Pablo Iglesias Turrión Foto © El Español

España, los comunistas llegaron ya y llegaron bailando Che-Che-Che

Se acabaron las especulaciones: Los comunistas españoles volverán al poder en los próximos días, 81 años después de haber sido derrocados por Francisco Franco Bahamonde, en la Guerra Civil y lo harán a ritmo de Che-Che-Che, como demuestran la reciente y fallida operación en Bolivia, su admiración pública por el castrismo y sus vínculos financieros con el chavismo e Irán.

Hace unos días, el gobierno español fracasó en su intento de exfiltrar de Bolivia a Juan Ramón Quintana, muy cercano al huido Evo Morales y al gobierno de Cuba, donde fue embajador. El principal dirigente de Izquierda Unida, Alberto Garzón, que será uno de los probables ministros del nuevo gobierno, admira a lo que aún llama revolución cubana, como modelo sostenible -afirma y se queda tan ancho- aunque cuando supo que sería ministro de Consumo, borró el twitter de marras. Mal comienzo.

Juan Carlos Monedero, que no parece contento con el acuerdo de gobierno, hace de oráculo de Podemos y fue asesor del gobierno chavista, aunque nunca logró vencer los recelos del tardocastrismo hacia su figura y la de su partido emergente. Caracas y Teherán han sido los principales financiadores de Podemos, a cambio de que influyan en generar un clima de opinión favorable hacia ambos regímenes en España.

La coalición entre socialistas y comunistas mantiene en vilo a buena parte de la sociedad española, incluidos socialdemócratas de larga trayectoria y empresarios medianos y pequeños, que temen un parón económico provocado por las medidas populistas con las que Unidas Podemos hizo su campaña electoral y ha tensado la cuerda de las negociaciones.

Habrá que esperar a la composición del nuevo gobierno social-comunista para evaluar el peso específico del comunismo en el ejecutivo español, atendiendo a las áreas que controlen y no a la cantidad de ministerios y entidades que reciban a cambio de su apoyo político a Pedro Sánchez, que además deberá lidiar con una endiablada coalición de facto con otros partidos independentistas y regionalistas.

Bildu, que es la representación política de la banda terrorista ETA, se ha abstenido junto a ERC para facilitar la elección de Sánchez; un aliado preocupante por sus vínculos con el terrorismo derrotado por la democracia y que mató a 800 españoles, incluidos varios socialistas como Fernando Mugica y Ernest Lluch.

Fidel Castro violó el acuerdo con el entonces presidente socialista Felipe González, acogiendo más etarras de los previstos y sin informar a Madrid, de todos los fugitivos abertzales llegados desde Nicaragua, Colombia y África; y en mayo de 2019, uno de los terroristas más buscados, Josu Ternera, fue detenido en Francia con documentación venezolana falsa.

La Habana que, ante la ofensiva de Donald Trump, necesita evitar sobresaltos en sus relaciones con la Unión Europea (UE), usará la llegada de comunistas al gobierno español como elemento de propaganda interna en respaldo de su viejo discurso de difuntos y flores deque el futuro pertenece por entero al socialismo; pero afrontará con cautela la incierta coalición que ha nacido este 7 de enero en España.

El tardocastrismo, además, mantiene fluidos vínculos con el nacionalismo catalán y vasco, a los que la prensa anticubana pagada por el Buró Político del PCC, elogia cualquier algarada contra España, haciendo creer a los cubanos que son regiones antiespañolas y de izquierda.

La Unión Europea ejercerá un papel de firme vigía de las cuentas públicas, labor que realiza desde que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero ignorara las alarmas que le llegaban de todos los ámbitos; el poder que acapararán los comunistas podría dañar seriamente la estructura productiva de la octava economía del mundo debido a la necesidad de contentar a sus votantes y el sufrimiento de un número notable de españoles desde la crisis financiera mundial de 2017 y las políticas del popular Mariano Rajoy contra las clases medias.

Los pueblos -como lo demuestran los casos de Cuba y Venezuela- suelen recibir mejor los discursos de la izquierda que los de derecha y, cuando quieren reaccionar, ya es demasiado tarde porque los comunistas son expertos en esconder el matavacas debajo de un discurso buenista que suena a flauta de Hamelín en los oídos de los incautos.

El pacto de gobierno entre PSOE y Podemos incluye la promulgación de una ley que podría beneficiar a muchos cubanos, otorgándoles la nacionalidad a todos los descendientes de españoles en el mundo; pero habrá que ver cómo se materializa esa voluntad política, de cuánto se dota presupuestariamente y cómo será el reparto de cuotas por países, teniendo en cuenta que los presupuestos anuales no podrán ser aprobados solo con los votos de la coalición a las puertas de gobernar España.

Ya sabemos que España no es Venezuela ni Cuba y que el chavismo y el castrismo han tenido que dolarizar sus economías para evitar el naufragio; pero eso mismo pensaron muchos cubanos en 1959 y venezolanos en 1998 y basta echar una ojeada para apreciar la destrucción económica y ética de ambas naciones.

Nadie mejor que la palabra del gran poeta cubano Gastón Baquero para retratar lo que puede pasar en España, si los comunistas logran imponer su lógica a quien los necesita para saciar su ego de presidente:

"Las revoluciones quieren hacer por decreto que en un instante se precipite el progreso, y nazca el hombre nuevo y surja por encanto la ciudad soñada. (...). Quieren la perfección de la noche a la mañana y es en definitiva una noble pero trágica terquedad ideológica, soberbia intelectual, que quiere desconocer la naturaleza humana y piensa que las grandes ideas, el afán por la justicia, la sed de verdad, no han aparecido en el mundo porque a este le han faltado revolucionarios.

"La historia muestra que los revolucionarios han contribuido como nadie a la aparición de nuevas ideas, de mejoramiento y de justicia, pero que los revolucionarios, cuando triunfan, ya no saben sino saltar hacia el porvenir, de un golpe, ignorando la dura materia del tiempo y la fuerte resistencia del hombre. Mientras no llegan al poder son un bien, pues traen el fermento de la inquietud y el aguijón del progreso."

Avisados estamos; esperemos que esta vez no ocurra como contaba el gran cubano-español Néstor Almendros de la tragedia cubana: Nadie escuchaba...

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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