Cheo (izquierda) y Fernando, unos años atrás. Foto © Fernando Rodríguez Álvarez/Facebook.

Fernando Rodríguez Álvarez: “Con Cheíto se cometió la mayor injusticia del deporte en Cuba”

Golpeado hasta los huesos por la muerte de su “ídolo y hermano”, el historiador Fernando Rodríguez Álvarez accedió generosamente a conversar sobre Pedro José Rodríguez, protagonista de su admirable biografía ‘Pase usted, Señor Jonrón’.

“No estoy bien”, me escribió cuando le solicité unas palabras. “Para mí Cheo no era el pelotero, sino mi sangre. No he querido hablar de él con nadie, pero a ti voy a contestarte”, añadió el también autor de otros volúmenes en torno a grandes figuras del béisbol insular como Antonio Muñoz y Armando Capiró.

Así pues, agradecí ese gesto y de inmediato le envié un cuestionario que al poco rato ya había sido respondido. Pongo a su disposición los resultados de ese diálogo a distancia.

La relación que sostenías con Cheo evidentemente excede el mero vínculo entre biógrafo y biografiado. ¿Hasta dónde llegaba esa relación?

-Cheo dejó de ser mi ídolo bateador y jonronero en 2004 cuando trabamos relación a raíz de mi biografía reivindicatoria de su figura.... Más adelante hablaré de ello en mi Canal de YouTube y en entrevistas, cuando ceda el abatimiento que me afecta ahora. Cheo es uno de mis mejores-mejores amigos. Fue un familiar muy allegado. Nos compenetramos demasiado. Lo conocí muy bien, seguramente como pocos. Fuimos íntimos, confidentes. No creo que aparte de su queridísima esposa e hijos, alguien pueda estar sintiendo su muerte más que yo.

Defíneme al Cheíto pelotero y ser humano...

-Cheíto era hombre para todo. Gran bateador, jonronero y pelotero de nacimiento con un don único. Pero su otro mayor don fue su forma de ser. Hombre incomprendido y castigado, vivió la vida a plenitud y tenía un gran sentido para el humor irónico, burlón y cáustico. Era amigo de los amigos, aunque casi nunca fueron recíprocos con él. ¡Y era fanático a anunciar sus jonrones y lograrlo!

¿Crees que alguna vez encontró la manera de sacudirse la frustración que le impusieron los inquisidores del deporte con la sanción por haber aceptado unos pocos dólares? ¿Habrá muerto feliz Cheíto Rodríguez?

-Las únicas veces que se sacudió esa frustración fue gracias al amor de la gente de pueblo. Y me perdonarán la probable autosuficiencia, pero fue muy feliz con mi libro sobre su carrera y vida. Me puedo morir tranquilo con haber hecho feliz a mi ídolo.

Dice Muñoz que Cheíto, junto a Romelio Martínez y Lázaro Junco, forma el trío de oro de sluggers en las Series Nacionales. ¿Estás de acuerdo?

-Hay un quinteto de oro: Cheíto, Romelio, Junco, Muñoz y Orestes Kindelán. Para de contar. Pero de todos y por muchas razones (más allá de las estadísticas que no le dejaron acumular con aquella condena a los 29 años), el número uno es Cheíto Rodríguez.

¿Me cuentas algunas anécdotas inéditas o poco conocidas?

-Por ejemplo, se comentaba que no bateaba para el right field, y en Medellín’78 Agustín Marquetti le dijo que nunca lo había visto dar jonrón por esa banda y Cheo le contestó: ‘Ok, mira ahora para allá’, y dio un cuadrangular inmenso por el jardín derecho.

“Años más tarde, en la Copa intercontinental de 1983, Cuba estaba perdiendo 10x0 en el sexto inning ante China Taipei, y Cheíto le dijo al entonces novato Antonio Pacheco: ‘Mira el jonrón que le voy a dar al narra chinito ese’. Acto seguido le sonó un kilométrico batazo por el left field que evitó que el equipo Cuba recibiera el primer nocao de su historia.

“Por último, el día que regresó de la sanción anunció en el dugout que iba a sacarla por arriba del techo porque extrañaba eso... ¡y lo hizo! Dio un batazo tremendo que fue directo a la calle por encima de la varilla y el techo, pero el árbitro de tercera cantó ‘foul’. Aquel árbitro era de Cienfuegos y la gente no le perdonó lo de esa noche; en cambio, Cheo le dijo que no se preocupara, que cualquiera se equivocaba”.

¿Qué lugar crees que merece Pedro José Rodríguez en la historia del béisbol cubano?

-Cheo es el mejor jonronero, empujador de carreras, slugger y bateador del clutch de toda la pelota de Series Nacionales. Punto! También el más talentoso de todos los jonroneros cubanos, y por tanto el mayor desperdicio en cuanto a slugger por no haber jugado en Grandes Ligas. Cheo era material de Hall de la Fama del mejor béisbol del mundo. En tercera base solo tiene por delante a Omar Linares porque Omar es el jugador cubano más completo que yo he visto. Pero si Cheo no hubiera sido suspendido, Linares hubiera jugado ocho años en el shortstop y las estadísticas de Cheo lo pondrían como el mejor tercera base de esa pelota. Él es el tercera base en mi Todos Estrellas, y Linares mi torpedero. Y si quieren poner a Linares en tercera, entonces Cheo es mi designado. A Cheo le robaron no menos del 35 por ciento de su carrera. Con Don Pedro José Rodríguez se cometió ¡por mucho! la mayor injusticia del deporte en Cuba.

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Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

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