
En la mañana de este sábado 7 de noviembre de 2026, la policía política, acompañada por fuerzas especiales conocidas como “Boinas Negras”, irrumpió en la vivienda del joven Yoel Alejandro Pérez Serrano en Guamuta, en la zona de El Cobre, Santiago de Cuba. El operativo buscaba detenerlo y apoderarse de los alimentos, las ollas, los calderos, el dinero, los teléfonos y otros medios con los que sostiene un proyecto humanitario que beneficia a más de 400 personas vulnerables. Se lo llevaron detenido. Al momento de escribir estas líneas, su familia desconoce dónde lo tienen.
Exigimos que las autoridades informen de inmediato dónde está Joel Alejandro, permitan que su familia se comunique con él y lo pongan en libertad. Quienes dependen de ese proyecto también sufren las consecuencias de esta desproporcionada acción represiva. Una olla, un caldero y un teléfono permiten organizar la compra de alimentos, coordinar a los voluntarios y avisar a los vecinos cuándo está lista comida. Si las autoridades privan a los organizadores de esos recursos, ponen en peligro la asistencia que reciben cientos de personas.
En el reparto Zamorana, también en Santiago de Cuba, Maikel Mediaceja Ramos enfrenta un asedio similar. Este activista de la Unión Patriótica de Cuba y expreso político sostiene, junto con su familia y otros colaboradores, una iniciativa que ha llegado a alimentar a más de mil personas al día. Según las informaciones que recibimos diariamente, la llamada Seguridad del Estado lo amenaza con enviarlo a prisión por tercera vez si continúa con el proyecto. Esa amenaza alcanza también a los ancianos y a las familias que acuden a buscar un plato de comida.
En La Habana, durante los últimos días, activistas, periodistas independientes y otros disidentes han denunciado citaciones, detenciones, cercos policiales, vigilancia y amenazas. Periodistas y activistas reportaron que agentes les impidieron salir de sus casas para asistir a una actividad cultural de la Embajada de Estados Unidos. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos informó ayer que en octubre documentó al menos 387 acciones represivas, entre ellas 30 detenciones arbitrarias y 145 operativos de vigilancia y cerco a viviendas. También registró agresiones físicas contra presos políticos, entre ellos Roilán Álvarez Rensoler, y denuncias de falta de atención médica en las cárceles.
Mientras aumenta la represión, la dirigencia endurece su discurso belicista. Los días 4 y 5 de noviembre realizó el Ejercicio Estratégico Moncada 2026 en todo el país. Participaron las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior y las estructuras territoriales de defensa. El régimen presentó las maniobras como preparación para una eventual agresión externa. En Holguín se ensayó la respuesta ante ataques aéreos y drones. El viernes 6, el despliegue dio paso al Día Nacional de la Defensa.
En Guantánamo, la información pública sobre Moncada da cuenta de preparativos del sistema defensivo territorial ante posibles ataques aéreos. Por otra parte, reportes que he recibido señalan que unidades de las FAR cercanas al perímetro de la base naval estadounidense, en la bahía de Guantánamo, estarían realizando maniobras y prácticas de tiro. Desde Bayamo me acaban de informar de trabajos de acondicionamiento en zonas montañosas de la Sierra Maestra, presuntamente para preparar un escenario de “guerra de guerrillas”.
Cuanto más cerca siente su fin la cúpula castrocomunista, más recurre al acoso y a la violencia para prolongar su poder. Una cocina comunitaria demuestra que los cubanos pueden organizarse por su cuenta y resolver necesidades que el Estado desatiende. Por eso despierta tanto recelo entre quienes pretenden controlar hasta la solidaridad. Exigimos la libertad de Joel Alejandro Pérez Serrano y el cese de las amenazas contra Maikel Mediaceja Ramos.
La conducta de la dirigencia castrocomunista es completamente irracional. Este es el momento de abrir en Cuba una transición seria hacia la democracia y empezar a garantizar los derechos humanos elementales, entre ellos la libertad de expresión, de asociación, de reunión y de manifestación pacífica. Es el momento de sentarse a negociar con el gobierno de Donald Trump el fin del embargo estadounidense y de afrontar la crisis económica, social, política y humanitaria que vive la nación.
Mientras millones de cubanos padecen hambre, la prioridad debería ser que puedan comer. Urge solucionar la crisis energética, recuperar los servicios de salud, poner en marcha el transporte y atender la grave crisis de la vivienda. Pero la cúpula se aferra al poder, reprime con más fuerza y persigue a quienes buscan soluciones para los problemas que ella misma ha creado. En Guamuta, esa irracionalidad tiene una expresión concreta. Se llevan detenido al joven que ayuda a dar de comer a más de 400 personas, y su familia sigue esperando saber dónde está.
Con esa conducta, los del régimen, precipitan el fin de su tiranía y se condenan al peor lugar del basurero de la historia.
Vídeos relacionados:
Archivado en:
Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.