Raúl Castro y Nicolás Maduro Foto © LinkedIn / Dr. Oliver Stuenkel

El futuro de Cuba no dependerá de Trump o Biden, sino de los países aliados

La relación entre Cuba y Estados Unidos depende de los países "salvadores" de la isla, particularmente de Venezuela, no del próximo ocupante de la Casa Blanca, sostuvo John Kavulich, presidente de la entidad privada Consejo Comercial y Económico cubano-estadounidense, en una entrevista con Efe que publica el portal de noticias argentino Infobae.

Por países “salvadores”, John Kavulich entiende aquellos socios estratégicos de Cuba, con los que mantiene relaciones comerciales desligadas de todo tipo de condicionalidad política, o de los que recibe directamente ayudas para su supervivencia.

Según el experto, a partir de 2021, el futuro de la relación de Cuba y Estados Unidos (EE.UU.) no dependerá de un segundo mandato del republicano Donald Trump, ni siquiera de un primer mandato del demócrata Joe Biden.

Para Kavulich, la clave para un cambio de relaciones entre EE.UU. y Cuba está en los balones de oxígeno que puedan dar estos países “salvadores” al régimen cubano. La opinión del experto indica que EE.UU. tendrían poco margen para persuadir al régimen de introducir cambios si este recibe ayuda -en forma de intercambios comerciales, inversión y financiación- de países a los que no les importa, o directamente les perjudica, que Cuba inicie una transición a la democracia y la economía de mercado.

"Cuanto menos pidan los ‘salvadores’ que Cuba haga para mejorar su economía y su sociedad, menos Cuba querrá comprometerse, o volver a comprometerse con Estados Unidos", manifiesta. No obstante, Kavulich precisa que "los salvadores tradicionales, -Rusia y particularmente China- ya no están disponibles".

Sobre esto último en particular, habría que ver en qué se basan las afirmaciones del experto, porque si bien es cierto que el volumen de ayuda e intercambio comercial con estos socios estratégicos ha disminuido en comparación con épocas pasadas, no por ello ha desaparecido, sino que sigue teniendo un peso considerable en la economía del Estado cubano.

Según la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI), en el 2018 -último año del que se ofrecen datos- China ocuparía el segundo puesto de intercambios comerciales, al superar los 2.000 millones de pesos anuales. En comparación con el año 1985, en el que el volumen de intercambios fue de 385 millones, esta cifra se ha quintuplicado.

Por su parte, el intercambio de Rusia superaría los 450 millones de pesos en 2018, muy por debajo de los casi 10.000 millones de pesos que representaba en el año 1985. La reducción en ese período, en el caso de este socio “salvador”, ha experimentado un hundimiento aproximado del 95% con respecto al volumen de intercambios de mediados de los ochenta. Sin embargo, estas cifras no tienen en cuenta programas de ayuda y cooperación entre ambos socios, como tampoco los 35.000 millones de dólares que Rusia condonó a Cuba en 2014, entre otros “salvavidas”.

Venezuela, el mayor socio comercial de la isla, mantuvo en 2018 un intercambio de mercancías con el régimen cubano superior a los 3.000 mil millones de pesos anuales. Sobre este país, Kavulich considera que las presiones de Trump al gobierno de Nicolás Maduro "han tenido más impacto en Cuba" que las que ha ejercido directamente sobre el gobernante Díaz-Canel.

Kavulich considera que "las políticas de la administración Trump, directa e indirectamente, hacia Cuba han sido efectivas". En ese sentido detalla que "la mayoría de los cambios comerciales, económicos y políticos que la administración de Díaz-Canel ha introducido y luego implementado se han debido a la interrupción en las entregas de productos energéticos de Venezuela a Cuba y la disminución del apoyo financiero de Venezuela a Cuba".

"La fusión de las monedas y alentar a los exportadores autónomos", son algunos de estos cambios que el Gobierno de La Habana "preferiría no hacer" si no fuera por las presiones externas.

Asimismo, considera que las restricciones del gobierno republicano de EE.UU. a las remesas, los viajes y la actividad diplomática "son significativas", pero señala que "irónicamente" han llevado a que Cuba se vuelva "más eficiente, más elástica en la forma en que administra su economía". Sobre la eficiencia y elasticidad que observa el experto, no especifica si se refiere a la gestión del gobierno o a un conjunto mayor de indicadores.

En el caso de que Trump volviese a ganar las elecciones, John Kavulich considera que Díaz-Canel tendrá que desarrollar e implementar una estrategia para sobrevivir hasta el 20 de enero de 2025, o una diferente para negociar con él, lo cual "significará la transición de su dependencia sobre el petróleo de Venezuela".

