Cola en la farmacia Sarrá Foto © CiberCuba

Los cubanos acaparan medicamentos porque “se perderán” de las farmacias

Este artículo es de hace 1 año

Ante la extensión del rumor de que pronto “se perderán” de las farmacias más de 150 medicamentos de los 761 que integran el cuadro básico del país, los cubanos han comenzado a acaparar cuanto fármaco pueden para aliviar sus dolencias futuras.

A pesar de que en 2018 Cuba superó los 200 proveedores de materias primas para la producción de medicamentos, persisten las afectaciones dadas por “una tensa situación financiera”.

Según destaca Roberto, de 59 años, “voy a ver a los médicos de guardia en los policlínicos, sobre todo en las noches, que el ambiente es más tranquilo, y les pido unas cuantas recetas. O si no veo a una doctora amiga mía que me hace varias prescripciones a nombre de mi hija, mi nieto y mío. ¿Qué médico no le daría al menos una receta a un familiar o amigo?

“Así resuelvo las medicinas que más consume mi familia, como la Dipirona y el Polivit, que estuvo sin entrar a las farmacias como tres meses y ahora que lo hay están dando solo cuatro pomos por persona. Antes los medicamentos venían semanalmente y hoy, cada 15 días. Dicen que llegará el momento en que lleguen una vez al mes.

“Mi propia amiga está haciéndole recetas a su papá para que él las compre y las almacene en la casa porque dice que en unos meses podrían estar en falta 200 productos, entre los que se encuentran la Aspirina y el Metocarbamol. Mucha gente cree que comprar medicinas sin necesitarlas es llamar a las enfermedades, pero estamos tan desesperados por el caos en que vivimos, que preferimos acaparar medicamentos hoy que lamentar el no tenerlos mañana”, explica el cuentapropista que padece de hipertensión.

A tenor con lo que resalta Cary, cuya hija de seis años es asmática, “el mayor problema es que están desaparecidos todo tipo de medicamentos, sobre todo antibióticos como la Amoxicilina, la Cefalexina, o la Azitromicina, que se le dan en suspensión a los niños para tratar la neumonía, que en estos tiempos se ve mucho, otitis y otras enfermedades.

“Mi tía está en Estados Unidos y me va a mandar medicamentos este mes para ir guardándolos para usarlos cuando no aparezca nada. No creo que falte mucho para que llegue ese momento. Para nadie es un secreto que el cubano necesita auto medicarse porque vive con demasiado estrés. Preocupa sobremanera la escasez. Muchos no reparan en eso hasta que no tienen qué darle a un familiar enfermo”, indica la ama de casa de 44 años.

Del mismo modo, los médicos se están encargando de preparar a sus pacientes para un mayor uso de productos naturales. De acuerdo con un doctor de Villa Clara, “la gente tendrá que acostumbrarse a la medicina verde porque no hay de dónde sacar materia prima para fabricar los medicamentos. El Meprobamato, que es una de las pastillas más consumidas aquí porque relaja los nervios, está perdido y tendrá que ser sustituido por el té de Tila.

“La industria biofarmacéutica sufre grandes retrasos productivos porque han cerrado las fábricas de varios proveedores habituales y otras han sido adquiridas por Estados Unidos. Además, ha habido problemas en trasbordos de barcos y transferencias bancarias.

“Desgraciadamente están en falta varios medicamentos en las farmacias y no poca gente vive de revenderlos. Existe un descontrol enorme en las entidades que los producen, transportan y comercializan. De ahí que, quien tiene un dolor, paga los medicamentos al precio que le pidan, siempre que pueda. Nos llenamos la boca de decir que somos una potencia médica y hace rato que no podemos garantizar ni el acceso pleno a los medicamentos”, afirma el cardiólogo, de 41 años.

Actualmente BioCubaFarma le suministra al sistema de salud unos 482 medicamentos, es decir, el 62% del cuadro básico de ellos, que se lleva a más de cuatro mil sitios de distribución en todo el territorio nacional. Sin embargo, si bien la producción cumple alrededor del 90 por ciento de los planes de producción, la demanda no para de aumentar, así como los niveles de insatisfacción de la población.

En palabras de Clara, quien pasa la noche en la farmacia el día que entran los medicamentos para estar “entre las primeras de la cola”, ha sido inestable la presencia de antiinflamatorios de producción nacional como el Piroxican y el Metocarbamol, y se dice que seguirá así en lo que queda de 2019. También han estado afectados la Indometacina, el Naproxeno y el Ibuprofeno.

“Si del abastecimiento de los medicamentos controlados por tarjetón se trata habría que resaltar el déficit de Aspirina, que es vital para cardiópatas, isquémicos y otros pacientes que tienen que tomarla a diario. Es un medicamento cuyo proveedor habitual dejó de producirla.

“¿Hasta cuándo se va a jugar con la vida de los cubanos? La salud no entiende de justificaciones, y menos cuando todo se debe a una mala planificación, alejada de la realidad y que no busca alternativas para que no falte el medicamento”, asegura exaltada la anciana.

Datos oficiales plantean que, debido al envejecimiento poblacional fundamentalmente, ha habido una mayor demanda de fármacos como el Enalapril (de 150 millones de tabletas en 2010 a 400 millones previstas para 2019) o la Metformina (de 70 millones en 2010 a 200 millones en 2019).

Por otro lado, en 2010 se fabricaban 400 millones de tabletas de Dipirona y hoy son mil millones las que importa el país para garantizar el consumo ya que no tiene la capacidad para producirla.

Asimismo, los funcionarios de salud pública han reconocido que resulta mucho más fácil comprar productos terminados, que están disponibles una vez que llegan a Cuba, que medicamentos que no tienen principio activo y que pueden necesitar hasta nueve materias primas para ser fabricados.

Este artículo es de hace 1 año

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