Regina Lowry: La clavadista cubana que hizo historia en plataformas y trampolines



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Regina Lowry © Cortesía a CiberCuba
Regina Lowry Foto © Cortesía a CiberCuba

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El clavados cubano ha tenido a lo largo de la historia figuras sobresalientes que han escalado podios o han estado cerca de la cima en muchos eventos internacionales. Una de las pioneras es nuestra entrevistada de hoy, quien vive en Miami, rodeada del amor de su hija y sus cuatro nietos... ¡la estelar Regina Lowry!

Tan amable y comunicativa como en sus tiempos de deportista, Regina nos lleva de la mano hasta sus orígenes, cuando decidió convertirse en clavadista.

Un placer conversar contigo, Julita. Recordar es volver a vivir, así que rememoremos esos primeros andares míos por albercas de Cuba y el mundo.

Mi primer entrenador fue el ya desaparecido Marcelino Quiñones y el Pontón, mi primer centro de entrenamiento. ¡Allí pasé momentos inolvidables!

La primera vez que crucé la entrada de ese entrañable lugar fue a los siete años. Con el paso del tiempo pasó a entrenarme Raúl Pérez Ruiz, figura que mucho representó en mi formación.

Del Pontón pasé a la Escuela Nacional de Natación “Marcelo Salado”, con nueve años, en cuarto grado. A la selección nacional de clavados llegué unos años más tarde, con 13, en 1968. Fui seleccionada por mis condiciones y un talento que, según decían los profesores, era innato. Poseía las características idóneas para practicar el clavados; además, yo amaba lo que hacía.


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Imagínate lo que significaba para una niña de 13 años codearse con lo mejor, la flor y nata de los deportes acuáticos en el país. Puedo asegurarte que eso ha sido... ¡y es! de lo mejor de mi vida: la Escuela de Natación “Marcelo Salado”.

En el centro de alto rendimiento fuiste alumna de Rubén Valdés (Chon)

Chon fue un gran guía; me condujo a mi primer evento internacional en el extranjero. Fue en 1967, a un certamen en México, tenía 12 años. En general fui campeona nacional durante 15 años y, cuando en Cuba se le daba importancia al deporte, gané los Juegos Nacionales Escolares desde la categoría 11-12 años hasta los juveniles.

¿Primeros juegos múltiples?

Mira, eso fue algo grande, pues con sólo 14 años asistí a unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, los celebrados en Panamá en el año 1970. Y quién te dice que, a pesar de mi corta edad, conquisté la medalla de plata en plataforma a 10 metros y una de bronce en trampolín de tres.

¡Fue una felicidad indescriptible, felicidad que aún recuerdo hoy día! Aquello fue espectacular. Todos me felicitaban, todos me halagaban. Y luego, al regresar, mi mamá, mi papá, los vecinos… ¡tremenda fiesta!

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe me dieron muchas satisfacciones, pues en República Dominicana 74, Medellín 78 y La Habana 82 ocupé lo más alto del podio.

Foto: Cortesía a CiberCuba

También asististe a cuatro Juegos Panamericanos: Cali 71, México 75, San Juan 79 y Caracas 83, competencias que concentraban la calidad del continente. ¿Cuál fue tu mejor resultado?

El quinto lugar en los Juegos de San Juan y los de Cali. Para mí fue un puesto relevante si tenemos en cuenta la calidad que existía en esos momentos en el continente.

Un momento que quizás no quieras recordar sucedió después de los Juegos de San Juan, Puerto Rico, cuando tu entonces entrenador Francisco Ferrer te conminó a retirarte, algo que consideraste injusto.

En efecto, lo consideré injusto; la razón que esgrimieron fue que tenía 24 años, pero yo me sentía plena, entera. No me di por vencida y continué mis estudios de Licenciatura en Cultura Física y Deportes, carrera de la cual me gradué en 1979, con una excelente evaluación.

Como nunca perdí la esperanza, pude regresar a la actividad deportiva como atleta después de año y medio, bajo la égida de los entrenadores Fernando Guerra y el ruso Leonti, ya fallecido.

Por esa razón, perdí la oportunidad de ir a los Juegos Olímpicos de Moscú 80, algo que nunca olvidaré. Yo estaba entera, como decimos los deportistas, y me quitaron esa posibilidad.

Sin embargo, logré integrar nuevamente el equipo nacional para los Centroamericanos de La Habana 82 y establecí el récord de ganar tres juegos regionales consecutivos: Dominicana 74, Medellín 78 y La Habana 82, algo que llevaré por siempre en mi corazón. En esa competencia aventajé a clavadistas mexicanas que habían participado en Moscú, así que estoy bien con eso.

Pregunta difícil esta: si tuvieras que elegir a grandes del clavados cubano y universal, ¿qué me dirías?

