El Consejo de la Administración en el municipio de Guantánamo puso en vigor desde el 12 de mayo nuevos precios para el pan que vende el sector privado y el liberado de la Empresa Cubana del Pan, justificando la decisión en el encarecimiento de materias primas, insumos y costos operativos.
La información la dio a conocer en redes sociales el intendente del municipio de Guantánamo, Alexander Cala Rodríguez, según publicó este sábado el diario oficial Venceremos.
La nueva disposición, acordada de conjunto con la Dirección de Finanzas y Precios, establece los siguientes valores: pan manzana (40 g), 25 CUP; flautín (70 g), 40 CUP; y flauta (130 g), 100 CUP.

Venceremos reprodujo, además, una nota de prensa del Gobierno provincial en la que se anunció que, “debido a las restricciones del arribo del trigo al país, que imposibilita estabilidad de entrada de harina a la provincia, se mantiene, temporalmente, la distribución del pan de la canasta básica solo para los niños de 0 a 13 años y consumos sociales priorizados: hospitales, centros educacionales y Sistema de Atención a la Familia”.
Decenas de ciudadanos en la página en Facebook Mi Guantánamo reaccionaron a la modificación y observaron que los precios “oficiales” distan mucho de lo que se paga realmente.
“Falta de respeto, la flauta está a 150 y el pan manzana del tamaño de un medio está a 35 y a 40 pesos, no hay bolsillo que aguante, pobres ancianos y niños que son más vulnerables”, señaló Mary De La Rosa.
Otros como Inesita Ayón Zalfrán recordaron que la decisión de regular los precios “es por gusto porque nadie cumple ni nadie controla”, mientras que Tahimi GarMont la catalogó de “propuesta alejada de la realidad”.
En igual sintonía, Jesús Lozada cuestionó quién va a controlar el cumplimiento de la medida porque, “además de que en ninguna panadería hay pan, los particulares le venden el pan a los revendedores que se dicen ser panaderos y te venden un pan en 150 pesos, además de que todos, pero todos, andan violando la ley, sin papeles, sin higiene, y no pasa nada”.
A juicio de Yesla Trav Piñeiro, se trata de “una voluntad de gobierno, pero en la vida real, nada de eso es objetivo, ellos no comercializarán su producto a ese precio, y el pueblo ante la lamentable necesidad, seguirá pagando casi sin poder, el preciado pan, para que al menos los niños y ancianos puedan desayunar”.
Voces críticas también apuntan al trasfondo del mercado: “La harina sigue entrando al país. Las entidades importadoras son estatales, lo que el Estado vende en dólares esa harina a las mipymes. Prefiere vendérselo al sector no estatal. Si de verdad se preocuparan por el pueblo no lo hicieran de esa forma. Los topes de precio no resuelven nada. En la circulación mercantil les guste o no rige la ley de oferta y demanda. Ustedes saben que eso no resuelve nada. Qué cínicos”.
Sobre el racionamiento del pan normado, Adis María Baró preguntó “por qué aquí en Guantánamo quitaron el pan para el resto de la población cuando en las demás provincias no hay esa afectación”, al tiempo que Lismay Torres Savigñon aseguró que ha consultado “con amistades y familiares en otras provincias y la medida aplicada con el pan, es solo en Guantánamo. Como siempre nosotros innovadores por excelencia”
Desde el 9 de mayo, el pan normado sólo se entrega en Guantánamo a menores de 0 a 13 años y a instituciones sociales, debido a la falta de harina por problemas con la entrada de trigo al país.
La medida se mantendrá “de forma temporal, hasta que las condiciones permitan retornar a la distribución habitual para toda la población”, aseveró entonces el Gobierno provincial.
Días atrás, el Consejo de la Administración Municipal de Cienfuegos anunció oficialmente un aumento en los precios del pan de 200 gramos, una medida que responde a la crisis de abastecimiento de materias primas como la harina y a los costos asociados con la producción y distribución.
La falta crónica de harina ha llevado a que el pan normado de la canasta familiar siga sin aparecer con regularidad en las bodegas de Camagüey, pues “las bajas cantidades recibidas en el territorio impiden cumplir con las entregas establecidas de un producto de alto consumo”, reconoció recientemente Luis Camacho, director provincial de la Empresa Alimentaria (EPIA).
Debido a la crisis de harina, el pan en Mayabeque se vende a la población cada cuatro días y con menor gramaje, mientras los apagones agravan el problema, forzando el uso de hornos de leña.
Mientras, en Santiago de Cuba, las autoridades informaron que la elaboración del pan está prácticamente paralizada a causa igualmente de la falta de harina. Los molinos de la provincia están inactivos y dependen del envío esporádico de harina desde La Habana, lo cual ha obligado a implementar un sistema de distribución rotativa por municipios.
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