
El pastor evangélico y activista Rolando Fidel Pérez Lora, conocido como «Pregonero de Cristo», ha sido traslado forzosamente desde La Habana hacia su provincia natal, Las Tunas, según informó en Facebook el también activista cristiano David Espinosa.
«Salió a las 7:00 a.m. Su esposa pudo comunicarse con él. No sabemos nada más por ahora», escribió Espinosa; lo cual confirma una alerta urgente difundida el viernes por el creador de contenido Iván Daniel Calás Navarro, con información confirmada por familiares del pastor, según la cual el régimen amenazaba con la deportación.
El comunicado de Calás Navarro, advertía igualmente que Pérez Lora «fue amenazado con la encarcelación definitiva si continúa con su activismo», y que el traslado compulsivo a su lugar de origen se presentó como presunta alternativa a la prisión.
El pastor, miembro de la Alianza de Cristianos de Cuba y creador del canal de YouTube «Pregonero de Cristo», es originario de Las Tunas, donde pastoreaba una iglesia vinculada a la Liga Evangélica de Cuba antes de establecerse en Matanzas y posteriormente en La Habana. Su activismo lo ha acercado al colectivo Fuera de la Caja Cuba y a la activista Anna Bensi, lo que lo ha convertido en blanco recurrente de la Seguridad del Estado.
El episodio del viernes es al menos el cuarto acto represivo que enfrenta Pérez Lora en lo que va de 2026. En marzo fue detenido en un parque de Peñas Altas, Matanzas, tras grabar y publicar en YouTube una enseñanza bíblica, y permaneció retenido cerca de tres horas. El 2 de julio estuvo retenido casi 12 horas en Alamar junto a Anna Bensi y otros integrantes de Fuera de la Caja Cuba. El 1 de octubre, agentes lo arrestaron cuando se dirigía al Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este para acompañar a Bensi y a su madre, Caridad Silvente, durante su juicio: los agentes lo redujeron, arrojaron al suelo, esposaron y trasladaron en un vehículo policial.
El mecanismo de «deportación interna» con que se amenaza a Pérez Lora tiene sustento en el Decreto-Ley 217 de 1997, que exige autorización administrativa para que residentes de otras provincias establezcan domicilio en La Habana. Quienes no la obtienen pueden ser multados y obligados a regresar a su lugar de origen.
La organización Cubalex ha señalado que las autoridades aplican este decreto de forma selectiva para desarticular redes de apoyo de opositores y periodistas.
La periodista Yoani Sánchez, tras su propia detención de nueve horas el miércoles, denunció haber escuchado repetidamente las palabras «ilegales» y «deportación» en la estación policial del Cerro, donde personas sin domicilio autorizado eran trasladadas por la fuerza fuera de la capital.
El caso de Pregonero de Cristo se inscribe en una semana de represión especialmente intensa. La periodista Camila Acosta fue arrestada cuando acudía a una consulta veterinaria y permaneció más de ocho horas detenida; le destruyeron el teléfono. La policía política desplegó operativos simultáneos frente a las viviendas de varios activistas y periodistas para impedirles asistir a un evento en la Embajada de Estados Unidos.
El viernes Karel Daniel Hernández Bosques, de Fuera de la Caja Cuba, fue liberado tras aproximadamente 12 horas de interrogatorio en una unidad policial de La Habana; y este sábado fue liberado, luego de más de 20 horas de detención arbitraria en Guanajay, Artemisa, el también activista cristiano Anthony Martínez.
Mauro Reigosa Pérez, portavoz de Fuera de la Caja Cuba, describió el panorama sin ambigüedades: «Estamos viviendo una ola de represión contra todos los cubanos que hacemos creación de contenido o activismo político. Todos los que dicen la verdad política sobre este país estamos siendo acosados».
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) documentó al menos 387 acciones represivas en octubre de 2026, superando las 344 registradas en septiembre. El acumulado anual asciende a 3,438 acciones, cifra que ya supera el total de todo 2025, cuando se contabilizaron 3,179.
Yaxys Cires, director de Estrategias del OCDH, advirtió que «el régimen aumenta la represión para que los activistas abandonen el país, para intimidar a la población y presionar a Estados Unidos y a la Unión Europea. Nada de eso va a solucionar la grave crisis estructural ni las desconfianzas dentro de la propia élite. Cuba está abocada a vivir un proceso de transición política, económica y social».
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