Cables chispeantes en el reparto Venceremos, de Santiago de Cuba. Foto © CiberCuba.

“¡Qué peligro señores, así mismo pasa una gente por ahí y se mata sin saberlo!”

Este artículo es de hace 1 año

“Se cayeron los cables y están en la carretera”, gritan vecinos de la barriada Venceremos, en Santiago de Cuba, tras la caída de algunos cables, que quedaron sobre la calle principal del poblado, en la periferia santiaguera. Entre tanto, otros vociferaban “cuidado” a algunos transeúntes, que sin saberlo corrían el riesgo de ser electrocutados.

Las cámaras de CiberCuba lograron captar cómo el tendido eléctrico colapsado, chispeaba en medio de la calle, incluso cuando pasaban cerca algunos carros. “¡Qué peligro señores, así mismo pasa una gente por ahí y se mata sin saberlo!”, dijo Juana, vecina del reparto.

En el centro de la imagen, a la derecha del camión, el fuego de los cables. Fotos. CiberCuba.

No fue hasta horas después del incidente, que la Empresa Eléctrica cortó la luz, a pesar de las incesantes llamadas que le hicieron los vecinos. Aún con los cables en el suelo, la morosidad de los funcionarios eléctricos provocó que el problema se extendiera por algunas horas más.

Residentes de Santiago de Cuba denuncian de manera repetida las contantes averías en el sistema eléctrico, sin obtener respuestas del Gobierno. “Ya habíamos reportado que ese cableado estaba malo y que tenían que venir a arreglarlo, pero nos hicieron el caso del perro y mira en qué resultó. Ahora es peor para ellos que tienen que gastar más recursos en cambiar toda esa sección”, señaló Norma, vecina de la zona donde se desplomaron los cables.

En el reparto Altamira, Ana Belkis, otra vecina, contó a este portal que los transformadores de la energía eléctrica que se ubican en calle 10, repetidamente se han sobrecargado y a consecuencia de ello han explotado. “Los transformadores en este barrio viven explotando y nos quedamos sin luz por horas, pero a pesar de que vienen y los arreglan o los cambian, siempre vuelven a estar igual. Es que el cableado también está muy malo y una cosa lleva a la otra, sin contar los bajos y altos voltajes que si uno no está pendiente se queman los equipos”.

Miedo a los apagones del Período Especial

Por otra parte, Mayra, una santiaguera que arriba a sus 70 años de vida, recuerda compungida cómo recogía leña en los montes, para luego cargarla hasta su vivienda para cocinar, debido a los apagones del llamado “Período Especial”, un panorama que amenaza con regresar. “Tuve que cocinar con leña tantos años, que aún me siento la peste a humo en mi cuerpo, cargaba los palos secos de los montes una vez por semana y los traía a cuestas, por más o menos cinco kilómetros”, dice.

“En ese tiempo no había tantas casas por aquí, solo algunos bohíos y casi todo el mundo tenía que hacer lo mismo porque aunque la corriente venía, era por muy poco tiempo y era impredecible, aunque siempre había quien se las ingeniaba para conseguir una planta eléctrica americana, para tener luz, y si no había petróleo, ligaban un poco de luz brillante (queroseno) con aceite de carro y la echaban a andar, aunque yo no tuve esa oportunidad”, evoca la señora que a causa de las inhalaciones de humo sufre de fallas respiratorias.

En la década de los noventa Mayra tenía algunos equipos eléctricos en su vivienda, pero de poco le servían, “Eran tantos los apagones, que la hornilla de resistencia hecha de ladrillos refractarios; como le decían, y la olla de hacer el arroz, se llenaban de polvo en un rincón, por el poco uso, y siempre tenía que usar leña. No fue hasta que los cambié por los equipos que dieron, y más o menos en ese entonces se aliviaron los apagones, como en el 2005”, cuenta. Aunque estos también se rompieron y “solo quedaron los desguazos”, como le llama la anciana, a los módulos de procedencia China.

Ahora sus hijos le han regalado equipos nuevos para que no tenga que recurrir nuevamente ni a la leña ni al carbón, que tanto daño le hicieron a su salud. Pero Mayra no está tranquila aún, debido a los recientes apagones en Santiago de Cuba.

“No hace mucho se fue la corriente a eso del mediodía y no vino a hasta la noche. Todo ese tiempo en esta casa se estuvo sin poder cocinar y por tanto sin comer. Vivo sola y mis hijos están en la Habana, así que me es muy difícil poder arreglármelas y aunque tengo un saco de carbón, por si algo, pensar en tener que volver a llenarme las manos con el tizne y coger ese humo, me da por llorar. Casi no puedo porque me da falta de aire”, insistió.

Pero Mayra no es la única. Muchos en la oriental provincia de Santiago temen el regreso de los apagones, debido al deterioro del Sistema Eléctrico Nacional, que atraviesa uno de sus peores y más oscuros momentos. Les aterra pensar que viene un nuevo Período Especial, como aquel del que nadie logra olvidarse.

Este artículo es de hace 1 año

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Ezequiel Fuentes Morales

Natural de la provincia Artemisa. Graduado en Contabilidad y Finanzas. Se define como incansable luchador por los Derechos Humanos, y es activista por los Derechos LGBTI+.

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