Calles de La Habana | Foto © CiberCuba
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Sitios habaneros mencionados al comienzo de “Cecilia Valdés”, la novela nacional


Publicado el Miércoles, 6 Noviembre, 2019 - 13:42 (GMT-4)


En el primer capítulo de la reconocida novela antiesclavista escrita por Cirilo Villaverde se mencionan, o recrean, lugares que todavía hoy recuerdan el pasado colonial de una ciudad próxima a celebrar su aniversario 500.

La novela comienza diciendo que “hacia el oscurecer de un día de noviembre del año 1812 seguía la calle Compostela, en dirección del norte de la ciudad, una calesa tirada por un par de mulas, en una de las cuales, como era de costumbre, cabalgaba el calesero negro”.

La calle de Compostela, que mantiene el mismo nombre hasta hoy, recibió esa apelación gracias al obispo de la Habana Diego Avelino de Compostela (1687-1784) cuyo apellido probablemente evoque la ciudad capital de Galicia, Santiago de Compostela. Hay un municipio llamado Compostela en México, y una provincia filipina igualmente nombrada.

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Más adelante, escribe Villaverde: “Pararon de repente las mulas al trote en la esquina del callejón de San Juan de Dios…” Se refiere al callejón que había detrás del hospital de San Juan de Dios, derrumbado en 1859, y hoy en ese espacio hay un parque donde se erige una estatua en homenaje a Miguel de Cervantes y Saavedra.

El callejón fue renombrado Julio de Cárdenas a principios del siglo XX, pero recuperó su nombre original en 1934, mediante un decreto ley promovido por el historiador Emilio Roig de Leuchsenring que devolvió su nombre a las calles de La Habana. Hoy todavía el callejón de San Juan de Dios mantiene el nombre, aunque dejó de ser callejón, ahora es una calle que nace en Aguiar y concluye en Monserrate.

El antiguo hospital y el callejón de San Juan de Dios recibieron tal apelación en tributo al santo portugués Juan de Dios, un enfermero que fundó la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, fundada en  1572 como una orden médica, católica, dedicada a actividades del ámbito socio-sanitario en todo el mundo.

“Sigue hasta la calle del  Empedrado, dijo el caballero en tono imperioso…”, y Villaverde se refiere a la actual calle Empedrado, que fue la primera pavimentada en La Habana intramuros, con cantos rodados o chinas pelonas.

La costumbre de empedrar las calles proviene también de España, de ciudades como Córdoba, que es probablemente la primera ciudad moderna que tuvo empedradas sus calles, desde el año 850 de nuestra era, mucho antes que Londres y París.

“Es preciso que la chica lleve su nombre, nombre de que no tenga que avergonzarse mañana, ni esotro día, el de Valdés, con que quizás haga un buen casamiento. Para ello no había más remedio sino pasarla por la Real Casa Cuna”, se dice en la novela, y se refiere a la institución proyectada por el obispo Diego Avelino de Compostela, y ejecutada por su sucesor Juan Valdés, la Real Casa Cuna era el albergue de los niños abandonados y se situaba en las calles San Luis Gonzaga y Campanario Viejo.

La calle San Luis Gonzaga, donde se encontraba la Real Casa Cuna, se llamaba de esa manera  por la ermita que hubo en la actual intersección de Calzada de Belascoain y Carlos III. Luego toma el nombre de calle Reina, que conserva hasta hoy, cuando fue hermoseada en 1844, en homenaje a la reina Isabel II. Desde 1918 se llamó Avenida de Bolívar, pero los habaneros insisten en llamarla Calle Reina.

La calle Reina cuenta con portales a ambos lados en sus once cuadras, comienza en la calle Amistad, donde se levanta el Palacio de Aldama y termina en la calzada de Padre Varela, más conocida por Belascoaín, ya en el municipio Centro Habana. La calle Reina conecta lo viejo y lo nuevo, la modernidad con la tradición, y sirve de puente entre la Avenida Carlos III y las estrechas calles de La Habana Vieja.
 


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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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