Más médicos y presos como herramientas geopolíticas de Cuba

Si la pretensión de Díaz-Canel es empezar a insertarse en el mundo real debía evitar el uso del indulto de prisioneros como herramienta en sus relaciones internacionales.

Médicos cubanos en misiones junto a una imagen de referencia de una cárcel Foto © Collage Omara García Mederos / ACN y Raquel Pérez / Cartas desde Cuba

Este artículo es de hace 2 años

El gobierno cubano acaba de marcar un gol, acordando con el gobierno de Francia la venta de servicios médicos para territorios de ultramar y se dispone a indultar a 2.604 reclusos, como guiño a la renovada Unión Europea, Rusia y los sectores estadounidenses que abogan por un retorno al Obama's deal.

La llegada de médicos, enfermeras y personal paramédicos a los territorios bajo soberanía francesa en Asia, África, América y el Caribe representa una inyección económica notable para la empobrecida economía cubana, pero refuerza la incongruencia de un estado que se proclama socialista y una revolución que asegura que con los pobres quiere su suerte echar; siga apropiándose del 75% el salario, en este caso en euros, de especialistas, médicos generales y otros colaboradores sanitarios.

Con este gesto, además, el gobierno cubano acrecienta su influencia en el Tercer Mundo, donde goza de prestigio por su solidaridad militar y civil en situaciones complicadas y ante desastres como terremotos y epidemias; ayuda que luego capitaliza en votaciones en Naciones Unidad y otros foros multilaterales, donde rara vez es condenado por sus acciones y hasta consigue ocupar puestos ejecutivos.

París y La Habana guardan discreción sobre el anunciado acuerdo, que ya ha sido incluido por la activa Mesa de Unidad Cubana (MUC) como caso para estudiar y de posible denuncia ante tribunales y sindicatos europeos y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El presidente de MUC, el doctor José Alberto Pimentel Capote, opina que estamos ante “un negocio redondo” para las tres partes: Cuba, que resarce parte de la merma de recaudación del programa “Más Médicos” en Venezuela; Francia porque ofrece servicios médicos a sus territorios ultramarinos a mitad del precio que tendría que pagar a profesionales franceses, y los médicos cubanos porque con sus salarios pueden paliar su mísera vida.

“Lamentablemente, esos médicos cubanos serán tuertos en un país de ciegos”, concluyó Pimentel.

En paralelo, Cuba –que atesora una larga experiencia en el uso de indultos y excarcelaciones como herramienta diplomática- sigue guardando bajo siete llaves la identidad de los reclusos que indultará y continúa sin aclarar si, entre los beneficiados por la medida de gracia, hay presos políticos.

Cuba tiene actualmente 141 presos políticos, según cifras del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) que realiza encuestas periódicas a pie de cárceles con familiares de los opositores encarcelados y las ha cotejado con las denuncias recibidas en sus sedes y aparecidas en la prensa.

El portavoz del OCDH, Alejandro González Raga, aclara que la cifra puede variar por la movilidad que padece el sistema penal cubano con la apertura y cierre de establecimientos penitenciarios temporales como son las granjas de trabajo con internamiento en la pesca de tilapia, por ejemplo.

La decisión cubana de indultar a 2.604 presos puede obedecer a la combinación de varios factores, que se repiten cíclicamente en isla: alta cifra de población penal en relación al número total de habitantes, crisis económica y la necesidad de hacer guiños diplomáticos a la Unión Europea, a los sectores moderados estadounidenses y a Rusia.

Una fuente cercana al Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia reveló a CiberCuba que el ministro Serguei Lavrov, de visita en La Habana, habría estado valorando la posibilidad de informarse sobre el estado actual de los derechos humanos en la isla con organizaciones del exilio en Estados Unidos y Europa, a las que habría contactado de manera indirecta y discreta.

La fuente no confirmó si finalmente Lavrov abordará el tema en sus conversaciones con sus anfitriones cubanos, con quienes dialogará sobre las relaciones bilaterales, incluido el capítulo económico, y la situación en Venezuela, a donde envió a su segundo Alexander Ryabkov, que fue recibido por el presidente Nicolás Maduro y con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, sin que hayan trascendido detalles de los encuentros.

