Ina Rogers (i) y Jonathan Allen (d) | Foto © Solano County Sheriff's Office
Ina Rogers (i) y Jonathan Allen (d) | Foto © Solano County Sheriff's Office

Rescatan a diez niños en EE.UU. que eran torturados por sus padres

Cada cierto tiempo, de algún rincón de Estados Unidos emerge una evidencia de abandono parental que no vuelve exagerado el calificativo de “casa de los horrores”. Tras el caso de los Turpin (California), descubierto en el pasado mes de enero, ahora emerge la dramática historia de diez niños que han sufrido diversos maltratos y abusos por parte de sus padres, en Fairfield (también en California).   

Los pequeños, con edades comprendidas entre los cuatro meses y los 12 años, sufrieron torturas de parte de su padre, Jonathan Allen (29 años) y de su madre, Ina Rogers (31), quienes pese a la evidencia del estado en que se encontraban los pequeños, no han dudado en negar todos los cargos.

La madre fue todavía más allá e incluso concedió una rueda de prensa en las inmediaciones de la vivienda, donde argumentó que se habían comportado con normalidad en relación con sus hijos, y aseguró que “estaba convencida” de que las acusaciones desaparecerían.

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Los niños fueron rescatados el pasado 31 de marzo cuando la policía arribó a la vivienda después de que la madre denunciara la desaparición del hijo mayor. A lasmalas condiciones físicas de los niños se suma el pésimo estado de la vivienda, que fue calificada de “asquerosa e insalubre” por las autoridades.

El teniente a cargo de la investigación ha explicado que había basura y comida en mal estado tirada por el suelo, heces de animales y de personas, y gran cantidad de basura, que hacía difícil caminar dentro de la casa.

En el momento de ser rescatados por la policía, los niños pequeños tenían heridas de diversa índole: quemaduras, moratones e incluso huellas de haber recibido disparos con pistolas de perdigones.

Medios de prensa destacan que la vicefiscal del distrito del condado ha señalado que los niños “fueron torturados con fines sádicos”, lo que se desprende del relato de los pequeños, quienes explicaron que los malos tratos se extendieron durante varios años.

La abuela materna ha culpado al padre, de quien dijo que era un monstruo que en ocasiones cogía a uno de los bebés y lo golpeaba en la cara, y que además le ponía cinta adhesiva en la boca para que se callara.

Ina Rogers, la madre de los niños, detalló que si la casa estaba desordenada era porque estaban buscando al niño desaparecido y que sus hijos no tenían “huesos rotos ni cicatrices importantes”. Y añadió: “Si tienen golpes y arañazos es porque son niños”.

El padre se declaró inocente de siete cargos de tortura y nueve cargos de abusos de menores, y le ha sido impuesta una fianza de 5,2 millones de dólares.

La madre, por su parte, aunque fue arrestada por negligencia en el mes de abril, fue puesta en libertad tras pagar una fianza de 10 mil dólares.

Un vecino se sorprendió al conocer la noticia ya que asegura que incluso ni sabía que en la casa vivían diez niños.

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