Debo mencionar a varios atletas de mi época como deportistas que admiré por sus resultados deportivos y a otras compañeras que me ayudaron a ganar, durante muchos años, por sus talentos y condiciones deportivas brillantes: Milagros González, Clara Elena Bello, Josefina González, María Caridad Miguel Bueno, María Elena Carmuza, Carmen Anido, Mercedes Gavilán, Leonor Ponce Carratalá y Maite Garbey, esta última medalla de bronce panamericana. Todas para mí han sido importantes, porque si no tuviesen calidad como atletas yo no me hubiera impuesto.

En cuanto a los varones debo mencionar a Alberto Moreno (EPD), José Luis Ponce Carratalá, Raúl Pérez Ruiz, Rolando Prieto, a mi ídolo y hermano Rolando Ruiz Pedreguera, Enrique Cortina, Juan Carlos Ramírez, Abel Ramírez, Roberto Hung.

Quiero hacer dos menciones especiales a quienes admiré y lo sigo haciendo en la actualidad: el campeón panamericano Rioger Ramírez, por el que siento respeto y admiración, y José Antonio Guerra, a quien tuve el honor de verlo competir en México contra atletas chinos y me dejó anonadada.

¡No dejaste a ninguno afuera… jajaja! E internacionalmente, ¿los más grandes según tu criterio?

Por los muchachos, Klaus Dibiasi, plataformista italiano ganador de tres medallas de oro en cuatro Juegos Olímpicos; el mexicano Carlos Girón, ya fallecido, segundo en trampolín de tres metros en Moscú y bronce en el Mundial de Cali 75, y el extraordinario estadounidense Greg Louganis, integrante del Hall de la Fama de los Deportes Acuáticos con sus cinco preseas, cuatro doradas y una de plata en Juegos Olímpicos y sus cinco títulos en Campeonatos Mundiales.

Por las féminas, otra mexicana, Berta Baraldi, y la sueca Ulrika Knape, campeona olímpica en Münich 72 y segunda en Montreal 76. Por supuesto que en la actualidad los chinos son los amplios ganadores en albercas del mundo, pero decido inclinarme por los que te mencioné.

Regina dijiste adiós definitivo a plataformas y trampolines en 1983, pero cuatro años antes, en 1979, te habías graduado de licenciada en Cultura Física y Deportes, lo que te valió de mucho. ¿Qué hiciste entonces?

Comencé a trabajar como entrenadora en la Escuela Nacional “Marcelo Salado” en 1984, llevando a mis discípulos a conquistar medalla en Juegos Centroamericanos Infanto-juveniles. Después fui seleccionada para trabajar en México, donde hice una maravillosa carrera por espacio de 20 años.

¿En México, cuáles fueron tus mejores resultados?

Inicié mi trabajo en La Paz, Baja California Sur, entrenando a niños con excelentes condiciones deportivas; con ellos estuve dos años. Debido a mi dedicación y organización del entrenamiento, fui seleccionada para trabajar en la CONADE, para coordinar el trabajo en la base deportiva infantil-juvenil.

¿Puedes hablarme de resultados internacionales de tus atletas?

Tricampeona centroamericana en Medellín, Colombia, en 1999, en los Centroamericanos Infantiles-Juveniles; medallas de oro, plata y bronce en años consecutivos en Campeonatos Nacionales en México; séptimo y onceno lugares en Campeonatos Mundiales Juveniles en Canadá y Brasil.

Además, durante ocho años ejercí en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el cargo de coordinación de talentos deportivos. 

Pero la cosa no quedó ahí. Los mexicanos estaban encantados con tu trabajo.

Bueno, sí, algo que me enorgullece. Fui seleccionada como entrenadora por el varias veces medallista olímpico Jorge Rueda, ya fallecido, para trabajar con seis atletas de la universidad en el Comité Olímpico; muy agradecida porque me ayudó a crecer como preparadora y lograr mis mejores resultados deportivos en esa posición.

La labor que desarrollé en la UNAM, una de las universidades más prestigiosas del país, consistió en seleccionar a muchachos talentosos que ocuparon lugares de élite a nivel nacional, en un país caracterizado por sus buenos clavadistas.

No puedo dejar de mencionar lo agradecida que estoy con ese país tan maravilloso, México, donde tuve la oportunidad de crecer como entrenadora, como persona y de conocer a gentes tan bellas y maravillosas.

Familia de Regina Lowry

Mi familia... ¡mi familia es todo para mí! Mi hija Giselle, sus cuatro hijos -mis nietos-: Giovanny, Lucas, Kyle y Melanie. Mi hija es licenciada en Derecho y tiene una Maestría en Derecho Corporativo.

Regina y su hija Giselle. Foto: Cortesía a CiberCuba

Me ha dado la alegría de cuatro nietos maravillosos, de los cuales me siento orgullosa. Por cierto, Kyle es futbolista y Melanie practica nado sincronizado.

Actualmente, a pesar de mis 70 años, estudio junto a mi hija una Maestría en Educación Especial y vivo en la ciudad de Miami. Agradecida a ti y a CiberCuba por esta entrevista, porque para muchos ya los “viejos” no existimos y lo que hicimos, unos más que otros, es desconocido para las presentes generaciones. Siempre es bueno recordar, ¿no crees?, porque recordar... ¡es volver a vivir!

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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