El chef Javier Peña (i) y venta de comida (d) Foto © Collage Twitter/Pena / CiberCuba

Chef español se va a Cuba para saber cómo comemos

Este artículo es de hace 1 año

Televisión Española filmó en Cuba el último episodio de su programa Comerse el mundo, encargado de mostrar en este caso la esencia de la gastronomía cubana de mano del chef español Javier Peña.

En poco más de 50 minutos de duración, Peña ―antiguo ex concursante del programa televisivo español Top Chef― realizó un recorrido por lugares muy variopintos que permitieron una mirada plural a la gastronomía en Cuba: desde los puestos de comida callejera debajo del puente de 100 y Boyeros, hasta locales más selectos como el conocido restaurante La Guarida, Otramanera y El Cocinero, evidencias del emergente sector privado en Cuba.

No faltó, por supuesto, la mirada a dos de los grandes iconos de todos los tiempos, La Bodeguita del Medio y El Floridita.

Visitó también el mercado agropecuario de 19 y B, uno de los más famosos y mejor surtidos de La Habana, donde dialogó con algunos de los vendedores.

La comida casera llegó de manos de la popular cantante Yvette Cepeda, que cocinó para Peña un quimbombó que compartieron en familia; mientras que los estudiantes universitarios tuvieron su espacio en las cafeterías ubicadas en las inmediaciones de la CUJAE.

Desde la cocina de supervivencia y aprovechamiento ―tan afín a los cubanos― pasando por la comida tradicional y la cocina de vanguardia, Comerse el mundo intentó acercarse a un universo gastronómico no muy conocido en América Latina, el cubano, resumido aquí solamente a La Habana y una breve visita a Matanzas para comer cocodrilo en la Ciénaga de Zapata.

No faltó un breve espacio dedicado a la coctelería cubana, cuyos grandes clásicos universales siguen siendo el mojito y daiquirí.

El programa cerró con la habitual sección “El Plato de Peña”, en la que el citado chef español reinterpreta las enseñanzas de cada país visitado en un plato cocinado por él mismo.

En este caso cocinó una langosta aderezada con una crema de guanábana, plato que bautizó ingeniosamente como “Langosta Terminó”, en referencia a la famosa "langosta termidor".

Se trata de una mirada que evade alusiones muy directas a las carencias de los cubanos en materia alimentaria y que va a lo suyo, revisitar con una mirada buenista, lugares, sabores, espacios y singularidades de la gastronomía cubana. 

Este artículo es de hace 1 año

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