Café La Llave Foto © Michel in the kitchen

Tres cosas “de afuera” que extrañan los cubanos desde que empezó el coronavirus

Hace casi dos meses justos que el gobierno cubano suspendió los vuelos comerciales desde y hacia la isla. Casi dos meses en los que se han ido agotando las últimas mercancías que entraron “de afuera” para ser revendidas.

Ya no solo están desabastecidas las tiendas públicas, sino los puestos de las llamadas “mulas” que, en portales, aceras, garajes o plena calle, alivian el déficit de artículos (aseo, ferretería, electrodomésticos, ropa o calzado) que el Estado ha sido incapaz de garantizar a través de un ineficiente sistema de comercio minorista.

Si bien es cierto que la lista de lo que cargan los cubanos desde países como México, Panamá y Estados Unidos, por ejemplo, para comercializarlo de forma clandestina, es tan infinita como las necesidades que existen en Cuba, hay algunos productos más solicitados que otros. Productos que ahora, tras ocho semanas sin viajes, se extrañan profundamente.

1. Café La Llave

Para tristeza de no pocos a los que se les hace agua la boca al pensar en el café, la presencia del coronavirus se ha traducido en la desaparición de uno de los productos Made in USA más populares en Cuba: La Llave.

Si bien al menos un sector pudiente de la población puede adquirir ese tipo de café, cuyo precio en marzo pasado oscilaba entre 6 y 10 CUC y se vendía como pan caliente en cualquier esquina, al permanecer cerradas las fronteras, las mercancías del exterior -que habitualmente son distribuidas por los 'merolicos'- se han ido extinguiendo.

Mientras escasea, además, el café cubano que se expende en las tiendas en divisa a precios tan impagables para la mayoría como los de La Llave, a los cubanos solo les queda consumir el que -compuesto en un 50% por chícharo- le reparten por la mal llamada libreta de abastecimiento una vez al mes.

2. Pasta Colgate

Algo parecido ocurre con la pasta Colgate que, proveniente sobre todo de ciudades como Cancún y Miami, es tenazmente perseguida por los cubanos.

Aunque cuesta entre 3 y 5 CUC, algunos llegaron a comprarla en 10 CUC al comenzar la pandemia, porque no había otra alternativa. Sin embargo, hoy ya es imposible encontrarla incluso en mercados electrónicos privados como Revolico y Porlalivre.

A eso se suma que la pasta es uno de esos productos de primera necesidad que brillan por su ausencia en las vitrinas de los establecimientos comerciales cubanos. Su déficit ha hecho que más de uno haya empezado ya a cepillarse con jabón de baño, en tanto otros oran porque se reanuden los viajes y la Colgate vuelva a estar disponible.

A pesar de que el gobierno ha asegurado que en los próximos meses se estabilizará la venta de artículos de aseo en la red comercial y ha estado entregando un tubo de pasta dental por núcleo familiar cada tres meses, la demanda supera con creces la oferta.

3. Jabón Palmolive

Visto que en el primer trimestre de 2020 se garantizó apenas un 15% del total de los productos de aseo previstos en el país y las importaciones de particulares están detenidas, el jabón de tocador es otro de los artículos que anda desaparecido.

Amén de que no todo el que viaja trae jabón de baño porque es uno de los productos que más pesa, jabones como el Palmolive, el Camay y el Irish Spring gozan de una enorme aceptación en la isla. Sus costos se mueven entre 1.5 y 3 CUC, pero muchos lo compran porque son más duraderos y olorosos que los que aparecen en las estanterías estatales. El Palmolive es el más introducido en Cuba.

Desde abril último el gobierno ha estado otorgando jabón de tocador por la libreta de racionamiento, de acuerdo con la cantidad de personas que componen cada núcleo.

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