Senador cubanoamericano Marco Rubio Foto © Flickr/ Creative Commons

Marco Rubio anima a Trump a nominar ya a su candidato a la Corte Suprema

El senador cubanoamericano Marco Rubio animó al presidente Donald Trump a avanzar con el proceso de nominación de su candidato o candidata a ocupar la vacante dejada en la Corte Suprema de Estados Unidos por la muerte, el viernes pasado, de la jueza Ruth Bader Ginsburg.

Una decisión del mandatario para ocupar el puesto de la magistrada fallecida podría configurar una más sólida mayoría conservadora en la más alta instancia judicial del país, tradicionalmente compuesta por nueve jueces (cinco conservadores y, hasta ahora, cuatro liberales).

El deseo de la Casa Blanca de nombrar a un candidato choca con las aspiración de los políticos demócratas de que el proceso se ponga en compás de espera hasta después de las elecciones de noviembre, en consonancia con lo que exigieron los líderes republicanos a Barack Obama en 2016, tras la muerte del juez Antonin Scalia: que la designación de un candidato a sustituirle se postergara hasta después de las elecciones presidenciales de ese año.

Rubio, en una declaración sobre ambos casos efectuada el lunes, señaló que tanto la denegación, por parte del Senado, del candidato de Obama, como la eventual nominación del suyo por parte de Trump, son parte del proceso constitucional.

“En 2016, el presidente Obama ejerció su deber constitucional y nominó a Merrick Garland para la Corte Suprema, y el Senado ejerció su obligación constitucional y decidió no aceptarlo. Ahora, el presidente Trump debe ejercer su derecho a designar un nominado. Y una vez más el Senado debe ejercer su obligación constitucional y decidir si acepta o no su elección”, expresó el político republicano.

“Revisaré el expediente del nominado por el presidente Trump, y daré mi aprobación si entiendo que está calificado y que respetará la ley al dedillo. Si veo que no cumple estos estándares, no daré mi consentimiento, como hice en 2016. Al contrario del presidente Obama en 2016, el presidente Trump sí está en la boleta y puede ser recompensado o responsabilizado en noviembre por su elección”, añadió.

Otro miembro del Partido Republicano que prefiere que se avance en el proceso es el senador de Florida Rick Scott, quien el viernes pasado expresó su propósito de votar por un sustituto a Ginsburg en el Supremo antes del día de los comicios.

“Sería irresponsable dejar durante mucho más tiempo un escaño vacío en la Corte Suprema. Creo que el nominado del presidente Trump debería obtener un voto en el Senado”, declaró.

Trump dijo que el viernes o el sábado dará a conocer a qué magistrada nominará como reemplazo de Ginsburg, para lo cual está considerando a cuatro o cinco personas.

Entre los nombres que más suenan para ocupar la silla todavía caliente de Ginsburg, está el de la jueza cubanoamericana Bárbara Lagoa, incluida en una lista de 20 posibles candidatos este mismo mes. Sin embargo, en una reciente entrevista para Fox & Friends, el inquilino de la Casa Blanca rebajó las expectativas acerca de la posibilidad de que Lagoa sea la escogida.

Con independencia de que Trump quiera acortar los plazos para sentar a otro magistrado conservador en la Corte Suprema, el Senado de mayoría republicana no se lo pondrá fácil, toda vez que dos legisladoras de su mismo partido, Lisa Murkowski, de Alaska, y Susan Collins, de Maine, han manifestado que no están por una votación en este asunto antes de las elecciones de noviembre.

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