
Un fuerte olor a orina invade varios tramos de la calle Real, en Pinar del Río, donde la falta de baños públicos y la utilización de un local cerrado como sanitario improvisado afectan incluso los alrededores de establecimientos que comercializan alimentos.
La denuncia fue publicada en Facebook por el locutor de la emisora Radio Guamá Ogilvie Serrano Rodríguez, quien describió lo ocurrido el sábado poco después del mediodía. "Caminar hoy por ese tramo de la calle Real era prácticamente un acto de valentía", escribió.
Uno de los puntos más afectados es el portal contiguo al punto de venta de la peluquería Ilusión, un espacio que el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) recibió para construir el Museo del Deporte, un proyecto que nunca llegó a concretarse.
El local permanece cerrado y, según explicó un vecino en los comentarios de la publicación, la población lo utiliza para orinar. "Ese hedor pestilente de orine es el portal del local que le habían dado al Inder para construir el Museo del Deporte, que al final no lo pudieron hacer y lo cerraron", señaló.
En las inmediaciones funciona un establecimiento comercial donde se venden dulces y otros productos destinados al consumo inmediato. Serrano advirtió que el olor llega hasta el interior del establecimiento cada vez que se abre la puerta.
Un ciudadano aclaró que los trabajadores mantienen adecuadas condiciones de higiene dentro del mercado y utilizan climatización y puertas cerradas, pero también sufren las consecuencias de la contaminación exterior. "Ellos también son afectados por tales personas indolentes, pero no son los responsables de lo que hacen otros", comentó.
Varios residentes atribuyeron parte del problema a los clientes de la discoteca Bola 13, situada frente al portal, quienes, según sus testimonios, orinan en los alrededores al salir durante la madrugada. También cuestionaron la ausencia de vigilancia policial en ese punto.
Las quejas se extienden más allá de ese tramo. Vecinos aseguran que los malos olores alcanzan diferentes sectores de la calle Martí, desde el malecón hasta Rosario, así como la esquina de la farmacia en la calle Recreo y los alrededores del hotel Globo.
"Es irresistible el mal olor que se percibe en casi toda la ciudad. La situación no es de una noche, es de meses y meses", denunció otro residente.
Entre las causas señaladas aparece la desaparición de los baños públicos, una carencia que obliga a quienes transitan por la ciudad a buscar alternativas. Un vecino recordó que anteriormente existían instalaciones sanitarias en Coppelia, la terminal de ómnibus y el Parque de la Independencia, pero aseguró que las de este último fueron clausuradas.
"Los baños públicos no existen en Cuba. Hubo un tiempo que se preocuparon por eso, pero duraron como el merengue en la puerta de una iglesia", resumió una residente.
A las dificultades sanitarias se suma la falta de agua. El 10 de octubre, un vecino de la zona confirmó que la zona llevaba más de dos meses sin suministro del vital líquido.
Autoridades confirmaron a inicios de noviembre que unos 170,000 pinareños carecían de acceso regular al agua potable, mientras varias estaciones de bombeo permanecían averiadas y los apagones superaban las 16 horas diarias.
El contexto epidemiológico añade preocupación a las denuncias. La provincia enfrentaba a fines de agosto tres brotes activos de hepatitis A en los municipios de Jagüey Cuyují, Los Palacios y San Luis. La enfermedad se transmite por vía fecal-oral, principalmente mediante el consumo de agua o alimentos contaminados.
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