Maduro, en su cuenta de Twitter, se limitó a calificar la reunión de “positiva para el desarrollo de los vínculos bilaterales a favor del desarrollo de ambos pueblos”. Pero analistas venezolanos apuntan a las negociaciones en Barbados con la oposición que encabeza Juan Guaidó y las relaciones económicas como los temas principales abordados por el visitante ruso durante su estancia en Caracas.

Lavrov, una vez finalice su visita a La Habana, donde se entrevistará con Díaz-Canel y su homólogo, Bruno Rodríguez Parrilla, sin que haya anuncio previo de una reunión con Raúl Castro, seguirá viaje a Brasil y Surinam, las siguientes etapas de su gira.

En Brasilia participará, los días 25 y 26, en la reunión de cancilleres de países miembros del BRICs, con sus homólogos de Brasil, China, India y Sudáfrica, para abordar la crisis venezolana y otros asuntos de interés multilateral, precisó una fuente de la organización, que agrupa a las potencias emergentes con un 25% del PIB mundial.

En el caso de Surinam, Moscú mantiene un programa de colaboración militar, desde 2017, y en el ámbito económico de pequeñas y medianas empresas, además de la supresión de visados entre ambos países.

Guyana, fronterizo con Surinam y Venezuela, mantiene con Caracas un histórico diferendo por la región limítrofe del Esequibo que –hasta la fecha- ha sido cuidadosamente evitado por el Kremlin y La Habana, que mantienen buenas relaciones con ambos y que no desea intervenir en un conflicto bilateral que influye en el equilibrio subregional; pero el gobierno venezolano tomará nota del gesto de Lavrov visitando Paramaribo y enviando a Caracas a su segundo.

En paralelo, La Habana sabe que la Unión Europea (UE) acaba de renovar su Consejo de Gobierno, donde el bloque de partidos de Derecha han acaparado los principales puestos y, aunque nada hace prever un cambio esencial de la política de Bruselas hacia Cuba, toda renovación implica matices y el tardocastrismo necesita tranquilidad en el ámbito exterior; al menos hasta que se despeje el panorama venezolano y Donald Trump sea reelegido o pierda las próximas elecciones presidenciales.

Previendo que el gobierno cubano reacciona siempre mal ante cuestionamientos sobre presos y suele intentar escurrir el bulto exigiendo un listado a quienes preguntan sobre el tema, el OCDH ha entregado a CiberCuba una relación detallada (ver lista adjunta) de presos de conciencia en la isla.

Si la pretensión de Díaz-Canel es empezar a insertarse en el mundo real –ya sea por voluntad civilista o por imperativo de la crisis económica que golpea a Cuba- debía evitar el uso del indulto de prisioneros como herramienta en sus relaciones internacionales, entre otros inconvenientes porque un país que siempre cuenta con presos, incluidos reos políticos, disponibles para negociar, parte en desventaja ante países democráticos.

En el tema de la colaboración médica con otros países, que es una fuente notable de ingresos, Cuba no debe seguir manteniendo unas relaciones laborales feudales con sus médicos y enfermeras a los que debe equilibrar el monto de sus retribuciones, cambiando la regla de 75/25 a su favor por la inversa: 75% del salario para los médicos y un 25% para el Estado cubano, que ya es bastante, porque equivale a un impuesto de retención de ingresos sobre persona física, es decir, se quedaría con una cuarta parte del salario real de todos los colaboradores.

Cuba no debe seguir insistiendo en el absurdo castrista de que el mundo debe adaptarse a ella y aceptar cuanta tropelía diseñen los burócratas tardocastristas por mandato de la superioridad, sino que es Cuba la que debe homologarse ante el mundo con políticas justas y proporcionadas que se alejen de toda tentación totalitaria como son el despojo salarial y el uso de ciudadanos privados de libertad como monedas de cambio en sus relaciones políticas.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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