Gregorio Pérez, en dos moments de su carrera Foto © INDER

Fallece en Las Tunas el lanzador cubano Gregorio Pérez Valdés

El lanzador cubano Gregorio Américo Pérez Valdés, más conocido como Gregorio "Mano Negra" Pérez, falleció este lunes a los 79 años en Amancio Rodríguez, Las Tunas, su provincia natal, informaron medios de la isla.

La causa de la muerte fue un cáncer de próstata, que padeció en los últimos años.

Pérez Valdés cubrió una destacada trayectoria entre la década de 1960 y principios de los años 80 del pasado siglo, y fue reconocido por su alto nivel de efectividad. Se cuenta que sus envíos pasaban las 90 millas y que su dominio sobre los bateadores contrarios a veces parecía cuestión de “brujería”.

"Mano Negra" fue líder de la IX Serie Nacional, con 12 victorias, de la primera Serie Selectiva, con 1,04 limpias por encuentro, y sobrepasó los 100 triunfos con su club Las Tunas.

En la carrera de Pérez destaca su participación en selecciones nacionales, como la que se coronó campeona en los Juegos Centroamericanos de Panamá 1970, donde logró lanzar nueve bolas y 77 envíos en total para completar un choque de un hit ante el equipo de las Antillas Holandesas.

Su carrera deportiva debutó en 1964 con Granjeros (Camagüey) y siguió en ascenso con equipos como Oriente, Mineros, Cafetaleros y Las Tunas, de su provincia natal donde vivió hasta su muerte.

Lanzó en 15 Series Nacionales: ganó 110 y perdió 107. Sus rivales le batearon para 240 y su promedio de carreras limpias fue de 2.18 (novena mejor marca histórica), con un WHIP de 1.11. Combinaba de manera endemoniada su recta con su sinker, y consiguió 976 ponches. Sin embargo, lo que más llama la atención es su increíble promedio de bases por bolas por cada 9 entradas: sólo 1.82, tercera mejor marca de la historia.

Así recordaba el lanzador, en entrevista con el periodista Dubler Vázquez, su duelo con Pedro José "Cheíto" Rodríguez, fallecido también esta semana:

"Yo tiraba un tremendo sinker y ese lanzamiento jamás me lo habían levantado. Bueno, pues a Cheíto le tiré uno que casi da contra el piso la primera vez que nos enfrentamos y me la sacó por arriba del techo del left field. Le dio la vuelta al cuadro riéndose y brincó encima de home. Y yo nada más mirándolo y pensando: “No te apures, que la tuya llega también”.

Como a los 15 días volvimos a encontrarnos. Estaba ganando 3×2 en el noveno inning, con dos outs y corredor en tercera. Él no estaba ese día de regular y lo trajeron de emergente. “Esta es la mía, te llegó tu hora, cabrón” (risas). Y empezamos ahí “fajaos”, hasta que lo metí en 3 y 2. Entonces me viré como tres veces a tercera, empecé a demorarme a propósito, a sacar el pie hasta que salió Pedrito Pérez a protestarle al árbitro. Vi que ya se estaba desesperando y pensé: “Ya te tengo donde quería”. Entonces el cátcher me pide recta, yo sabía ya que era eso lo que le iba a tirar, pero le dije que no como cinco veces hasta que Cheíto, molesto, pidió tiempo. Se estaría preguntando cuántos lanzamientos yo tenía para haber dicho que no tantas veces… y ahí le puse con todo lo que tenía, lo más duro que podía tirar. Le hizo swing al sonido de la mascota y yo le grité: “Bueno, papa, estamos en paz”.

"Sumados desde #InderCuba al dolor de familiares y amigos", tuiteó el presidente del INDER, Osvaldo Vento Montiller. "Recordado por su dominio sobre el montículo, escribió lindas páginas en la historia del #BeisbolCubano", añadió.

"Otro grande que nos deja físicamente, encumbrado por su entrega total al deporte de sus amores", comentó también en esa red social el titular del Comité Olímpico Cubano, Roberto León Richards.

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