Besada en La Habana el 11 de mayo de 2019 Foto © Twitter / Norges Rodríguez

11 de mayo: Cuando el colectivo LGTBI+ respondió con besos a la represión en Cuba

El 11 de mayo de 2019 yo no estaba en La Habana. Desde 2017 no voy, ni creo que vuelva en muchos años.

Cuando la (IN)Seguridad del Estado tronchó una de las muestras legítimas e independientes de la comunidad LGTBI+, sin cadena alguna a la dictadura, yo estaba trabajando para CiberCuba desde Madrid, España.

Sin faltar a los muchos valientes que lo hicieron antes y alzaron su voz por el colectivo, ese día se me estrujó el corazón y entré en cólera, en buen cubano es impublicable aquí.

Pero entre tantas malas noticias desde mi isla, la voz de Omara Ruiz Urquiola cuando dijo “ganamos porque ustedes tuvieron que usar la violencia”, me reconcilió con la humanidad que no tiene miedo ante aquellos que viven de inculcarlo a “su pueblo”.

Ese día las imágenes fueron horriblesIliana Hernandez siendo cargada, Ariel Ruiz Urquiola igual con los pies al aire, Boris González Arenas y Oscar Casanella también fueron recogidos por expresar y gritar su libertad. Y para colmo un agente incapaz de oír a toda una comunidad que pedía marchar por sus derechos sin la tutela de nadie: solos y libres.

En Cuba la Libertad solo está permitida si es para méritos del proceso, “revolucionario” dicen ellos. No había visto una escena como la del beso en Prado, en la que estuvo mi amiga Cynthia de la Cantera y otros muchos, donde se respirara tanta Libertad a partir de un acto tan simple de amor y desafío como eso: un beso.

Ellos, los que ostentan las cadenas hace más de 60 años, interrumpieron la marcha independiente ese día, pero para el mundo entero quedó claro que antes todo era “bombo y platillo” para la dictadura de Cuba.

Antes hubo actos similares. “En ese mismo Prado se hicieron igual manifestaciones de activistas independientes, lo que pasa es que cuando aquello no había Internet, ni medios independientes ni la expansión de las redes sociales”, comenta la periodista Luz Escobar, quien estuvo presente ese 11 de mayo en La Habana.

Mariela Castro quedó desnuda y sin ir al baile. Desde entonces no es vocera del movimiento, aunque se empeñen ella y sus muchachos del CENESEX. Ellos estaban en otro lado de La Habana festejando con quienes mismo los recriminaron e ignorando a parte del colectivo que tuvo el coraje de salir por la capital.

El 11 de mayo de 2019 fue el día que despertamos y soñamos, desde antes ya venían despertando contra la excluyente Constitución. El amor no se plebiscita, la libertad tampoco.

Breve e incompleta historia de algunos precursores del 11 de mayo de 2019

“Es válido aclarar que el 11 de Mayo no fue la Primera Marcha Independiente de la Comunidad LGBTI+. El primer intento ocurrió en el año 2008 y a partir de ese momento año tras año se hicieron otros esfuerzos”, explica Ignacio Estrada, quien junto a su mujer Wendy Iriepa Diaz fueron unos de los tantos precursores del largo camino recorrido del movimiento LGBTI+ en Cuba.

“Curiosamente comenzaban en el Parque Central de la Habana recorriendo Prado hasta el Malecón. La marcha del 11M también hizo el mismo recorrido de los otros activistas que iniciaron este movimiento en Cuba”, señala Estrada.

Él y su esposa fueron los que protagonizaron la primera boda entre un hombre gay y una mujer trans: boda que se efectuó en Cuba el 13 de agosto del 2011, detalla este cubano.

Ambos pudieron salir de la isla y denunciar públicamente ante medios internacionales y traer el tema ante el Congreso de Estados Unidos, el Departamento de Estado, la Organización de Estados Americanos (OEA), entre otras instancias. Ahora viven juntos en el país que les dio la libertad que niegan a muchos en Cuba.

Lázaro Mireles, quien también salió huyendo de Cuba por desencuentros con el CENESEX y ahora reside en España, señala que “cada año existió un movimiento independiente indistinto del show de Mariela que se convocaba allí a marchar”.

“Hubo algún añito que fueron seis, pero seis dignos activistas valientes de admiración”, recuerda.

Antes de las marchas del CENESEX existían, según comenta, “muchísimos lugares en la isla donde se abogaba fielmente por los derechos de la comunidad LGTBI+. Existía ya la Fundación cubana por los derechos de la comunidad LGTBI+ creada en Cienfuegos y un sinnúmero de acciones que generaron el creciente y cada vez sostenido accionar en la consciencia de la gente”.

Este cubano sufrió en Matanzas que lo cargaran en camiones por reunirse en fiestas privadas cada semana. “Nos dejaban sin ropa y nos lanzaban cubos de agua fría encima y nos sacaban en fila y nos ponían a cantar: ‘cua cua cua, a las fiestas de maricones no voy más’; y mientras unos lloraban y pedían perdón siempre estábamos los que decíamos: ‘¿sabes qué? La próxima semana nos volveremos a ver porque allí estaremos’ ¡Y estábamos!”.

Mireles y otros muchos cubanos del colectivo lamentan que en los fórum organizados este lunes no hayan salido estas y otras historias que propiciaron el 11 de mayo de 2019.

La historia completa de quienes sufrieron la homofobia del proyecto ideado por el dictador Fidel Castro habrá que contarla en algún momento por todos. Al menos cubanos como Mabel Cuesta, Ariel Sierra y otros muchos juntan partes de la memoria de esos hombres y mujeres del colectivo LGTBI+ que padecieron las UMAP y otros muchos desagravios de la Cuba posterior a 1959.

¡Felicidades a todo el colectivo LGTBI+ cubano en uno de sus días!

P.D. Lo siento por los campesinos cubanos pero el 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Alberto Arego

Periodista e inmigrante, cubano y español. Redactor en CiberCuba, antes en El País y Juventud Rebelde. Máster en Periodismo por la Escuela de Periodismo UAM-El País y graduado en la Universidad de Sevilla.

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