
Un montón de bolsas, cartones, plásticos y restos vegetales se acumula al pie del muro de una iglesia en la calle Trinidad, Santiago de Cuba, justo debajo de un letrero que ordena «NO TIRES BASURA AQUÍ».
Las fotografías, captadas esta tarde por un ciudadano y difundidas por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, convierten la advertencia en una contradicción imposible de ignorar.
El muro del templo —que corresponde muy probablemente a la Parroquia Santísima Trinidad, en calle Trinidad n.º 661, entre Calvario y Moncada— lleva inscrita también la cita bíblica de Mateo 18:7: «Ay de aquel por quien viene el escándalo». Más abajo, otro texto es aún más directo: «El templo es un lugar sagrado. Ensuciarlo es una falta de respeto a Dios».
Los desperdicios no solo afrentan las inscripciones religiosas: ocupan parte del paso peatonal frente al edificio, cuya fachada colonial muestra pintura descascarada, manchas de humedad y persianas deterioradas.
«¿Dónde está la respuesta de los responsables de la recogida? ¿Y dónde queda la responsabilidad de quienes botan sus desechos frente a un cartel que pide no hacerlo? Una obligación no cancela la otra», escribió Mayeta Labrada al publicar las imágenes.
No es la primera vez que este mismo templo protagoniza una denuncia similar. En diciembre de 2025, el párroco Raoul Bekolo calificó de «indignante, dolorosa y profundamente irrespetuosa» la acumulación de residuos frente a la entrada principal. Solo tras esa denuncia pública las autoridades enviaron equipos y buldóceres para retirar la basura al día siguiente.
El patrón se repite en otras parroquias de la ciudad. En junio de 2026, la Parroquia San Antonio María Claret del barrio Sueño denunció acumulación de basura doméstica, alimentos en descomposición, escombros, malos olores y moscas frente al templo; un incendio en ese basurero generó humo durante una actividad parroquial con adultos mayores.
La crisis no es exclusiva de Santiago de Cuba. En La Habana, solo 44 de los 106 camiones recolectores estaban operativos en febrero de 2026, mientras la capital generaba entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de residuos diarios.
En Camagüey, los servicios comunales apenas recogían entre el 35% y el 40% de las 220 toneladas de residuos generadas cada día, dejando sin recoger entre 132 y 143 toneladas diarias.
Cuando residentes de la calle Moncada, en la propia Santiago de Cuba, denunciaron semanas de basura acumulada y aguas residuales en la vía pública, la respuesta oficial fue que «no había combustible para enviar el camión».
El Gobierno provincial de Santiago de Cuba reconoció en abril de 2026 una situación «preocupante» en materia higiénico-epidemiológica, con niveles de infestación del mosquito Aedes aegypti superiores al promedio histórico de los cinco años anteriores.
«La fe ayuda a soportar muchas dificultades», concluyó Mayeta Labrada en su publicación. «Pero la basura no se recoge con oraciones: hacen falta servicios que funcionen y respeto por la comunidad».
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