Tania Bruguera envía mensaje a Ginebra: Cuba es un país donde nada funciona excepto su policía política

“Es en Cuba donde las leyes son creadas para mantener a los gobernantes protegidos y en el poder y no para que el pueblo viva de una manera más segura. Cuba, un país donde nada funciona excepto su policía política”, denunció Bruguera en su intervención

Tania Bruguera Foto © Twitter / @GenevaSummit

La artista Tania Bruguera consiguió enviar este martes un mensaje de audio a la Cumbre de Ginebra sobre Derechos Humanos en el que describió la situación de represión y violación sistemática de los derechos de activistas y miembros de la sociedad civil cubana.

“Imagínense encender la televisión y ver en el Noticiero Nacional expuesto tu número de teléfono privado con tu nombre al lado y tu dirección particular con datos personales, mientras un presentador enfatiza que, en efecto, ese es tu número y en ese lugar te pueden encontrar”, propuso Bruguera en un mensaje en el que reflejó el terrorismo de Estado que sufren cientos de cubanos por pensar diferente y atreverse a manifestarlo.

Invitada a intervenir en la XIII Cumbre para los Derechos Humanos y la Democracia que se celebró este lunes en Ginebra, la activista sufrió un corte de internet que le impidió hacer uso de la palabra en la intervención que tenía programada este 7 de junio a las 4:20 p.m. y que podía verse en streaming por Youtube. 

“Imagina que vas caminando por la calle con una amiga y de pronto un carro particular se detiene, salen cuatro personas vestidas de civil y te entran a la fuerza, sin explicación alguna… Imagínate que mueres en una huelga de hambre en una prisión… Imagina que eres negro y pobre y te mata un policía con un disparo por la espalda”, propuso Bruguera en su intervención.

Planteando escenarios tomados de experiencias personales suyas y de otros activistas y ciudadanos cubanos vulnerables e indefensos ante la represión de un régimen totalitario, Bruguera se dirigió a las delegaciones presentes en Ginebra para dibujar el panorama de la violencia y el terror que impone un régimen cuyo proyecto político es perpetuarse en el poder.

“Es en Cuba donde las leyes son creadas para mantener a los gobernantes protegidos y en el poder y no para que el pueblo viva de una manera más segura. Cuba, un país donde nada funciona excepto su policía política”, denunció Bruguera en su intervención.

Bajo el título "Artivismo y represión en Cuba", la reconocida artista plástica cubana presentó su ponencia en el marco de la conferencia virtual ‘Dar voz a los que no tienen voz’, con el objetivo de informar a la comunidad internacional sobre el incremento de la violencia del estado cubano contra las voces disidentes en la isla.

El encuentro sirve de antesala a la reunión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unida, organismo donde Cuba obtuvo un asiento desde octubre pasado. Siguiendo la tradición el encuentro reúne a disidentes y víctimas de violación de los derechos humanos, así como a activistas, diplomáticos, periodistas y líderes estudiantiles.

"Nada de esto es nuevo, hay una larga historia que se repite. Las presentaciones anteriores de cubanos que han venido a este foro, las denuncias que han hecho, pudieran volverse a narrar hoy, porque por parte del gobierno nada ha cambiado. Pero hoy el pueblo de Cuba no es el mismo, los cubanos empiezan a perder el miedo y lo manifiestan", consideró Bruguera mientras hizo un llamado a la comunidad internacional para dejar la ingenuidad y la indolencia sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y asumir la responsabilidad que le corresponde.

A continuación, CiberCuba reproduce el texto de la ponencia de Tania Bruguera:

Imagina que vas caminando por la calle con una amiga y de pronto un carro particular se detiene, salen cuatro personas vestidas de civil y te entran a la fuerza, sin explicación alguna. Ahí entiendes que se trata de la seguridad del estado. Llegas a una estación de policía donde te desnudan y te interrogan sin antes leerte tus derechos, no te permiten hacer una llamada y nadie sabe de tu paradero. Imagínate que eres uno de los 170 presos políticos que existen en Cuba hoy.

Imagina que estás sentado almorzando y la policía irrumpe en tu casa y te lleva detenido sin que te de tiempo siquiera a ponerte los zapatos, y de pronto estás con presos comunes esperando un juicio por cargos completamente fabricados. Imagina cómo te sentirías si supieras que no tienes protección legal porque los abogados trabajan bajo las órdenes del gobierno, y responden no a sus defendidos sino a los intereses del Estado.

Imagínense un lugar donde la excepción es que la policía te permita salir de tu casa. Imaginen que ese estado de sitio se extiende siete meses y que, sin haber cometido delito alguno, estás impedido de ir a comprar el pan o a botar la basura. Imaginen que en la puerta de tu casa hay una patrulla de policía y agentes de la seguridad del estado en guardia día y noche para que ni siquiera se te ocurra pensar que puedes salir de tu casa. Imagínate siendo detenida por pedirles una explicación.

