Díaz-Canel en Congreso del PCC Foto © Granma

En Cuba hay un gobierno en pesos cubanos y otro en MLC

Este Congreso no fue para el Partido, fue para nosotros. El mensaje fue claro: "Nos cerramos fula. Estamos más unidos, y somos más continuos que nunca. No quiero invento. Nuestra paciencia tiene un límite."

Sanguango Primero leyó la amenaza en voz alta. Hasta eso se lo dan por escrito. Nadie le enseñó que no se puede leer una amenaza, que necesita un estilo propio, que tiene que ser orgánica. No ha estudiado a los grandes, pese a tenerlos tan cerca.

Las conclusiones. Primera, hay un gobierno en pesos cubanos y otro en MLC. Segunda, dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Hace poco me reí muchísimo leyéndome la nueva Ley Electoral. Es prácticamente imposible pasar de Delegado de circunscripción sin el apoyo del Partido. Eso es en el gobierno en pesos cubanos. El que decide en la bodega y los MAI. En el otro gobierno, el de verdad, ni siquiera eso. En uno tenemos la Asamblea Nacional Inflable, en el otro el Comité Central. En uno tenemos Consejo de Estado, en el otro Buró Político.

En el Comité Central hay personajes interesantes. Tenemos a Miss Etecsa. El ministro de Comunicaciones. El presidente de la ANAP. La fiscal general. Los jefes de los ejércitos. Oh!, el jefe de la contrainteligencia, 'El compañero que atiende a los compañeros que nos atienden', el Supercompañero. También el querido -e incomprendido por muchos- Alejandro Gil, Ministro de Casi Todo y permanentemente hipersensible. La rectora de la Universidad de La Habana, que no es de La Habana pero es muy integrada. Hay más, siéntanse libres de investigar.

Y está la revelación de la liga, el novato del año, el eléctrico, el pichichi, il capocannoniere! Humbertico!!! Esto no tiene precedentes. De civil minoritario al Comité Central en tiempo récord. Todavía es joven y rebosante de energía, esperen más sorpresas. Ahora mismo, el cielo es el límite. ¿Que porqué está ahí? Porque dio el salto cualitativo. Pasó de decir que "son malos" sin más, a construir una narrativa, definir roles, armar una estructura, colocar a los opositores en ella, envolverla y ponerle un lazo rojo. Ahora es intocable. Ahora, no es lo mismo meterle la galleta a Humbertico el gordito descaráo del noticiero, que a Humberto el del Comité Central. Esto va más allá del simple carro o de la casa en La Habana. Encontraron a uno que sabe unir la amenaza y la burla. ¿Ven a Humbertico? Están viendo a Calígula.

En el nivel superior, Primer secretario, el presi; y Marrero, para guardar la forma. El Vice, que es un títere pero sin titiritero está ahí puesto con un palito de tender. ¿Dónde se pone seria la cosa? ¿En qué parte empieza a dar miedo y yo empiezo a hablar bajito? Súbitamente el cielo se despeja, ya se pueden ver las estrellas. Los generales ministros de las FAR y el MININT, fuertemente incrustados en la bóveda celeste.

Para terminar, el núcleo superdenso de materia extraña, Mister GAESA y sus penetrantes ojos verdes, el padre del Cangrejo. Posiblemente el hombre más inteligente y mejor educado del gobierno. Invisible a conciencia, detesta la publicidad. Siempre ha estado por encima de eso. No deja a Díaz-Canel salir solo. Lo ve todo, lo sabe todo. Recoge tus dólares, compra el pollo en EEUU y te lo vende en Cuba. El jefe de la tarjeta MLC, de la tarjeta AIS, de Western Union, de cada peso que entra o que sale. El hombre que mueve la economía. Sin él, Cuba no pudiera dar ni un paso por culpa del bloqueo, pero él es una de las razones del bloqueo.

Esta alineación es un lavado de cara. Están tratando de convencer a Biden y al Congreso de que no hay Castros en el poder. Nos están tratando de convencer a nosotros de que están unidos. Pero algo falla. Tratan de atar los cabos sueltos, que a la salida de Raúl son muchos, y la meta sigue siendo retroceder a los 80's, corregir a Fidel -cuidáo con decirlo- y desarrollar la empresa socialista para que sea rentable. Pura fantasía.

El gran ausente en el campeonato es, lógicamente, Murillo. Al Muri se la aplicaron, suciamente. Le dijeron que hiciera un plan. Cuando lo entregó, hicieron con el plan lo que hacen siempre con los planes. Cuando todo explotó, le echaron la culpa a Murillo, y nos vamos pa' tu casa, en piyama, en piyama. Ustedes se reirán, pero esto que le hicieron a él es sólo el reflejo de lo que, a la vez, nos hicieron a nosotros con el mismo plan.

Hablando de otro tema, cuando niño tenía un libro soviético que se llamaba "Los Tres Gordinflones". Era un libro para niños, fácil de entender y divertido de leer. Narraba -cómicamente- una revolución en un país donde gobernaban 3 gordos. Cada gordo era dueño de uno de los más importantes productos del país. El primero era el dueño de todos los cultivos. El segundo, de todo el carbón. El tercero, había acaparado todo el comercio del hierro. El hombre más rico del reino era 100 veces más pobre que ellos.

Excepto una pequeña burguesía, todos los demás tenían que trabajar para los gordos. El ejército era organizado, equipado y pagado por estos gordos, y los obedecía. En medio de la Revolución, los tres gordos le pagaron a los artistas del país -y a los que se negaron, los encarcelaron- para que actuaran en todas las plazas y le dijeran al pueblo lo maravilloso que era vivir bajo su gobierno, lo felices que debían estar, y lo malos que eran los rebeldes. Los rebeldes eran el acróbata Tibul y el armero Próspero -un artista y un emprendedor-, con la ayuda del Doctor Gaspar Arnery -un científico-.

Si se lo encuentran, no lo dejen pasar. Y asegúrense de que sus niños lo lean. Puede que ellos todavía tengan remedio.

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Javier Bobadilla

Javier Alejandro Bobadilla Díaz, La Habana, 1979. Estudió ciencias de la computación, artes marciales japonesas y fotografía, sucesivamente. Relee las obras completas de Borges, periódicamente. Usa todo lo anterior -a falta de talento real- para escribir de política y sociedad

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