Atleta cubana Omara Durand Foto © Flickr/Agência Brasil Fotografias

Omara Durand: una vida de disciplina y sacrificio

Este artículo es de hace 4 años

Hace poco les enseñaba el mundo, el hermoso mundo en el que vive Yunidis Castillo, la extraordinaria campeona paralímpica que ha puesto su nombre en lo más alto del movimiento deportivo cubano.

Y hoy, los invito a compartir conmigo otra vida llena de razones, repleta de buenas razones para imponerse a las adversidades, para ser feliz. Se trata, nada menos, de una de las estrellas de los Juegos Paralímpicos de Río, recién finalizados, la también santiaguera Omara Durand.

“Empecé en el atletismo con sólo siete años cuando estudiaba en la escuela Antonio Fernández León, para niños ciegos y débiles visuales que estaba situada en el poblado de Boniato en Santiago de Cuba. Allí me entrenaba Reinaldo Cascaret Castillo, quien se percató de mis condiciones para practicar este deporte. Al principio lo hacía para entretenerme y de vez en cuando salir de la escuela. Y así le fui cogiendo amor a lo que hoy es mi vida”.

Tras esta primera etapa, Omarita pasa a estudiar a la ESPA (Escuela de Perfeccionamiento Atlético) “Israel Reyes” también en Santiago, lo que le proporcionó una sólida base para ingresar en el año 2007 en la preselección nacional de atletas con discapacidad, bajo la tutoría de la destacada preparadora Miriam Ferrer.

“Miriam es una mujer especial. Todos la queremos muchísimo por su abnegación, su papel de madre. Se ha ganado el respeto de todos. Ella en mi vida ocupa un gran espacio. No sólo la veo como la entrenadora exigente del día a día sino como la mujer que nos inspira a seguir adelante”.

"Me padecimiento es congénito, lo heredé de mi familia materna. Tengo catarata congénita y miopía elevada.

Empecé corriendo en la categoría T 13; luego de parir empeoré y me bajaron a la T12. Desde entonces corro acompañada de mi guía Yuniol Kidelán, con el que tengo las mejores relaciones de amistad, me siento muy segura corriendo a su lado. Ha sido una experiencia muy bonita y ambos disfrutamos mucho nuestras carreras.“

Omara Durand posee un increíble palmarés: ocho medallas de oro parapanamericanas, en los Juegos de Río 2007, Guadalajara 2011 y Toronto, 2015; 7 cetros dorados en los Mundiales de Sao Paulo 2007; Nueva Zelanda 2011 y Doha, Qatar 2015, y cinco títulos paralímpicos, en Londres 2012 y Río 2016. Además de un total, increíble y fabuloso de doce récord mundiales y nueve paralímpicos.

De carácter afable aunque algo silenciosa, modesta y humilde como sus raíces, el nacimiento de su niña Érika, ahora con tres añitos, colma a esta joven mujer quien ve completar su dicha con la compañía de su esposo Noleysis.

Un precioso ramo de girasoles, el aroma inigualable del Nina Ricci, el muy femenino toque de una hermosa cartera son junto al baile con música romántica, aspectos importantes en la vida de Omara Durand, la chica que echando una mirada cómplice al mar, su confesor favorito, parece destinada a llenar de trofeos la sala de su casa y de alegría y orgullo los corazones de millones de cubanos.

Este artículo es de hace 4 años

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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