Imagínense que estando bajo privación ilegal de la libertad además te corten la conexión telefónica y los datos móviles por meses, mientras tus amigos también están siendo acosados o detenidos. Imaginen que cada vez que uno compra una línea de servicio telefónico te la intersectan, que cada vez que vas a hablarle al mundo de lo que sucede en Cuba la única empresa telefónica que hay, que es del gobierno, te quita las comunicaciones. Imagina que las personas tienen miedo a darte una cuenta de teléfono asociada a su nombre porque saben que la vigilancia electrónica es hoy una de las prioridades del gobierno cubano.

Imagínense encender la televisión y ver en el Noticiero Nacional expuesto tu número de teléfono privado con tu nombre al lado y tu dirección particular con datos personales, mientras un presentador enfatiza que, en efecto, ese es tu número y en ese lugar te pueden encontrar. Y unas horas después tienes tu teléfono lleno de mensajes de odio por personas que no conoces. Imagínate saber que la gran mayoría de esos mensajes son generados por agentes del gobierno haciéndose pasar por personas del pueblo para justificar después cualquier acto violento que pueda perjudicar tu integridad física. Imagínate que una persona desconocida, de pronto, en la calle, venga corriendo hacia ti para herirte con un arma blanca como consecuencia de los mensajes de odio generados por el gobierno.

Imagina ver en el noticiero tu correspondencia privada descontextualizada, editada, manipulada, interpretada de manera tal que sirva a una narrativa que no tiene nada que ver ni con tus intenciones ni con tus acciones ni con tu forma de pensar. Imagínense siendo el foco de odio de un gobierno que ha perdido su legitimidad e intenta sostenerse creando una falsa sensación de peligro ante personas que en realidad sólo reclaman sus derechos más elementales.

Imagina que no tienes derecho a réplica.

Imagina que pones una querella ante la justicia por difamación hacia tu persona por parte del gobierno y que es rechazada usando el argumento del derecho que tiene el gobierno a la libertad de prensa -pasando por encima la violación a tu privacidad, el asesinato a la reputación y los daños morales-, en un país donde los periodistas independientes son perseguidos, donde los medios de prensa independiente son bloqueados para que no tengan visibilidad en el territorio cubano, y donde el periodismo ciudadano es penalizado a tal punto que si pones un post en facebook incómodo para el gobierno te multan con un monto que excede el salario promedio de un cubano que trabaja para el Estado, y si no la pagas en un tiempo determinado eres apresado.

Imagínate que mueres en una huelga de hambre en una prisión.

Imagina que eres negro y pobre y te mata un policía con un disparo por la espalda. Y el gobierno  justifica este acto culpando al asesinado porque se dio a la fuga. Imagina que la policía vuelve a matar a otro joven negro y pobre y quien ose denunciar y manifestar este hecho en público es llevado preso. Imagina que eres mujer y te viola un policía o te asesina tu pareja y ni siquiera eres considerada una estadística de feminicidio. Imagina que eres de la comunidad LGBTIQ+ y sólo si te asocias a la organización dirigida por la hija del ex-presidente del país eres reconocido y escuchado. Imagina que eres activista fuera de la sombra de la institución y por eso eres considerado un no-ciudadano, alguien sin derechos.

Imagina que tu hija estudie periodismo y sea perseguida y expulsada de la universidad por pensar diferente, logre salir del país como su única opción para terminar sus estudios,  que al graduarse compre su pasaje de regreso y que el gobierno no la deje entrar al país, así simplemente, porque el gobierno no quiere personas dentro del país que le son incómodas, porque el gobierno cubano no quiere a personas que critican y se oponen a su sistema político.

Imagina que tu hija muere debido al desprendimiento de un pedazo de edificio en amenaza de derrumbe que le cayó encima mientras jugaba en la acera, y luego que has ido a pedir cuentas en todos los lugares por la falta de atención del gobierno a la situación de la vivienda, luego de que todo el aparato burocrático se desentienda, desesperado sales a la calle a pedir justicia y te meten preso.

Imagina que hacen de tu vida un infierno legal por querer darle la educación en la que crees a tus hijos.

Imagina que crees en el sistema, te postulas y te eligen representante de tu localidad rural, y empiezas a pedir por las vías establecidas que no quiten el autobús para que los niños no tengan que caminar kilómetros para ir y venir de la escuela primaria, y que el resultado de tu gestión sean amenazas a tu persona y que un día un preso común liberado misteriosamente te ataque y pierdas un brazo.

Imagina que eres un activista defensor de los DDHH, caes enfermo y no sales del hospital vivo, o que cuando te lleven al hospital de la prisión te inoculen el VIH.

Imagina que todo esto se ha normalizado por el gobierno y que la culpa siempre es de las víctimas.

Imagínate un país que recibe recibe donaciones para ser distribuidas gratuitamente y se las vende al pueblo.

Ahora imagínate que todo esto pasa en una isla que te han vendido como el paraíso de la justicia social pero que en realidad es una isla prisión y se llama Cuba.

Todo esto pasa en Cuba, donde no es raro que metan en hospitales psiquiátricos a los que luchan por sus derechos, como si desear la libertad política y pedir derechos humanos fuera un acto demencial.

