
Miami Beach estudia recuperar las patrullas policiales a caballo para vigilar las zonas más concurridas de la ciudad, una propuesta impulsada por el alcalde Steven Meiner que ha abierto una disputa con el comisionado David Suárez, quien la considera un «proyecto de vanidad» y cuestiona sus costos y el trato que recibirían los animales.
Según informó WSVN este miércoles, Meiner y el jefe de la Policía de Miami Beach, Wayne Jones, quieren establecer una unidad montada que pueda comenzar a operar en 2028, siempre que consigan los fondos necesarios y la propuesta reciba la aprobación correspondiente.
El proyecto tendría un costo inicial estimado de 500,000 dólares, que las autoridades esperan cubrir mediante donaciones privadas.
El alcalde sostiene que la iniciativa permitiría ahorrar recursos, aunque todavía no está definido cómo se financiarían sus gastos de funcionamiento a largo plazo.
Jones defendió la viabilidad económica del plan con una afirmación contundente: «¿Y si les dijera que, durante el primer año de funcionamiento, no le costaría absolutamente nada a la ciudad de Miami Beach ni a sus residentes?».
El planteamiento ha encontrado resistencia dentro de la propia Comisión Municipal.
«No podemos estar apoyando proyectos de vanidad para la Policía y el alcalde, como las patrullas montadas en Miami Beach. Sin duda parece un proyecto de vanidad», declaró el comisionado David Suárez.
Suárez cuestionó que la ciudad destine esfuerzos a una iniciativa de este tipo cuando, a su juicio, debería concentrarse en reducir la carga tributaria de los residentes.
«Acabamos de aprobar la Enmienda 3. Necesitamos recortes de impuestos. No podemos permitirnos estos proyectos de vanidad», argumentó el funcionario.
El comisionado también expresó preocupaciones sobre la limpieza de las calles, las altas temperaturas y las condiciones en las que trabajarían los caballos.
«¿Se imaginan el problema de limpieza que vamos a tener? ¿Excrementos de caballo por todas partes? Y hace muchísimo calor en Miami Beach. La humedad es extremadamente alta. Parece que sería maltrato animal para esos caballos», afirmó.
Meiner rechazó ese planteamiento y aseguró que el uso de animales para labores policiales no implica necesariamente crueldad.
«Aquí no hay crueldad animal», respondió el alcalde, quien señaló que numerosos cuerpos policiales reconocidos utilizan unidades montadas para realizar tareas de vigilancia y mantener el orden durante concentraciones multitudinarias.
El mandatario municipal considera que los caballos ofrecerían una ventaja operativa a los agentes, especialmente cuando necesitan observar lo que sucede entre grandes grupos de personas.
Como ejemplo mencionó Ocean Drive, una de las avenidas más visitadas de Miami Beach y escenario frecuente de eventos, celebraciones y grandes concentraciones de turistas.
«Imaginen grandes multitudes. Tienen miles de personas en Ocean Drive, por ejemplo. Ahora tienen a un agente a diez pies de altura», explicó Meiner, en referencia a la visibilidad que permitiría patrullar a caballo.
El alcalde también sostuvo que estas unidades podrían servir para acercar la Policía a los residentes y visitantes, además de reforzar las operaciones de control de multitudes.
La iniciativa no parte de cero. El Comité de Finanzas y Resiliencia Económica de Miami Beach examinó el proyecto el 28 de octubre y recomendó remitirlo favorablemente a la Comisión Municipal para su consideración durante el proceso presupuestario del año fiscal 2028.
En esa reunión se manejaron costos iniciales de entre 400,000 y 500,000 dólares y gastos operativos anuales estimados en unos 100,000 dólares.
Las donaciones podrían reducir la carga financiera sobre la ciudad, pero todavía no constituyen una garantía de financiación permanente.
La vigilancia policial a caballo ya existe en otras zonas del sur de Florida. El Departamento de Policía de Miami, la Oficina del Sheriff de Miami-Dade y la Policía de Coral Gables cuentan con unidades montadas que realizan labores de patrullaje, seguridad y control de multitudes.
Miami Beach también tiene antecedentes. Sus agentes utilizaron caballos durante la década de 1930, pero el programa fue interrumpido durante la Segunda Guerra Mundial.
Las patrullas montadas regresaron posteriormente y estuvieron presentes durante buena parte de los años ochenta y principios de los noventa.
El interés por recuperar ese modelo surge en una ciudad que durante años ha aplicado medidas especiales para controlar las grandes concentraciones de visitantes, especialmente durante las vacaciones de primavera.
En marzo de 2025, Miami Beach reforzó sus operativos de seguridad durante las vacaciones de primavera, conocidas como Spring Break (vacaciones de primavera), con más agentes uniformados y encubiertos, controles de acceso a las playas, restricciones de tráfico y multas más elevadas.
Las medidas incluyeron limitaciones de circulación por Ocean Drive, instalación de barricadas para separar a peatones y vehículos, controles de sobriedad y restricciones a la venta de alcohol en el distrito de entretenimiento.
Los operativos respondían a antecedentes de violencia y desórdenes registrados en años anteriores. En marzo de 2023, Miami Beach impuso un toque de queda después de dos noches consecutivas de tiroteos en las inmediaciones de Ocean Drive, que dejaron dos muertos y varios heridos.
También en 2022, las autoridades declararon el estado de emergencia y establecieron restricciones nocturnas ante los incidentes violentos y las grandes concentraciones de visitantes durante las vacaciones de primavera.
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