
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, calificó las derrotas sufridas por el Partido Republicano en las elecciones legislativas del martes como un resultado cercano a «un evento de nivel de extinción» y advirtió que sus consecuencias podrían extenderse durante una década o incluso más.
Durante una conferencia de prensa celebrada este miércoles en Tallahassee, DeSantis reconoció la magnitud del revés electoral de su partido, que perdió el control de ambas cámaras del Congreso frente a los demócratas, según informó Politico.
«Seamos claros, esto va a doler, y no solo durante los próximos dos años», afirmó el mandatario estatal, quien dejará la gobernación de Florida en enero de 2027.
DeSantis sostuvo que las consecuencias de los resultados electorales podrían prolongarse mucho más allá del actual ciclo político: «Es algo que puede repercutir durante la próxima década o incluso más», manifestó.
El gobernador también admitió que, aunque los republicanos anticipaban una jornada difícil, la magnitud de las derrotas superó sus expectativas.
«Sabíamos que podía ser peor. No creo que la mayoría de nosotros pensara que sería tan malo», declaró.
Precisamente, DeSantis dedicó parte de sus declaraciones a Texas, cuya importancia para el futuro electoral republicano consideró fundamental.
«Durante mi vida, Texas ha sido la joya de la corona de la política republicana», afirmó el gobernador, al recordar el peso que ha tenido ese estado en los resultados nacionales de su partido.
«Nadie del lado republicano se compara con el Estado de la Estrella Solitaria», añadió, antes de lanzar una advertencia sobre las consecuencias de perder ese respaldo.
«Si el Partido Republicano no tiene a Texas como ancla, no seremos viables a nivel nacional en el futuro», aseguró.
Sus comentarios reflejan la preocupación por el retroceso electoral republicano en un estado que durante décadas había sido considerado una pieza fundamental de su estrategia política nacional.
Sin embargo, Florida fue una de las excepciones al avance demócrata. En ese estado, los republicanos consiguieron conservar los principales cargos sometidos a votación, aunque con márgenes más estrechos de lo esperado.
«No creo que haya ningún otro estado que pueda decir eso, teniendo en cuenta toda la devastación que se produjo anoche», expresó DeSantis al defender los resultados republicanos en Florida.
Por su parte, DeSantis celebró las victorias de su partido en Florida y destacó que, a diferencia de lo ocurrido en otras partes del país, los republicanos lograron mantener sus principales posiciones estatales.
Los demócratas consiguieron arrebatar a los republicanos el control de la Cámara de Representantes y del Senado, además de registrar victorias en estados que durante años habían sido bastiones del partido del presidente Donald Trump.
Entre los resultados más significativos figuran los avances demócratas en Iowa, Kansas y Texas, estados donde los republicanos habían mantenido importantes posiciones políticas durante décadas.
El resultado de las elecciones también representa un cambio importante para el presidente Trump, quien deberá afrontar los dos últimos años de su mandato con un Congreso controlado por la oposición.
Antes de las votaciones, Trump había advertido que se convertiría en el «señor Veto» si los demócratas recuperaban el Congreso, al anticipar que recurriría a su facultad presidencial para bloquear iniciativas legislativas de la oposición.
La derrota republicana se produjo en medio del descontento de los electores con el costo de vida, los precios de los combustibles y la guerra con Irán, asuntos que habían marcado la campaña electoral y las encuestas previas a los comicios.
DeSantis también había advertido antes de las elecciones que los republicanos enfrentaban dificultades por la inflación, el encarecimiento de la gasolina y el conflicto en Oriente Medio.
En una entrevista concedida a Stephen A. Smith, reconoció que los demócratas llegaban a la votación con mayor impulso político.
El republicano Byron Donalds ganó las elecciones a gobernador frente al demócrata David Jolly, mientras que Ashley Moody consiguió mantener para su partido el escaño del Senado federal que anteriormente ocupaba Marco Rubio.
La victoria de Donalds permite a los republicanos conservar la gobernación del estado, que controlan de manera ininterrumpida desde enero de 1999. El nuevo gobernador asumirá el cargo cuando DeSantis concluya su segundo mandato consecutivo.
Tras conocerse los resultados, Donalds agradeció públicamente el respaldo de Trump y prometió reducir los costos de los seguros y facilitar el acceso a la vivienda. Durante su discurso de victoria también aseguró que Florida continuaría siendo un estado republicano.
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