Donde por muchos años tenías que dejar de comunicarte con tus familiares que abandonaban el país para no perder tu trabajo, porque eran catalogados como traidores,  hoy esos emigrados el gobierno los ve como una de las fuentes principales de ingreso de las arcas del país, aunque no les dé derechos de ningún tipo como ciudadanos cubanos.

Es en Cuba, donde no sólo eres perseguido físicamente sino también en las redes sociales, donde el gobierno tiene departamentos para crear fake news y un ejército virtual listo para atacar a quien ose publicar alguna crítica, denuncie la represión, las ilegalidades y la impunidad con la que opera el régimen. Es en Cuba, donde la impotencia ante el impacto de la opinión crítica en las redes llevó al gobierno cubano a amenazar en la Televisión Nacional con la realización de juicios en ausencia y extradición para aquéllos que les hagan críticas en redes sociales y vivan fuera de Cuba.

Es en Cuba donde las leyes son creadas para mantener a los gobernantes protegidos y en el poder y no para que el pueblo viva de una manera más segura. Cuba, un país donde nada funciona excepto su policía política.

En Cuba, como en la película Minority Report puedes ir preso no por lo que has hecho sino por lo que el gobierno infiere que puedas hacer, y para ello hay una ley de actividad predelictiva que en realidad se utiliza para inhabilitar a los activistas y a los defensores de DDHH, porque, en Cuba ni siquiera tienes el derecho a ser reconocido como activista ni como defensor de los DDHH, en Cuba las manifestaciones políticas se juzgan como delitos comunes. Porque el gobierno cubano no quiere reconocer ante el mundo que existen personas y grupos de personas que están luchando por sus derechos en su país.

Nada de esto es nuevo, hay una larga historia que se repite. Las presentaciones anteriores de cubanos que han venido a este foro, las denuncias que han hecho, pudieran volverse a narrar hoy, porque por parte del gobierno nada ha cambiado. Pero hoy el pueblo de Cuba no es el mismo, los cubanos empiezan a perder el miedo y lo manifiestan.

Hoy existen imágenes del pueblo abucheando al presidente  mientras visita a los damnificados  de un tornado en una zona vulnerable de la capital.

Hoy existen imágenes de más de 300 personas paradas frente a un ministerio exigiendo que se les escuche.

Hoy existen imágenes de cubanos por todo el mundo pidiendo simultáneamente con los que están dentro la libertad política para los cubanos.

Hoy hay datos de la corrupción en las altas esferas del poder.

Hoy hay registro de la persecución y el acoso a los activistas.

Hoy ya no se puede ser ingenuo ni indolente ante las acciones del gobierno cubano para con los defensores de los derechos humanos y los activistas. Hoy la comunidad internacional es también responsable de lo que nos pase a nosotros los activistas en Cuba. La comunidad internacional es también responsable de cada prisionero político en Cuba, de que los activistas Luis Robles, Thais Mailén Franco, Inti Soto, Luis Angel Cuza, Yuisan Cancio, Esteban Rodríguez, Maykel Osorbo y demás presos de conciencia estén hoy desprotegidos legalmente por hacer algo que en cualquier lugar del mundo es legal y común: expresarse y manifestarse libremente.

La comunidad internacional tiene que salir de una vez y por todas de su letargo, de su visión edulcorada de Cuba y empezar a ver la realidad de mi país hoy.

Porque Cuba hoy es también un barrio donde salen sus vecinos a protestar por las injusticias. Cuba es también esos vecinos que zafan de las manos de la policía a un activista y evitan que lo metan en una patrulla. Cuba son personas que defienden a un vendedor ambulante ante la injusta actitud de un policía. Los cubanos han empezado a dejar de tener miedo y saben que pueden enfrentar lo injusto y ganar y eso es contagioso.

Hoy en Cuba las quejas de los cubanos comienzan a transformarse en acciones cívicas.

Cuba hoy es diferente porque algún policía comienza a avergonzarse de detener a gente inocente, porque ellos también empiezan a necesitar un cambio, porque más y más personas han dejado de creer en un sistema que no funciona. Porque la injusticia ha llegado ya a todos los niveles de la sociedad y el gobierno se queda cada vez con menos adeptos.

Cuba hoy es también muchos activistas con intereses diversos que han encontrado un objetivo común: el derecho a tener derechos.

El gobierno cubano es hoy una caricatura post-irónica, pero no nos confundamos, el gobierno cubano es una dictadura militar en el uso más estricto de la palabra. Y ante eso el pueblo ha cambiado la consigna impuesta por el Estado: Patria o Muerte por su anhelo más profundo que es Patria y Vida, porque el cubano quiere vivir y vivir con dignidad.

Hoy también, mientras mando esta grabación pienso en mis compañeros activistas presos, en las posibles consecuencias de participar en este tipo de evento, en la vulnerabilidad que sentimos a diario, pero hay algo que me da fuerzas porque sé que es un grito colectivo: Patria y Vida.

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Ivan Leon

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en Relaciones Internacionales E Integración Europea por la UAB.

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