Actuación cubanos en mundial de gimnasia de Montreal Foto © Giron

Con lo que tenemos: buen papel de los cubanos en el Mundial de Gimnasia Artística de Montreal

Este artículo es de hace 3 años

Para nadie es un secreto que cubrí periodísticamente la gimnasia (tanto artística como rítmica) por espacio de casi 4 décadas. Gracias a ello he hecho entrevistas a Casimiro Suárez, Lourdes Medina, Annia Portuondo y Leyanet González, los 4 junto a Erick López, los máximos exponentes de este hermoso deporte en Cuba, en las 2 especialidades.

En algunas ocasiones he hablado de Manrique Larduet, a quien conocí recién llegado de Santiago de Cuba: un niño de apenas 9 años, con su pelo enrojecido a pesar de lo oscuro de su piel, y aquellos ojos, grandes, expresivos, que jamás podrán ser olvidados por mí.

Lamentablemente, el implacable tiempo pasó y no he podido hacerme eco como periodista en mi amado medio, la televisión, de sus logros, pero sí mi voz se alza hoy clara y potente para dejar al descubierto qué pasó en el recién concluido Campeonato Mundial de Gimnástica que tuvo por sede a Montreal, Canadá, entre el 2 y el 8 de octubre.

Resulta que con los gimnasios dedicados a los atletas de gimnástica masculina y gimnasia rítmica, inutilizables de la Escuela Nacional; todos los atletas, tanto de artística masculina y la femenina como rítmica así como el trampolín, entrenaban hacinados en el área destinada a las gimnastas.

Sin ningún tope internacional previo, ningún entrenamiento fuera del país -como sí ocurrió, por ejemplo para el Campeonato Mundial de Glasgow 2015, Escocia (donde quedara segundo en all around y en tercero en barra fija) y en menor escala para los Olímpicos de Río, donde se resintió una lesión en un tobillo, Manrique Larduet quedó fuera del podio mundialista.

El que posiblemente pudiera ser algún día considerado el mejor gimnasta cubano de todos los tiempos, compitió en la ciudad canadiense sin la base, no digamos mínima, sino sin apenas ninguna base para poder engrandecer su palmarés y confirmar a sus seguidores que es grande en estos momentos.

Resulta insólito que tras encabezar en la clasificatoria el máximo acumulador con 86, 066 unidades entre todos los competidores, justa en la que ninguno (salvo el excepcional nipón Kohai Uchimura, quien se vio impedido de competir en la final por lesionarse) se cayó ni cometió errores de fatales consecuencias; Manrique Larduet quedara quinto con 86, 031 puntos y en un manos libres, donde había causado sensación en las preliminares, solo consiguiera en la final 13, 933.

Para colmo, su principal aparato, las paralelas, con una ejecución impecable aplaudida delirantemente por el público presente en una sala montada en el estadio olímpico de Montreal, fue clasificada con 15,100, por detrás del chico Zou Jingyuan, 15,900; Oleg Verniaev de Ucrania, 15,833, y David Belyavskiy de Rusia, 15, 266. O sea, su último sueño roto al verse afuera del podio en las paralelas.

Algo que nos da hasta cierto punto una satisfacción es que en la página oficial de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) es exaltada la figura de Larduet cuando se afirma que el trabajo del cubano “era como una seda en las paralelas”.

Sin embargo, y lo sé por mi experiencia de cuatro décadas en tan bello deporte, ni los propios integrantes de la Federación y sus señores jueces iban a permitir que un gimnasta sea de donde sea (no lo tomen de una lucha contra Cuba porque no lo es), que estuvo desaparecido de todo el circuito premundialista por 14 meses, apareciera y superara a gimnastas establecidos, que sí respetan el programa competitivo de la Federación Internacional de Gimnástica.

Entiéndase: esto no son los 100 metros que llegas primero a la meta, te hacen la prueba anti-doping y si estás bien, eres el campeón.

La gimnasia tanto artística como rítmica necesita que sus exponentes compitan internacionalmente, cumplna con al menos parte del circuito competitivo y se hagan ver por los imparciales.

La gimnasia es un deporte de apreciación y por muy bueno que seas, si no te conocen eres, beisboleramente hablando “un foul a las mallas”.

Mis respetos para el colectivo de dirección, encabezado por Carlos Rafael Gil, quien tiene en sus manos otros talentos como Randy Leroux (esta vez séptimo en barra fina, único del continente americano, que se ubicó en la final en Montreal) y Alberto Leyva, quien ofrece grandes perspectivas para un futuro no muy lejano.

En cuanto a las niñas, hay que felicitar a la entrenadora Yareimis Vázquez, quien con esa Yesenia Ferrera, que en su primer Mundial y también sin competencias previas realizó el manos libres con el programa de mayor dificultad, pero los nervios le impidieron ya en su línea acrobática final concretar lo que hubiera sido una hazaña.

Además de Marcia Videaux, ya conocida internacionalmente por su caballo de salto, impactó, pero sin previos eventos quedó fuera de toda posibilidad.

¿Moraleja de alguien que ama la gimnasia cubana y la quiere ver en lo más alto? Hay que mejorar las condiciones de la Escuela Nacional, hay que ocuparse de verdad de sus deficiencias, erradicarlas y buscar entrenamientos y fogueos internacionales, amén de apoyar a los preparadores Carlos y Yareimis en sus monumentales empeños. Un nuevo cuatrienio se abre ante nosotros: ¡apoyar es la palabra de orden para la gimnasia cubana!

Este artículo es de hace 3 años

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos