La activista cubana Lara Crofs —nombre público de Yamilka Lafita Cancio— denunció este viernes que agentes de la Seguridad del Estado le impidieron salir de su vivienda en La Habana para asistir al velorio de su tía, fallecida en la madrugada en el Hospital de Emergencia de la capital.
A través de videos y publicaciones en Facebook, Lafita describió un operativo compuesto por tres agentes de la Seguridad del Estado, dos policías, dos mujeres adicionales, una patrulla y tres motos apostados en su cuadra. Los agentes se negaron a identificarse y no presentaron ningún documento que justificara la restricción. Cuando ella intentó explicarles que debía asistir a un velorio, le reiteraron la prohibición señalando la patrulla como única prueba de su autoridad.
«Yo tengo un velorio ocurriendo ahora mismo de una tía que falleció anoche en el Hospital Emergencia, al que no me dejan asistir, incluso intenté explicarles lo delicado de la situación y me reiteraron que tenía impedido salir de mi casa, sin darme otra explicación y sin tan siquiera quererse identificar», escribió la activista.

Lafita detalló que la patrulla —identificada con el número 222— estaba escondida detrás de un edificio de la cuadra para evitar ser filmada. «No hay un papel, no hay una identificación, no hay nada, simplemente ellos me van a detener y no me dejan salir de mi casa», denunció en uno de sus videos en directo.
La situación se agravó cuando el hermano de Lafita llegó en su carro para llevarla al funeral. Ante esa presencia, las autoridades cambiaron la patrulla —por la número 287— y la sacaron de su escondite. La activista decidió quedarse en casa para no poner en riesgo a su familiar. «Cambiaron la patrulla y la sacaron detrás del edificio porque vieron el carro de mi hermano que me vino a recoger para llevarme al funeral. Yo me quedé, estoy en mi casa, no quiero gracia con que le estén cayendo detrás al carro por gusto», explicó.
El velorio, además, debió realizarse en la propia casa familiar porque no había capillas disponibles ni en Calzadica ni en Zanja. Lafita señaló que incluso conseguir la cremación implicaba pagar 150 dólares, más 25 adicionales por el traslado del cuerpo.
En sus transmisiones en vivo, la activista mencionó que ese mismo día también estaban sitiados Ana Bensi, Cuesta Morúa, Karel Daniel Hernández Bosques —del colectivo Fuera de la Caja Cuba—, Camila Costa y Eoni Sánchez, entre otros. El operativo forma parte de una jornada de represión masiva y simultánea en la que la policía política sitiaba también las viviendas de Yoani Sánchez y Camila Acosta para impedirles asistir a un evento en la Embajada de Estados Unidos.
La represión de este viernes es el punto más reciente de una semana de escalada: el lunes, Adelth Bonne Gamboa fue arrestado y le confiscaron equipos de trabajo; el martes, Camila Acosta fue esposada y retenida más de ocho horas; el miércoles, Yoani Sánchez fue detenida durante nueve horas acusada de «atentado contra el orden constitucional». El subsecretario adjunto de Estado de EE.UU. para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, condenó el jueves la ola represiva, calificándola de campaña sistemática para silenciar a la prensa independiente cubana.
Lafita cerró sus publicaciones con una consigna y una advertencia: «¿Cuál es mi delito? Decir la verdad, que ustedes son unos dictadores, que son unos ladrones, que son unos represores, que tienen a este pueblo que no da más, sin luz, sin agua, sin gas. ¿Ese es mi delito? Ah, bueno, pues de eso sí, yo soy culpable».
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos documentó más de 3,000 acciones represivas en Cuba entre enero y septiembre de 2026, un contexto que convierte el caso de Lafita en un eslabón más de una represión que no distingue entre la política y el duelo familiar.
Archivado en: