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El gobierno argentino despidió al fotógrafo cubano Kaloian Santos Cabrera, autor de una imagen que se volvió clave para identificar al agente policial que dejó gravemente herido a un reportero durante la marcha de jubilados del pasado 12 de marzo en Buenos Aires.
Las imágenes —tomadas frente al Congreso argentino— revelan no solo el momento exacto del disparo, sino también el nombre del agente en su uniforme, lo que permitió a la plataforma independiente Mapa de la Policía reconstruir los hechos que terminaron con el fotógrafo Pablo Grillo hospitalizado por un impacto en la cabeza. El trabajo visual de Kaloian fue decisivo para exponer públicamente la violencia estatal.
El despido de Kaloian se produjo el 31 de marzo, pocos días después de la difusión masiva de las imágenes. La denuncia pública fue realizada por la investigadora de la Universidad de Buenos Aires Cora Gamarnik, quien acusó directamente al gobierno de “censurar al mensajero” como represalia por haber documentado un abuso.
Según el gremio ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), Kaloian fue el único trabajador desvinculado de la Secretaría de Cultura en esa fecha. Al reclamar su reincorporación, las autoridades habrían respondido que la orden “venía desde arriba” y era “irrevocable”. Kaloian llevaba 13 años trabajando en esa institución.
"Gracias por tus fotos, Kaloian. Este despido va a ser un orgullo en tu carrera", escribió Gamarnik en sus redes sociales, en una declaración que ha sido replicada por cientos de periodistas, fotoperiodistas y organizaciones de derechos humanos. Aunque el propio Kaloian aún no se ha pronunciado al respecto.
Nacido en Holguín, Santos Cabrera trabajó como fotógrafo y periodista en el periódico oficialista cubano Juventud Rebelde y en la revista digital La Jiribilla.
Su mirada estética y discursiva —al menos en sus primeros años— se inscribía dentro del relato de la Revolución. Muchos de sus ensayos fotográficos y crónicas visuales presentaban una visión romántica o legitimadora del socialismo cubano, con fuerte énfasis en el sacrificio, la identidad nacional y la resistencia a “las agresiones del imperialismo”.
Durante 13 años trabajó para la Secretaría de Cultura de la Nación de Argentina, donde desarrolló una labor sostenida de cobertura institucional, cultural y de calle. Además, ha sido colaborador de diversos medios gráficos y digitales, entre ellos Página/12, donde sus fotos han ilustrado reportajes de alto impacto sobre temas sociales y políticos.
Ha expuesto su obra en galerías y espacios culturales tanto en Buenos Aires como en La Habana, y forma parte de colectivos de fotografía en la región.
En los últimos años, su trabajo en Argentina ha estado más ligado al fotoperiodismo crítico en contextos democráticos, documentando movilizaciones sociales, abusos policiales y desigualdad.
No está claro si este giro implica una ruptura con el régimen cubano o un cambio ideológico, pero su despido en Argentina por fotografiar un acto de represión estatal lo coloca hoy, paradójicamente, en una situación similar a la de muchos reporteros que, en Cuba, han sido silenciados por mostrar lo que el poder no quiere que se vea.
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