Embajada de Estados Unidos en La Habana Foto © CiberCuba

Agencia AP: Política de Trump hacia Cuba es un fracaso porque no hay tanques ni protestas masivas en las calles

La agencia de noticias Associated Press (AP) acaba de hacer un cuestionamiento público sobre la realidad cubana que no deja dudas sobre sus opiniones respecto a la política de la administración de Donald Trump hacia Cuba y a los supuestos efectos que las sanciones estadounidenses deberían generar en el escenario de la isla.

El pasado viernes, en una conferencia de prensa telefónica con la saliente encargada de negocios de la embajada de Estados Unidos en Cuba, Mara Tekach, la corresponsal de AP en La Habana, Andrea Rodríguez, consideró un fracaso que el "incremento radical de sanciones" contra el régimen cubano no haya provocado "ni tanques en las calles, ni manifestaciones masivas" como en Chile.

Como diplomática avezada en los menesteres de las coberturas periodísticas y las preguntas cargadas de intencionalidad, Tekach le salió elegantemente al paso a la reportera para aclararle que la política de Washington no pretende provocar salidas de tanques ni movilizar a la población, y recordarle cuáles son las características del sistema cubano que pudieran explicar la "tranquilidad ciudadana" ante el explosivo entramado de escasez, angustia y desesperanzas.

Para que no queden dudas sobre el contenido de esta esgrima verbal entre periodista y funcionaria, aquí está la pregunta con su debida respuesta, según la versión oficial del Departamento de Estado:

Pregunta: Hola. Buenas tardes desde aquí, desde La Habana. Señora, como hemos visto precisamente en los últimos tres años hubo un incremento radical de las sanciones de Estados Unidos hacia Cuba y quienes estamos en la isla observamos efectos, por ejemplo, en la baja del turismo y las afectaciones que esto tiene a los arrendadores particulares, ¿no? Aun así, no hemos visto ni tanques en las calles, ni manifestaciones masivas, como en Chile, en contra del gobierno. ¿A qué cree usted, Mara, que obedezca entonces el fracaso de esta política para mover la agenda revolucionaria que usted menciona?

Mara Tekach: Bueno, Andrea, la política, para nada, no estoy de acuerdo en que caracterice de esa forma la política nuestra en Cuba. Pero sí voy a hablar de que al Gobierno cubano hay que entenderlo muy bien y de lo que se puede observar todos los días en Cuba. Si alguien quiere expresarse independientemente, si quiere ir a la calle, no importa por cual tema, LGBT, derechos de animales, mujeres que son víctimas de agresión o violencia, el régimen de Cuba no permite que la gente vaya a expresarlo. ¿Qué están haciendo? Se asumen, se juntan, hablan de poder quizás hacer una reunión pacífica, una manifestación pacífica, y ¿qué pasa en la mañana o en víspera de ese encuentro? Un representante del régimen viene a la casa y le dice a la gente: Usted no puede salir de su casa, y los deja detenidos en su propia casa, o los detienen ilegalmente con la policía o les multan. Vienen con el Decreto 370 para decirle usted no puede expresarse libremente. Agreden a la familia, amenazan a sus allegados. Todo esto responde a un mecanismo que previene cualquier posibilidad de expresarse en la calle. Esa es la respuesta que tengo para su pregunta.

El incidente no tuvo mayor repercusión informativa en los medios conectados con la teleconferencia o los que recibieron después la transcripción del Departamento de Estado, pues lógicamente el foco de sus reportes estuvo en los temas esenciales abordados por Tekach sobre Cuba y Venezuela. Nadie ha hecho notar el posicionamiento de la reportera y el intercambio pasó por debajo de la mesa. Pero resulta ilustrativo del "estilo" de preguntas y las coberturas selectivas a que nos ha acostumbrado la corresponsalía de AP desde la isla.

Aunque una pregunta en una rueda de prensa es un acto individual, no es ocioso recordar que la reportera interrogadora está ahí en representación de un medio de comunicación, en este caso una de las más importantes agencias internacionales de noticias, con un sólido historial de profesionalismo y liderazgo informativo en sus 174 años de existencia.

De manera que cuando se le da la palabra a Andrea Rodríguez en un evento público, es AP quien pregunta y posiciona sus intereses informativos. Y por lo que evidencia la participación de la reportera en el diálogo con Tekach, AP considera un fracaso la política de Trump hacia Cuba porque no ha logrado que el General de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra Frías, jefe de las Fuerzas Armadas, ni el General de División Julio César Gandarilla Bermejo, jefe del Ministerio del Interior, hayan tenido que dar órdenes para sacar tanques y tropas de contención en respuesta a las protestas que presuntamente debieron estallar en el país ante el agravamiento de la crisis.

