El exteniente coronel cubano Raúl Risco Pérez reveló en una entrevista con Tania Costa en CiberCuba, el choque cultural que vivieron los oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cuando fueron trasladados forzosamente al Ministerio del Interior (MININT) tras la purga desatada por la Causa Número 1 de 1989, que culminó con el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa.
Los oficiales del MININT recibieron a los recién llegados con hostilidad y sorna: «Cuando nosotros llegamos al Ministerio del Interior, unos decían que éramos invasores; otros bueno nos pusieron el sobrenombre de algo muy íntimo que usan las mujeres: nos pusieron íntima porque habíamos llegado a un buen lugar, en un mal momento".
«Concho Risco, es que la íntima va a un buen lugar pero en un mal momento, y eso le ha pasado a usted. Ustedes han venido en un momento terrible para el Ministerio del Interior», asegura que le comentó el capitán Leyva.
En un principio, Raúl Luis Risco Pérez, exteniente coronel de las FAR y el MININT, abogado, exprisionero político y opositor cubano residente en Tampa, intentó resistir ese traslado sin éxito.
«Yo quería seguir en la aviación y saltar en paracaídas», explicó Risco Pérez, pero el general Martínez Puente le dejó claro que no había margen de negociación: «Es una orden del ministro y hay que cumplir la orden. Tienes que ir para el Ministerio del Interior».
Así, él y otros oficiales de distintas armas de las FAR fueron incorporados al MININT en un proceso de reestructuración que siguió a la purga de 1989, cuando la cúpula militar leal a Raúl Castro tomó el control de esa institución tras la destitución y posterior condena del ministro José Abrantes.
El contraste entre ambos cuerpos resultó inmediato y llamativo. Según Risco Pérez, «el Ministerio del Interior tenía un nivel de vida muy superior. Ellos se consideraban muy superiores a los oficiales de la Fuerza Armada y realmente lo eran».
La diferencia material era profunda: «Cientos de sargentos del Ministerio del Interior, por ejemplo, tenían autos, tenían carros, tenían buenas casas; sin embargo nosotros no teníamos».
En las FAR, la situación era radicalmente distinta. «Teníamos el coronel en la FAR y muchas veces algún que otro coronel lo que tenía era el jefe ruso aquel que tenía asignado por ser jefe de un batallón o jefe de un regimiento; no tenía auto particular, vivíamos por lo general en los edificios de microbrigada que tenían filtraciones por donde quiera», recordó.
Esa brecha generó tensión desde el primer momento.
Risco Pérez es cofundador del Movimiento Cubano de Militares Objetores de Conciencia, creado en febrero de 2021 junto al general de brigada retirado Rafael del Pino y otros exoficiales, que exhorta a los militares activos a no reprimir a la población cubana.
En la entrevista con Tania Costa explica cómo cayó en desgracia por redactar un informe oponiéndose a la idea de Fidel Castro de aumentar las condenas por hurto y sacrificio de ganado de 5 años a 20 máximo.
Su testimonio se suma al de otros exmilitares que vivieron de cerca la purga de 1989, como Máximo Omar Ruiz Matoses, otro exteniente coronel de las FAR y el MININT que fue condenado a 29 años de prisión —reducidos a 20— tras pedir la renuncia de Fidel y Raúl Castro en una reunión del alto mando en 1990.
En una entrevista con NTN24 en mayo de este año, Risco Pérez pidió a los soldados cubanos no sacrificar sus vidas por lo que calificó como una causa injusta y sostuvo que los militares deberían desobedecer órdenes de represión.
Archivado en:
