Pizarra en Don Cangrejo y foto de una cola en Carlos III. Foto © CiberCuba

Escasez en La Habana: "No hay café, ni cerveza, ni refresco y no se sabe cuando entra"

“No hay café, ni cerveza, ni refresco y no se sabe cuando entra”, reza una pizarra a las puertas del restaurante Don Cangrejo en Miramar, La Habana, como prueba fehaciente de la escasez que se extiende por toda la isla en medio de la crisis sanitaria del coronavirus.

La foto del anuncio fue tomada este lunes en horas de la mañana. El establecimiento, perteneciente al grupo estatal Palmares, lanzó hace unos meses una oferta de comida para llevar, debido a la situación epidemiológica, que se venden a los municipios de Playa y Plaza en los horarios de 12:00 m a 5:00 pm.

También el centro acogía actividades nocturnas en su Sala de Fiesta, las cuales quedaron suspendidas desde el pasado 16 de marzo, a raíz de las decisiones administrativas para intentar contener el brote del nuevo coronavirus.

A pesar de que aparentemente el régimen tiene bastante controlada la propagación de la enfermedad, en la isla las aglomeraciones de personas o colas, producto de la escasez, no menguan y La Habana, la más poblada de las provincias con más de 2 millones de habitantes, está lejos de ser la excepción de la regla.

Hace 2 meses, varias imágenes subieron a las redes mostrando las amplias concentraciones en la capital, cuyos residentes se lanzan a las calles en una búsqueda desesperada por cubrir sus necesidades más elementales, ya sea por comprar pollo, picadillo o detergente.

Las aglomeraciones se suceden en los barrios, mientras que las zonas turísticas de la ciudad, en contraste, exhiben un panorama desolador, con apenas algún que otro transeúnte recorriendo las calles.

“Aquí no tiene que haber gente en los parques, ni en las calles, ni gente en ningún lugar. Ya vamos a acabar de actuar contra toda esa gente, y aplicar las multas que llevan”, había dicho el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, llamando a las autoridades a reforzar las sanciones.

“Primero el tratamiento, y si no entienden, aplicar la medida, porque si no vamos a tener gente en las calles, contaminando, y así es muy difícil terminar la propagación”, dijo. Sin embargo, las colas se han mantenido a lo largo de la crisis sanitaria y, de momento, no parece que vayan a sufrir transformaciones, cuando el país ve venir una situación todavía más compleja a nivel económico.

Días atrás, El Consejo de Defensa Provincial (CDP) de La Habana adelantaba que la capital cubana podría incorporarse a la fase 1 de reapertura en la próxima semana, si acaso se mantenía la tendencia decreciente en los contagios.

Luis Antonio Torres Iríbar, presidente del CDP, advirtió que en la nueva etapa las autoridades habaneras actuarían “con todo rigor contra quienes incumplan con el uso del nasobuco, violen el distanciamiento físico, de una u otra manera, o irreverencian cualquier otro de los ordenamientos llamados a cortar la cadena de transmisión”.

En el reporte del domingo, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) daba cuenta de 2 nuevos casos de coronavirus, ambos detectados en La Habana. Uno de ellos era un niño de cuatro años residente en el municipio Cotorro. La otra paciente era una mujer de 50 años, de la misma localidad. El Cotorro acumula hasta la fecha 126 pacientes positivos y se ubica en el tercer lugar en cifras a nivel municipal en todo el país, por detrás de Centro Habana y Santa Clara.

En el territorio nacional se reconoce un solo caso de trasmisión local abierto, ubicado en la Unidad Constructora Militar Nº 4, de La Lisa, igualmente en la capital cubana. Para el informe de las últimas 24 horas, el MINSAP señaló que hubo 8 nuevos contagios, un ligero aumento respecto de la víspera. Los casos adicionales, en su totalidad, correspondieron a La Habana.

Los mismos pertenecen al municipio Cotorro, de Plaza de la Revolución, San Miguel del Padrón y Diez de Octubre. Fueron 4 mujeres e igual cantidad de hombres, en dos no se precisó la fuente de infección y seis fueron asintomáticos.

Así La Habana continúa hoy a la espera de una “nueva normalidad”, en que la escasez prevalezca como el interminable el asunto que es.

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Maykel González

Periodista de Cibercuba. Graduado de Periodismo por la Universidad de La Habana (2012). Cofundador de la revista independiente El Estornudo.

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