Por eso, la diplomática estadounidense no vaciló en rechazar el basamento tendencioso de la pregunta, que bien encajaría a un reportero del diario Granma o de Prensa Latina. Nadie va a negar que Washington ha tensado la cuerda económica y financiera hasta los límites, pero asumir como estrategia la desestabilización y el caos del país es algo que ningún funcionario podría sustentar como política de la Casa Blanca. Porque pensándolo en términos de seguridad regional, Estados Unidos es acaso el primer interesado en que las transformaciones democráticas en Cuba transcurran por vías pacíficas y negociadas, sin los desbordamientos violentos que alterarían dramáticamente el vecindario.

Desde esa certeza política puede explicarse que en los momentos de máxima acritud entre ambas partes, temas como el control de la emigración ilegal, la devolución de inmigrantes, la cooperación en operativos antinarcóticos y el flujo de las deportaciones a la isla, hayan mantenido inalterable su curso entre La Habana y Washington.

Pero más allá de estas razones de macropolítica, la reportera Rodríguez sabe perfectamente por qué no hay demostraciones masivas de la población cubana y los tanques no tienen que salir a aplastarlas. Comparar las libertades civiles de sistemas democráticos como Chile con los rigores de un totalitarismo verticalizado y penetrante hasta los resquicios de las relaciones personales es una ingenuidad que la AP debe evitarse por vía de su representante en La Habana.

La presencia de la prensa extranjera en Cuba es un tema particularmente sensible.

Hace apenas una semana, dos altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) de Cuba utilizaron sus cuentas de Twitter para amenazar a la jefa de la corresponsalía de la agencia EFE en La Habana, Lorena Cantó, quien se manifestó en defensa de los activistas y periodistas independientes en la isla.

Las amenazas contra Cantó vinieron de Juan Antonio Fernández Palacios, subdirector de la Dirección General de Prensa, Comunicación e Imagen del MINREX, y de Alberto González Casals, director del Centro de Prensa Internacional (CPI).

Se trata de una práctica entronizada en el accionar de los organismos y funcionarios asignados para controlar los pasos de los periodistas extranjeros acreditados en Cuba. La misión es neutralizar las miradas críticas sobre el acontecer cubano y animar a los corresponsales a compartir las visiones del oficialismo o, simplemente, a mirar hacia el lado menos conflictivo de la cruda realidad nacional. Son conductas recomendables para conservar la credencial que se renueva año tras año y mantener relaciones cordiales con los anfitriones de turno en el CPI.

En el caso de la reportera Rodríguez, sin embargo, todo parece fluir mejor. Casi un asunto de familiaridad cooperativa, en honor a su prolongada permanencia en La Habana y los lazos cubanos que afirman su arraigo a la isla. No voy a entrar a dirimir cuestiones sobre las cuales no tengo documentos y testimonios propios respecto a la periodista, que es regularmente blanco de ataques por supuestas cercanías con la esfera gubernamental y los diplomáticos cubanos desde sus años de labor profesional en México como redactora del diario Reforma. Pero sí resulta curioso seguir su desempeño dentro de Cuba, desde sus reportes, sus silencios sobre temas álgidos del acontecer nacional y su habilidad para siempre tener una pregunta colada en las ruedas de prensa de alto rango en los organismos gubernamentales.

La interrogante de Rodríguez a Tekach debió dejar mucha satisfacción en el oficialismo cubano, porque sintoniza con el discurso de estabilidad nacional que sustenta la jerarquía castrista. Una estabilidad supuestamente sostenida en el amplio respaldo de la población, "agobiada por las presiones del Imperio" pero con la voluntad de resistir y “defender el socialismo”. Un reportero de Granma no podría haberla hecho mejor.

En definitiva, Rodríguez está en su derecho de movilizar las preguntas que estime conveniente para su trabajo. Lo que sí sería provechoso saber es si esta postura editorial sobre la "excepcionalidad cubana" es también parte de los rigurosos requerimientos de "objetividad informativa" de la agencia AP.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Wilfredo Cancio Isla

Periodista de CiberCuba. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna (España). Redactor y directivo editorial en El Nuevo Herald, Telemundo, AFP, Diario Las Américas, AmericaTeVe, Cafe Fuerte y Radio TV Martí.

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