Caleb Casas en " Misterios y pequeñas piezas" Foto © Facebook / Carlos Celdrán

Caleb Casas en el top de los grandes actores cubanos con “Misterios y pequeñas piezas”

Después de varias representaciones de Argos Teatro, ha vuelto a escena, a propósito del Festival Internacional de Teatro, dedicado a Vicente Revuelta, Misterios y pequeñas piezas, escrita y dirigida por Carlos Celdrán, dramaturgo, director de teatro, pedagogo, y sobre todo autor también de la exitosísima Diez Millones.

La puesta rinde homenaje a uno de los creadores más importantes del teatro cubano de los últimos sesenta años, y fabula con la recreación de sus pensamientos, más allá de la biografía convencional, puesto que Celdrán continúa el ciclo de obras que, como Diez Millones, hablan también sobre una época, sobre un país, sobre las verdades que nunca, o muy pocas veces, se dijeron.

Actor y director de escena Vicente Revuelta, su pensamiento y su lugar en el mundo, son vistos a partir principalmente de las relaciones con varios personajes como los alumnos, el siquiatra (José Luis Hidalgo y Waldo Franco), y otra directora de teatro (Yailín Coppola) un personaje que, según han dicho quienes conocen mejor la biografía de Carlos Celdrán, representa a Flora Lauten.

El hecho de que el personaje de uno de los alumnos esté interpretado por Daniel Romero coloca a Misterios y pequeñas piezas como una suerte de continuación de Diez Millones, que el joven actor protagonizaba interpretando un joven tímido y noble, muy similar al que ahora expone. Ambos personajes resultan, alter egos recreados teatralmente de Carlos Celdrán.

Pocos elementos escenográficos forman parte de esta obra donde vuelve a reinar el verbo. En el espacio teatral solo pueden verse la cama, que define la habitación privada o se transforma en el sofá del siquiatra, las luces y sombras, sobre todo estas últimas, complementan la atmósfera de oscuridad.

Caleb Casas, que ya había despejado toda duda respecto a su inmenso talento en la anterior Diez Millones, ahora parece más viejo, delgado, para parecerse a Vicente Revuelta, para convertirse en él, y adopta sus gestos, su postura, en un acto de comprensión teatral que está reservado a los grandes intérpretes.

Relectura de una época que muchos consideran dorada, los años ochenta, Misterios y pequeñas piezas, recuerda a ratos el filme cubano Papeles secundarios (1989, Orlando Rojas) en tanto habla de oscuridades éticas, miserias humanas, censura, homofobia y persecuciones, a pesar de que el autor intentó, como en el programa de mano, “borrar las huellas personales, los nombres propios, la confesión propiamente dicha, el retrato biográfico, y dar espacio a la ficción, a la fabulación”.

Según la crítica de Roberto Pérez León, en Pensamiento escénico, “Argos Teatro, con más de dos décadas de presencia escénica, ha llegado con Misterios y pequeñas piezas al absoluto dominio y esplendor de la voluntad artística. Es un suceso teatral deslumbrante. (…) Carlos Celdrán ha sabido salvar con dignidad estética su memoria y nos confiesa desde la ficción sus más subjetivos argumentos, y llega a la plenitud de lo teatral".

Más adelante, la crítica citada asegura que "la puesta en escena desarrolla una atmósfera y una energía electrizada. No hay mímesis ni naturalismo descriptivo. El espacio de la representación es lugar especial, fuera de todos los lugares, sin abandonar el referente ideológico de un pasado personal y social”.

 

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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