Ulises Toirac «desempolva» inesperado episodio que marcó su boda en 1994: «Por menos que esto yo me divorcio»

Ulises Toirac junto a Alina Gainza en el día de la boda de ambos © Facebook/Ulises Toirac
Ulises Toirac junto a Alina Gainza en el día de la boda de ambos Foto © Facebook/Ulises Toirac

Ulises Toirac tiene esa capacidad de encontrar humor incluso en los recuerdos de las épocas más difíciles de Cuba, de contar historias que hacen reír sin olvidar las circunstancias en que ocurrieron.

Esta vez, el humorista desempolvó una anécdota de su propia boda, celebrada en 1994, en pleno Período Especial, cuando organizar una fiesta podía convertirse en un lujo que pocas familias podían permitirse.

En una publicación compartida este domingo, titulada «Por menos que esto», el artista recordó cómo una celebración que había planificado para apenas un puñado de familiares y amigos terminó convirtiéndose en una sorpresa que todavía recuerda con humor más de tres décadas después.

Toirac comenzó describiendo la felicidad que sentía entonces junto a su novia, Alina Gainza, con quien había decidido casarse.

«Me sentía el tipo más feliz del mundo. Mi novia era una especie de mezcla entre bálsamo espiritual, desafio intelectual y estética marilynesca. Y habíamos decidido casarnos», escribió.

El problema era el momento histórico. Corría 1994, uno de los años más duros del Período Especial en Cuba, cuando la escasez de alimentos, productos básicos y recursos económicos hacía que organizar una boda resultara especialmente complicado.

«El año 1994 fue de puya económicamente en Cuba. Una boda era el tipo de cosas que la gente con sentido común evitaba porque resultaba impagable», recordó.

En aquella época, Toirac trabajaba en el popular programa humorístico Sabadazo, lo que le permitía contar con ingresos suficientes para mantenerse y ayudar a su familia.

Sin embargo, el artista confesó que nunca había sido partidario de gastar dinero en grandes celebraciones para cumplir con las expectativas sociales, especialmente cuando implicaban invitar a personas con las que apenas existía relación.

Por eso, la pareja tomó una decisión sencilla: celebrar una boda íntima, con padres, hermanos, abuelos y un máximo de cinco amigos entre ambos.

El plan parecía perfecto. Nada de grandes salones, listas interminables de invitados ni gastos difíciles de asumir. Solo una reunión familiar para celebrar el matrimonio.

Pero, como recordó el humorista, había un detalle con el que no habían contado: el entusiasmo de los padres y su capacidad para convertir una celebración pequeña en un acontecimiento familiar mucho mayor.

La fiesta transcurría en su casa natal, en el barrio habanero de Santos Suárez, donde se habían reunido unas 15 personas.

De pronto, alguien anunció una noticia inesperada: «¡Llegó la familia de Aly!».

Toirac contó que miró sorprendido a su esposa, pero ella parecía tan desconcertada como él.

Entre los pocos amigos invitados estaba Frank Betancourt, a quien el humorista describió como un hermano de la vida, además de una persona especialmente bromista. Frank era también el padrino de la boda y había ayudado a organizar varios detalles de la celebración.

Los tres salieron hacia la escalera de la vivienda para recibir a los recién llegados.

Lo que encontraron superaba cualquier previsión: una larga fila de personas ocupaba toda la escalera hasta llegar a la calle, donde había una guagua Girón XII estacionada frente a la casa.

Y todavía seguían bajando invitados del vehículo.

La escena, completamente opuesta a la boda íntima que habían imaginado, provocó una reacción inmediata de Frank Betancourt.

Según recordó Toirac, su amigo se acercó y, con una expresión burlona, le habló al oído, pero lo suficientemente alto para que también lo escuchara Alina.

«Por menos que esto yo me divorcio», le dijo.

La frase que da título a la publicación fue, por tanto, una broma de su amigo y padrino ante la multitud inesperada, no una declaración de Toirac sobre su propio matrimonio.

El relato recupera también una parte de la vida cotidiana de los cubanos durante los años 90, cuando las dificultades materiales obligaban a reducir gastos y recurrir al ingenio incluso para celebrar acontecimientos familiares tan importantes como una boda.

Toirac ha compartido anteriormente otros recuerdos de aquella etapa, como una divertida anécdota de Antolín el Pichón y Paulo FG durante las grabaciones de Sabadazo, uno de los programas humorísticos más populares de la televisión cubana durante el Período Especial.

La historia de su boda tiene, además, un detalle que aporta todavía más humor al comentario del padrino: en diciembre de 2019, Toirac y Alina celebraron sus 25 años de matrimonio.

En aquella ocasión, el humorista dedicó unas emotivas palabras a su esposa y recordó que se habían casado apenas seis meses después de comenzar su noviazgo, pese a que algunas personas habían pronosticado que aquella relación no duraría mucho.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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