde 2020— y el cierre de la ruta hacia Estados Unidos tras el endurecimiento migratorio de la administración Trump desde enero de 2025.
Ese cierre redirigió el flujo masivamente hacia América del Sur. El paso del Darién, durante años el corredor más transitado del continente, registró apenas 280 cruces en el primer semestre de 2026, frente a 201.063 en el mismo período de 2024.
La ruta predominante parte de La Habana en vuelo hacia Georgetown, capital de Guyana —único país de América del Sur que no exige visa a los cubanos—, continúa por tierra hasta Lethem y cruza de forma irregular el río Tacutu hacia el estado brasileño de Roraima.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que unos 3.000 cubanos ingresan mensualmente a Brasil por esa vía, y advierte que las redes de tráfico ilícito de personas cobran entre 1.200 y 10.000 dólares por migrante.
En el mercado laboral formal, los datos de OBMigra registran 39.212 contrataciones de trabajadores cubanos y 26.075 desvinculaciones entre enero y agosto de 2026, con un saldo positivo de 13.137 empleos, lo que refleja una inserción laboral activa de la comunidad.
Brasil concedió además 4.331 visados a ciudadanos cubanos en los primeros nueve meses del año; los 497 de septiembre fueron un 51,1% más que los 329 otorgados en el mismo mes de 2025.
El Ministerio de Justicia brasileño estima que el país acoge actualmente a unos 84.000 cubanos, y Curitiba —capital del estado de Paraná— se ha consolidado como el principal polo de asentamiento, hasta el punto de que medios locales la llaman «la nueva Miami».
Con el ritmo actual, Brasil se perfila como el principal destino migratorio cubano en América del Sur, una tendencia que la OIM resumió así: «Esta ruta ha cobrado relevancia en un contexto en el que Brasil recibe a un número creciente de personas cubanas que buscan protección internacional y oportunidades económicas».
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