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La Plaza de la Catedral de La Habana no siempre fue como hoy la ves

Esta es una de las plazas cubanas más importantes, tanto por su valor histórico, cultural como por su calidad paisajística.

Plaza de La Catedral de La Habana © CiberCuba
Plaza de La Catedral de La Habana Foto © CiberCuba

Este artículo es de hace 4 años

A veces las cosas más comunes son aquellas en las que no ponemos atención. La Plaza de la Catedral de La Habana, por ejemplo, pareciera que siempre estuvo allí. ¿Quién se atrevería a decir que una vez fue un lodazal, pestilente e insalubre?

El Callejón del Chorro

La famosa Plaza de la Catedral de La Habana hoy es un área sólida, limpia, turística y fotografiable, pero una vez fue otra cosa. En el siglo XVI este terreno era pantanoso y, por ello, conocido popularmente como la Plaza de la Ciénaga.

Callejón del Chorro / RadioRebelde.cu

Se construyó en ella un gran aljibe en 1587 que se nutría de manantiales de la zona. En el año 1592 llegó hasta allí el agua potable. La Zanja Real, primer acueducto de La Habana, condujo el preciado recurso desde el río La Chorrera (Almendares) hasta el Callejón del Chorro.

La ciudad que crece

Sin embargo, todo esfuerzo era insuficiente para el abasto de agua en La Habana porque la población crecía. Encima el líquido no era de calidad óptima y se estancaba en algunas zonas de la calle dando un olor desagradable.

Antigua Casa de Baños y Casa del marques de Aguas Claras (Restaurante París) / CiberCuba

La plaza se inundaba, pero a la vez estaba concurrida porque diversificaba su uso ampliando las actividades de marinería que la llevaron a tener el primer astillero de la ciudad.

Casa Conde Casa Bayona/ Plaza de La Catedral de La Habana / CiberCuba

En el año 1700 Don Diego Evelino de Compostela adquirió uno de los terrenos para establecer un colegio jesuita. Aunque había prohibición de construir en aquella plaza, los religiosos se empeñaron en hacer allí su oratorio.

Catedral de La Habana / CiberCuba

Entre una discusión y otra pasaba el tiempo. Los jesuitas consiguieron poner la primera piedra en 1748, pero unos años después fueron expulsados de España. En 1778, el que otrora fuera su Colegio de San Ignacio, se convirtió por orden del Obispo Felipe José de Trespalacios, en los cimientos de lo que sería la Catedral de La Habana, dedicada a la Purísima Concepción.

La Catedral le cambió el nombre a la plaza

Se comenzó a construir entonces una catedral de estilo barroco. Posee dos torres de campanarios, tres naves y ocho capillas laterales. El piso es de mármol blanco y negro. Los trabajos de orfebrería y las esculturas datan de fecha más reciente y fueron hechos en Roma.

Catedral de La Habana / CiberCuba

El siglo XVIII fue determinante en la conformación de este paisaje. Según crecía la catedral las construcciones en la plaza fueron perfilándose hasta conseguir la unidad paisajística que podemos disfrutar hoy.

Familias poderosas cubanas apostaron por esta plaza

Aquí se encuentran edificaciones de importancia para el patrimonio cultural cubano entre las que se destacan: el Palacio del Marqués de Arcos, la casa de los condes de Casa Bayona y el palacete del Marqués de Aguas Claras.

Plaza de La Catedral de La Habana / CiberCuba

Los residentes en esta zona de La Habana no se rindieron, no dejaron este pedazo de tierra olvidado entre pantanos. Indagaron, construyeron y se afianzaron. Modificaron el paisaje y levantaron una historia que merece ser contada para las generaciones futuras.

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Gretchen Sánchez

Branded Content Writer en CiberCuba. Doctora en Ciencias por la Universidad de Alicante y Licenciada en Estudios Socioculturales.


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