En el estudio publicado el 30 de mayo de 2019 por el think tank español Real Instituto Elcano, “El impacto en la economía cubana de la crisis venezolana y de las políticas de Donald Trump”, sus autores (Carmelo Mesa-Lago y Pavel Vidal Alejandro) comentan que “la dependencia sobre Venezuela ha sido menor que la relativa con la Unión Soviética”.

El colapso económico de Venezuela no afectaría a Cuba de la misma manera que afectó la desaparición de la ayuda soviética en la década de los noventa. Aun así, en sus relaciones con Venezuela, “Cuba ya ha sufrido desde 2012 una pérdida equivalente al 8% de su PIB… Una caída del régimen de Maduro agregaría otro 8%”.

En la entrevista a Kavulich, este afirma que las políticas de Trump contra Cuba probablemente tendrán un impacto adverso sobre las remesas externas y el turismo (la segunda y tercera fuentes de captación de divisas respectivamente), mientras que la aplicación del título III de la ley Helms-Burton generaría costes considerables por las demandas interpuestas y un efecto de congelamiento en la inversión futura.

Para el experto, “la reacción de la dirigencia cubana frente a la crisis que se agrava ha sido el continuismo de lo que no ha funcionado por seis décadas”. Según observa, en el discurso oficial cubano se habla muy poco “sobre la urgente y necesaria profundización de las reformas económicas fallidas de Raúl Castro, a fin de adoptar algunas de las políticas del socialismo de mercado practicado con éxito en China y Vietnam”.

Esta sería la alternativa más viable para que el régimen “pueda encarar la dura crisis que se avecina a corto plazo y pueda escapar de la dependencia económica externa a largo plazo”, según la perspectiva de John Kavulich.

DESAFÍO PARA EMPRESAS NORTEAMERICANAS

Kavulich pinta "un panorama inmensamente desafiante" para las organizaciones en Estados Unidos que se enfocan en Cuba, ya sean con la continuación de un gobierno Trump, e incluso " en la primera parte de una administración Biden, como mínimo".

Según considera el experto, "se ha extinguido el interés de las empresas estadounidenses en exportar, importar y prestar servicios a Cuba". Un interés que ya había "ido menguando" desde los dos últimos años del gobierno de Obama (2009-2017) "cuando Cuba no permitió que las empresas estadounidenses participaran plenamente en la economía".

La política de Obama, según Kavulich, "no exigió condicionalidad o reciprocidad con respecto a lo que se permitiría hacer a las empresas estadounidenses en Cuba". Tanto el régimen de Raúl Castro, como la administración Obama "fueron cómplices de su negligencia por no mirar más allá del final del mandato del presidente Obama y ver que la relación bilateral sería interrumpida, a menos que fuera profunda y amplia". Efectivamente, la administración de Trump se propuso desde un primer momento revertir el acercamiento de Obama con Cuba.

EL FACTOR UNIÓN EUROPEA

Uno de los aspectos más interesantes en el análisis de Kavulich es el que dedica al intercambio comercial de Cuba con la Unión Europea. A nivel regional, según los datos de la ONEI, Europa es el segundo socio comercial de Cuba, con 4.080 millones de pesos en 2018 (américa Latina es el primero fundamentalmente por el peso de Venezuela). Dentro de Europa, el país que más intercambia con Cuba es España, con 1.390 millones de pesos.

Los países de la UE, sin ser como los otros socios estratégicos o “salvadores”, tampoco son muy exigentes en sus relaciones con el régimen cubano. La condicionalidad expresa en estas relaciones desapareció con la firma en 2016 del Acuerdo de Diálogo y Político de Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, que sustituyó la Posición Común de 1996.

Es por ello que, en la actual coyuntura, resulta interesante ver si se pueden producir sinergias entre la visión norteamericana y europea en sus relaciones con Cuba. Un primer indicador según Kavulich, estaría en la no reacción por parte de las autoridades europeas ante la activación del Título III de la Ley Helms Burton. Las amenazas de la UE de recurrir esta decisión del ejecutivo norteamericano, según Kavulich, han resultado huecas.

La evidencia de que el régimen cubano ha necesitado constantemente “balones de oxígeno” de sus aliados es abundante. Históricamente, Cuba ha padecido la dependencia económica de otros países, un hecho que continúa después de 60 años de revolución castrista. 

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Ivan Leon

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en Relaciones Internacionales E Integración Europea por la UAB.

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